Las 52 medidas que Feijóo debería aplicar para desmantelar el sanchismo
Una propuesta de remedios curativos para sanear el legado que nos va a dejar este Gobierno en todos los frentes

Ilustración generada con IA.
Estas son las 52 medidas que Núñez Feijóo debería aplicar para disolver los restos del sanchismo cuando se convierta en presidente de Gobierno. Como Pedro Sánchez es todo un misterio a la hora de fijar la fecha de las próximas elecciones legislativas, el líder del Partido Popular debe estar preparado para cualquier momento. El compromiso del líder de la oposición es poner en marcha la maquinaria durante sus primeros 100 días en La Moncloa para revertir la herencia de la coalición Frankenstein.
Los ciudadanos que depositen en las urnas la papeleta con el logotipo de un charrán ártico -no una gaviota, como cree la mayoría- deben estar convencidos de que Feijóo, como ya ha adelantado, va a hacer tabla rasa con respecto a las medidas populistas y sectarias del movimiento de coalición de PSOE, Sumar, Bildu, ERC, Podemos y PNV.
Damos un repaso al medio centenar de remedios curativos para sanear el legado que nos ha dejado el sanchismo en todos los frentes: economía, industria, cultura, legislación, judicatura, deporte, política interior y exterior, defensa, seguridad, agricultura, ecología y medioambiente, servicios y empresas públicas, comunicación, instituciones del Estado… En cada una de estas áreas Feijóo y su equipo estarán obligados a restañar alguna que otra herida.
Me imagino que en las calderas de Génova ya habrán constituido un Gobierno paralelo en la sombra que analizará esos principios de reconversión para que algunas de las medidas sean inmediatas y efectivas. Así trabajan los partidos serios de nuestro entorno democráticos: sin dudas, sin complejos y sin demoras; con determinación, con transparencia y con valentía. El bisturí de Feijóo debe estar afilado para acabar con la metástasis provocada por los Bolaños, Puente, López (s) o Grande-Marlaska de turno.
Si Feijóo gana las próximas elecciones legislativas, ya sea con mayoría absoluta o en coalición con Vox, va a disponer de fuerza suficiente en el Congreso y en el Senado -en éste con mayoría absoluta- para acometer una reversión moral e ideológica del «frente Frankenstein» y mantener en alza la herencia de la Transición y la Constitución del 78.
Otra de las tareas pendientes, además de la derogación de las leyes sectarias e ideologizadas del sanchismo -más la demolición de sus cimientos autocráticos- es acabar con la polarización entre los españoles. Las políticas de confrontación de Sánchez, agrandando la falla de las dos España, han servido para dejar un país a garrotazos como la escena de la película de Carlos Saura Llanto por un Bandido, la ficción del que cuadro de Goya.
Es cierto que va a ser difícil atraer a los seguidores más radicales del sanchismo a la «senda constitucional» -la de verdad, no la proclama falsa de Fernando VII-, pero Feijóo debe renunciar a ejercer una política de rodillo. Debe gobernar para toda España, para los ciudadanos que le votarán o no le votarán. Pero sin miedo y sin los complejos de un ‘Rajoy 3.0’.
El sanchismo más recalcitrante
Feijóo ya intuirá que el segmento del postsanchismo más recalcitrante y bunkerizado -el mismo de «¿qué parte del no no entienden?»-, con la ayuda de lo que quede de Podemos, Sumar y otras «mareas» autonómicas, le van a balcanizar la legislatura sacando a la gente a la calle con pancartas y camisetas de diferentes colores. Incluso, en un reflejo de la España cainita que no asume su derrota frente al contrario -a eso se llama «alternancia democrática»-, van a intentar tomar las calles de Madrid y otras grandes ciudades. Anteayer ya lo vimos con el show de los sindicatos en Málaga, que convirtieron el 1 de Mayo en un mitin a favor de la candidata María Jesús Montero. El récord de manifestaciones y revueltas callejeras lo tiene Cristina Cifuentes que, cuando era delegada del Gobierno en Madrid, sufrió 11.600 en tres años. Con Feijóo en La Moncloa, la cifra será superada, sin duda alguna
Feijóo también tendrá que estudiar si, una vez consolidado en la presidencia, le conviene llegar a un pacto de Estado con el nuevo PSOE-Fénix que renazca de las cenizas del sanchismo. Eso sí, siempre con ojo avizor. No puede caer en el voluntarismo de Pablo Casado y Teodoro García Egea. Ambos fueron timados por Sánchez cuando llegó a un acuerdo con Ferraz para la renovación del Tribunal Constitucional. O cuando pactaron el control de los socialistas del Tribunal de Cuentas a cambio de información del hermano de Isabel Díaz Ayuso.
