Fumigar o lanzar huevos: el manual de las juventudes de la CUP contra Vox y Aliança
El colectivo Arran incita a sus miembros a cometer actos vandálicos con el fin de «no normalizar el fascismo»

Los cachorros de la CUP lanzan un manual contra las carpas de Vox y Aliança Catalana. | Manual 'Països Catalans, terra de tothom', de Arran
El colectivo Arran, uno de los grupos independentistas vinculados a la CUP, ha publicado un manual para asesorar en acciones de boicot contra carpas y actos que celebren partidos como Vox o Aliança Catalana en Cataluña. El libro, titulado Països Catalans, terra de tothom (Países Catalanes, tierra de todos), se erige como una suerte de guía para «frenar al fascismo» con métodos de baja o alta intensidad contra estas formaciones, como puede ser «lanzar huevos pudientes», «fumigar el espacio» donde se reúnen o derribar sus carpas la noche anterior al acto con el fin de que tengan que cancelarlo.
Este grupo, que se define como antisistema y anticapitalista, y cuyos miembros suelen recalar en la CUP, no ha escondido nunca sus actuaciones vandálicas contra las formaciones de Ignacio Garriga y Sílvia Orriols. En enero del año pasado, una de sus agrupaciones en Barcelona reivindicó el ataque a una carpa de Aliança Catalana en la que un militante de este partido cayó al suelo tras ser agredido por un miembro de Arran y fue hospitalizado con un fuerte golpe en la cabeza en el Hospital Sagrat Cor. El caso está pendiente de llegar a juicio, con tres personas imputadas.
«Pintar ratas» o «lanzar bombas fétidas»
Tampoco la CUP condena dichos ataques. Los enmarcan dentro de una estrategia de «confrontación directa» contra la «extrema derecha» y no dudan en emplear métodos violentos. El manual, al que ha accedido THE OBJECTIVE, expone que «se puede decorar el espacio» donde el evento se tiene que celebrar, colgando lemas como «alerta fascista» o directamente «pintar ratas, lanzar huevos podridos, pintura, bombas fétidas de larga duración… con el fin de incomodar su presencia al día siguiente».
«También se puede precintar la zona, la noche antes o el mismo día, con una cinta de ‘Peligro, alerta fascista’ o desplegando una pancarta que no normalice este hecho. O como acción performativa, el día siguiente, podéis grabaros fumigando el espacio donde han estado los fascistas».
El manual expone sus propuestas de boicot con un pretendido ánimo positivo (dibujos con caras sonriendo) que poco tiene que ver con la realidad de dichas acciones, la tensión que generan y el peligro que acarrean por el enfrentamiento que acaba suponiendo si los organizadores del acto, que han solicitado los permisos para instalarse en la vía pública, deciden resistir al boicot. Cada vez que hay acciones de confrontación, como organizar una contramanifestación o presentarse en el sitio para boicotearlo, se han producido escenas violentas y agresiones y los Mossos d’Esquadra han tenido que intervenir.
Gira catalana de Vox y Aliança
Arran defiende que no hay que «normalizar» el «fascismo» ni la «extrema derecha» ni el «racismo» que, a su juicio, representan estas formaciones. Advierten, además, de que «aunque su apariencia física o estética sea corriente, en cada uno de ellos habita un fascista». De hecho, en uno de los dibujos del manual representan a dos presuntos fascistas vestidos normalmente y sonriendo, pero que después alzan el brazo en el gesto que se asocia con el fascismo: «Pese a que quieren esconderlo un poco, siempre lo acaban destapando sin vergüenza».
Este manual responde a la presencia activa que tanto Vox como Aliança Catalana tienen en el territorio. A diferencia de otros partidos, estos dos se han caracterizado por llevar a cabo una estrategia que busca el contacto permanente con la calle, los municipios o los vecinos que sufren la inseguridad en sus barrios. Los de Ignacio Garriga no dudan en montar carpas y hacer mítines en los barrios obreros del cinturón rojo barcelonés que históricamente han votado el PSC.
En la misma línea, la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, inició una gira por municipios catalanes —en especial, de la Cataluña interior— para dar a conocer en primera persona su planteamiento político. Los dos partidos instalan carpas de forma recurrente para informar de su existencia y con la vista puesta en las próximas elecciones municipales y autonómicas.