Feijóo debe constituir –con Vox o sin Vox en el Gobierno– un Consejo de Ministros con los primeros espadas de las diferentes áreas del poder. Al nuevo presidente del Gobierno de los populares tampoco les debe servir los planteamientos que manejaron sus antecesores en el cargo: las urnas como algodón para limpiar los excesos del anterior inquilino de La Moncloa. Aznar lo hizo con Felipe González negándose a desclasificar los papeles del CESID de los GAL e indultando a Barrionuevo y Vera y después se lo pagaron con el aquelarre del post 11-M. Rajoy perdonó a Rodríguez Zapatero por el desastre de las fotovoltaicas, el plan E o el caso Faisán, entre otros, y luego se la devolvieron con la Gürtel o el caso Bárcenas.
A Feijóo le pasó algo parecido desde la oposición. Al principio perdonó a Sánchez por el asunto de su suegro o los tejemanejes de su esposa, hasta que en mayo de 2004 se hartó de las ignominias del presidente y dijo aquello de: «La regeneración democrática debía empezarla en su casa, regenerando a su familia». Antes, Sánchez había utilizado contra Feijóo un bulo nacido en Galicia sobre su esposa y había recordado en el Congreso su ya manida fotografía de los años 90 con el capo gallego Marcial Dorado en un yate. Riéndose él y su grupo a carcajada limpia le recordó el «álbum de fotos que tiene». Cuando encalle el barco socialista, esas imágenes se las tendrían que recordar a Patxi López y María Jesús Montero, que se desternillaban de risa.
Además, Feijóo tiene la suerte de que el inquilino de la Zarzuela ya no «borbonea» como su padre, que condicionaba y presionaba a los siete presidentes con los que cohabitó, incluido el postfranquista Arias Navarro.
Las 52 medidas urgentes
Lo que presento a continuación es un exhaustivo filtrado de las medidas que debería adoptar por Feijóo si gana las próximas elecciones generales, algo muy presumible si nos atenemos a las encuestas -menos la del CIS- y a los resultados en las más recientes elecciones autonómicas. Además, si nos fijamos en la historiografía de lo sucedido con otros presidentes del pasado, a Feijóo podría pasarle lo que le tocó vivir a José María Aznar para llegar a La Moncloa.
El primer candidato del PP en llegar a la presidencia del Gobierno perdió antes las generales de 1993 frente a Felipe González cuando éste estaba acorralado por los escándalos de los GAL y la corrupción política y económica. Aznar repitió y ganó las de 1996 por trescientos mil votos y 15 diputados, que González podía haber compensado con los 21 de IU y Anguita o los 16 de CiU y mantenerse en La Moncloa. Pero el líder socialista optó por que formara Gobierno la lista más votada.
Feijóo ganó a Sánchez en 2023 con una diferencia de 16 diputados -con los escaños de VOX sumaba 170-, pero el líder socialista continuó con la coalición Frankenstein con bilduetarras e independentistas surgida de la moción de censura de 2018.
Ahora el panorama ha cambiado. Las denuncias de Aldama y la presencia de Ábalos en el banquillo del Supremo han provocado que Sánchez cancele algunos de sus compromisos de la agenda y se dedique a la reflexión, como ya hizo en abril de 2024. Para algunas fuentes, el aspecto físico y la mirada perdida de Sánchez atisba un anticipo electoral, pero son muy optimistas. Tras la hipotética derrota en Andalucía y las declaraciones de Aldama, Koldo y Ábalos en el Tribunal Supremo, aguantará, cogerá fuerzas en Lanzarote este verano y en noviembre se paseará como jefe de Estado en la Cumbre Iberoamericana que se celebra en España con sus socios bolivariano. Y de ahí, a la Navidad. Por el camino el juicio a su hermano y los líos de su señora y la financiación irregular del PSOE.
1.- La regularización de la inmigración.
Es uno de los primeros asuntos a abordar con urgencia. A Feijóo le tocará resolver el desastre que le va a dejar de herencia el sanchismo. Ya se ha convertido en una tradición de los gobiernos socialistas. El presidente ha atizado el avispero y, en medio de las picaduras, otros llegarán para resolver sus consecuencias. El líder popular deberá abordar el asunto de las nacionalizaciones y la regularización extraordinaria aprobada el pasado mes de abril, que tiene como objetivo legalizar a los extranjeros que residan en España antes del 31 de diciembre de 2025. Sin una mayoría absoluta el PP se verá obligado a pactar estas medidas y la de los menores no acompañados con VOX.
2.- Problemas de los censos municipales para votar.
La avalancha de nacionalizaciones autorizadas por Sánchez va a provocar una saturación de los censos municipales que va a trastocar también el censo electoral con nuevos votantes. La oposición se queja de que todo se debe a una maniobra para propiciar el voto a favor de los socialistas.
3.- Una televisión española de partido único.
En esos primeros cien días de poder, Feijóo debe fulminar de un plumazo al equipo que dirige la televisión pública, aprobar una ley para cambiar su Consejo de Administración y encargar una auditoría interna para conocer cómo se ha llegado a la deuda actual. Inmediatamente después, el nuevo Gobierno debería abrir un proceso para aprobar un nuevo estatuto -el de verdad y definitivo- que regule el funcionamiento de TVE. El Gobierno debería confiar el proyecto a un grupo formado por profesionales de la comunicación y expertos en la materia.
Ceses inmediatos de Corredor, Tezanos y Peramato
4.-La red eléctrica tras el apagón.
Destitución inmediata de Beatriz Corredor y todo su equipo. No sólo por la responsabilidad en el apagón de hace un año, sino por su posterior comportamiento, tratando de enmascarar las causas de la falta de electricidad. Al mismo tiempo, aprobación de una demora en el cierre de las centrales nucleares y un nuevo tratamiento de la energía fotovoltaica y eólica, totalmente ideologizadas por el Gobierno y sus socios de Sumar. El nuevo plan energético de Feijóo debe pasar por el uso combinado de todas ellas, sin primar a ninguna. Es la mejor fórmula para evitar otro apagón, además de la renovación y modernización de la red eléctrica.
5.- El CIS (Centro de Invenciones Sanchistas) de Tezanos.
Los españoles celebrarán cuando vean a José Félix Tezanos abandonar la sede del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) en su flamante edificio de la calle Montalbán, cerca de la Cibeles y del Retiro. Su presidente, un histórico militante del PSOE, ha sido una de las mayores estafas del partido, siempre al servicio de Sánchez y dando la espalda a los españoles. Nombrado director del CIS en junio de 2018, en el arranque del Gobierno Frankenstein, con un salario anual de más de cien mil euros y de 120.000 cuando fue elevado a la categoría de subsecretario, dentro de dos meses llevará ocho años al frente y habrá recaudado casi un millón de euros por un trabajo que siempre va a la basura. Gracias a Tezanos el CIS ya es conocido como el Centro de Invenciones Sanchistas. Habrá que estudiar si ha incurrido en un delito penal.
6.- El desastre sanitario de Mónica García.
Otro de los carajales que nos va a dejar Sánchez por vía de la ministra de Más Madrid, Mónica García Gómez, es la sanidad pública. Restañar su legado va a resultar costoso, con toda la clase médica en su contra por su negativa a aumentar las plantillas de los médicos y a negociar con ellos un estatuto marco para su ejercicio profesional. Por su arrogancia y la prepotencia de los mediocres, ella solita ha provocado una larga huelga que va a costar a las comunidades autonómicas miles de millones de euros con la suspensión de operaciones programadas y la saturación de las listas de esperas. Al final, las privadas saldrán al rescate de la sanidad pública. Su empanada mental ha llevado a Mónica García a una campaña contra Quirón y la Comunidad de Madrid cuando su ministerio y el Gobierno utilizan los servicios de la privada. Por todo ello, algunos sanitarios ya la conocen como «la anestesista MGG». Es decir, M de ministra, G de ganas y G de gafarla: «Ministra con ganas de gafarla». Una expresión española que se refiere a una persona que «provoca mala suerte a otra persona». En su caso, a todos los españoles.
7.- Los planes fake de viviendas y una ley a revertir.
En los ocho años que Sánchez lleva en La Moncloa sólo ha culminado unas 1500 viviendas de nueva construcción y unas 40.000 rehabilitadas o cedidas propiedad del SAREB u otros organismos estatales. Eso sí, Sánchez en la recta final de su última legislatura, a poco más de un año de una convocatoria electoral, se ha comprometido a edificar entre 180.000 y 270.000 viviendas, según las diversas versiones. Todo fake. Hace poco acaba de aprobar un Plan Nacional de Vivienda (2026-2030), cuando ya ve de cerca la cola del paro.
Feijóo deberá hacer otra auditoría para que los españoles sepamos qué ha hecho la ministra Isabel Rodríguez, exalcaldesa de Puertollano y ex portavoz del Gobierno, en toda la legislatura. Otro de los morlacos a derogar es la Ley de Vivienda que el Gobierno aprobó en 2023 regulando los precios de los alquileres, lo que ha provocado el encarecimiento del mercado. Queda por saber qué va a pasar con el decreto ley que sus socios de sumar le exigen a Sánchez, pero que va perdiendo batalla tras batallas.
Como Sumar ya ha avisado de que no va a parar hasta que el Congreso apruebe el real decreto ley trampa 2/2026 de Protección por Vulnerabilidad, Feijóo debería adelantar cuáles son sus intenciones. El Gobierno repite la misma técnica que con los okupas: nosotros legislamos, no ponemos un euro y los ciudadanos que cubran con dinero de su bolsillo como almas caritativas el denominado escudo social. Así sí se gobierna fácil.
8.- Limpieza en la Fiscalía General del Estado.
Para combatir una limpieza de cargos y el nombramiento de sustitutos entregados a la causa de la fiscal general Teresa Peramato, la mejor solución es aplicar la misma medicina: reversión absoluta. Peramato, que sustituyó a su colega inhabilitado, está llevando a cabo una purga en su departamento: ha fulminado de un plumazo a la fiscal jefe de Madrid, Almudena Lasta. En su puesto ha colocado a una persona de su entorno ¿El motivo? Declarar en el Tribunal Supremo contra Álvaro García Ortiz. Al mismo tiempo, ha premiado con un destino en el Tribunal Supremo a la fiscal que el alto tribunal investigó por revelación de secretos.
La nueva fiscal general, que se presenta como feminista y progresista, le ha dado la vuelta al calcetín en unos meses sin inmutarse en un claro gesto de revanchismo. Sánchez ya advirtió que la Fiscalía dependía del Gobierno, pero podrían haber disimulado o esperado un poco. Nada: entran a saco en escena con el cuchillo entre los dientes, sin importarle los escalafones y la excelencia profesional. Solo el amiguismo y la secta.
El blindaje policial de Marlaska
9.- Marlaska y su estructura policial.
Con el ministro Fernando Grande-Marlaka pasa algo parecido. Calificado por los sindicatos policiales como el peor ministro del Interior de la democracia, en sus ocho años de militancia sanchista ha logrado copar toda la estructura policial de mandos, nacional e internacional, con profesionales afines a su ideología y bajo un prisma partidista. El exmagistrado ha logrado blindar los intereses de Sánchez para cuando los socialistas pierdan las elecciones. Feijóo se enfrentará a una tarea ardua para poder revertir los intereses del sanchismo en Interior. La clave será el nombre del ministro del Interior de los populares.
10.- Empresas e instituciones públicas: los amigos de Sánchez.
Los amigos de Sánchez han copado las presidencias de todas las empresas públicas e instituciones del Estado. Feijóo deberá afrontar el cambio inmediato de quienes han actuado de correa de transmisión de los intereses de La Moncloa y al margen del interés general de los españoles. Casos como Red Eléctrica, Transparencia, Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, Correos, RENFE, ADIF, TVE, CIS, SEPI, SAREB…También los cargos en organismos internacionales como Ximo Puig, embajador ante la OCDE en París, o Miquel Iceta, embajador de la UNESCO, también en la capital francesa.
11.- Recuperar las relaciones con EEUU e Israel.
Dos socios imprescindibles para restablecer y mantener la seguridad ante nuestros vecinos del sur, del otro lado del Estrecho, que están aprovechando el enfrentamiento estratégico de Sánchez con Trump para ganarle la partida a España. Feijóo deberá abrir una nueva etapa en sus relaciones internaciones con China y aclarar cuál va a ser la postura de España con respecto a Gaza, Irán y Sáhara. Y estar a la expectativa para ver que sucede con Cuba.
Venezuela se merece un trato especial y el total apoyo a María Corina Machado y Edmundo González. España debe defender ante Bruselas una presión total para que el régimen chavista convoque cuanto antes elecciones democráticas, vacíe de presos políticos sus cárceles y propicie la vuelta pacífica de los exiliados de la diáspora venezolana en todo el mundo. En España residen unos 700.000, que también tienen derecho a votar desde la lejanía en urnas o por correo. Por último, debe exigir en los organismos internacionales la investigación de los delitos de lesa humanidad durante los regímenes dictatoriales de Chávez y Maduro. Y cómo no, aclarar el viaje de Delcy Rodríguez a Madrid y lo que ocultaba en sus maletas.
12.- Transparencia en la torpe política de Defensa.
No se puede atacar a Israel y catalogarlo de genocida mientras le estás comprando o vendiendo armas. También es un sin sentido escupir a un país aliado mientras declaras a Palestina socio privilegiado. Israel ha colaborado con España en su política de seguridad, militar v antiterrorista -ha evitado muchos atentados yihadistas- desde que así lo aceptó el gobierno socialista de Felipe González en 1986. El 17 de enero de aquel año España estableció relaciones diplomáticas, después de que los gobiernos centristas de Suárez mantuvieran una política pro árabe, heredada de Franco por aquello del «contubernio judeomasónico» y por el suministro del petróleo. Sánchez ha vuelto a los fantasmas franquistas del pasado.
Israel tiene pendiente aclarar qué pasó con el Pegasus de Sánchez, que no afecta sólo a su seguridad personal sino a la de toda España. Mientras eso ocurra, Marruecos seguirá beneficiándose de los miedos del presidente del Gobierno. Ese es otro de los miuras a los que se enfrentará Feijóo.
13.- Política internacional: tabla rasa con Albares.
Nos enfrentamos al caso de otro ministro de Sánchez que se ha significado como el peor representante de Asuntos Exteriores en la historia de nuestra democracia. José Manuel Albares, con esos andares de superioridad divina -quizás por su paso por la Embajada de París- y verbo de curilla ha sido el portavoz del presidente más que el responsable de la política internacional. Ha vendido en el mundo la idea de una España distópica. Quizás sea el área que más se va a tener que esforzarse Feijóo para revertir los estropicios del sanchismo a escala mundial. El candidato popular deberá demostrar cero generosidad con respecto a Albares cuando abandone el palacio de Santa Cruz. Ni embajadas de lujo ni cargos premium.
ETA: ni permisos ni homenajes
14.- Contador a cero en los beneficios de los etarras.
En este proceso va difícil revertir algunas de las competencias -como la carcelaria- y atribuciones que el Gobierno de Sánchez ha premiado al PNV -socio privilegiado de investidura- y al Gobierno vasco con quien forma gobierno en Euskadi, pero sí puede promover en el Congreso una nueva ley penitenciaria que endurezca las medidas contra los asesinos de ETA. Y que al menos impida que una consejera vasca pueda actuar arbitrariamente concediendo permisos penitenciarios y excarcelaciones a los asesinos etarras como Txeroki y Anboto. Si Sánchez se ha servido de ese cambalache para permanecer en La Moncloa, Feijóo deberá beneficiarse de su colaboración para aclarar los más de 300 casos sin resolver del terror de ETA.
15.- Fin de los homenajes a asesinos de ETA.
Para que no puedan acogerse a lagunas legales, el nuevo gobierno está obligado a crear una estructura jurídica que impida la ignominia que sufren los familiares de las víctimas del terrorismo cuando contemplan los homenajes a los asesinos de ETA después de abandonar las cárceles y las celebraciones de efemérides. Esas medidas coercitivas deben también implicar importantes multas y sanciones penales a los dirigentes de municipios u organizaciones vascas que les dan amparo.
16.- Restituir la figura de la malversación.
Fue uno de los pactos de Sánchez con los independentistas para que el indulto pudiera beneficiar a un mayor número de políticos catalanes, entre ellos sus socios de investidura de ERC. Aquello suponía la antesala de una Ley de Amnistía para los mismos socios. Feijóo deberá cumplir la promesa de devolver ese delito al Código Penal sin distinciones.
17.- Relaciones tensas con Marruecos.
Nuestro vecino del sur tiene muchos asuntos pendientes que Sánchez ha cedido, aparcado u ocultado: Sahara, inmigración ilegal, Ceuta y Melilla, narcotráfico, fundamentalismo, aguas territoriales de Canarias….
18.- El español en Cataluña.
Una de las asignaturas pendientes que ni Aznar y Rajoy resolvieron. Fin a la permisión del maltrato al español en Cataluña y hacer cumplir la Constitución como sucede con otros principios constitucionales. La lengua ha sido desde hace años el patito feo en Cataluña, gobernara quien gobernara. Hay que exigir que se cumplan las sentencias de los tribunales catalanes. Respeto y protección del catalán, pero no a costa de prohibir el uso del español porque la Constitución deja clarísimo que las dos lenguas son cooficiales. Basta que un español tenga que presentar un escrito municipal en catalán o se siente delante de un tribunal donde los jueces, abogados y fiscales, utilizan esa lengua en menoscabo de los participantes. Con que Feijóo vigile y obligue a Cataluña a cumplir la legalidad, basta.
19.- Las leyes trampas de Bolaños.
El ministro Bolaños es otro de los ‘ovnis’ de Sánchez. Otro de los objetos volantes que más trabajo va a ocasionarle a Feijóo a la hora de revertir el sanchismo. El dirigente popular deberá de restablecer el orden legal en un ramillete de decretos leyes que coartan la libertad de expresión, el trabajo de los periodistas, el funcionamiento de las redes sociales y la independencia de los jueces.
20.- Las leyes exprés de Sánchez.
Otra tarea sin demoras: la caterva de decretos leyes monclovitas que nunca pasaron por el Congreso. Esas leyes exprés que han caracterizado al sanchismo sin una mayoría parlamentaria.
Purga en Renfe y ADIF en homenaje a Adamuz
21.- La alta velocidad en descenso.
Nadie lo duda: Renfe, ADIF, los trenes AVE y el mantenimiento de las vías ferroviarias se merecen una revisión global para recuperar uno de los mayores exponentes de la marca España que Sánchez, Ábalos, Pardo de Vera, Óscar Puente y compañía se han cargado. En los primeros cien días la red ferroviaria necesita una auditoría exhaustiva para depurar responsabilidades. Se lo merecen las víctimas de Adamuz. Sánchez y Puente llevan tres meses, como ya hizo el presidente con la DANA valenciana o el volcán de La Palma, desaparecidos.
22.- Una macro auditoría a las cuentas del Gobierno.
Llevará su tiempo, pero el nuevo gobierno que aterrice en La Moncloa deberá presentar a los españoles una macro auditoría que fiscalice las cuentas del sanchismo. Examinar hasta el último rincón del cajón más escondido y levantar las alfombras. Llevamos cuatro años sin presupuestos generales y Feijóo debe poner el contador a cero para que no le pase lo mismo que a Rajoy con Zapatero.
23.- Reparto de la publicidad a los medios amigos.
En la búsqueda de mamandurrias y favores a través de la publicidad institucional a los medios de comunicación amigos, los populares tienen la obligación de difundir a dónde ha ido a parar el dinero. Es un compromiso con la transparencia reclamado por los españoles.
24.- Tope a las puertas giratorias.
Indispensable en un buen ejercicio de la democracia: el impedimento a las puertas giratorias de aquellos ministros o altos cargos del sanchismo que pretendan regresar a sus antiguos puestos de trabajo con la incompatibilidad del sentido común. Los casos más notorios son los de Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska. ¿Es justo que dos de los ministros más significados del sanchismo desde 2018 regresen a cargos judiciales anteriores? La incompatibilidad, al margen de la Ley Orgánica de 2024, que sólo les obliga a abstenerse de tratar asuntos de su anterior actividad política, debería ser absoluta. Feijóo se enfrenta a la incomodidad de que la citada ley fue aprobada con los votos de su partido cuando él ya era presidente en Génova. Pero, si no se puede revertir este sinsentido, al menos, que reforme la ley para tiempos futuros.
25.- La vuelta de Puigdemont.
Me imagino que Feijóo ya habrá estudiado una fórmula legal y acorde a los planteamientos de su partido sobre la situación de Puigdemont, prófugo de la Justicia desde la intentona golpista en Cataluña. El presidente del PP nada debe a Junts ni a nada se ha comprometido con el fugado. Todo lo contrario, los herederos de CiU de Jordi Pujol -que sí pactó con Aznar su investidura- han exprimido a Sánchez para que se mantenga en La Moncloa con chantajes muy productivos, en contra de las políticas de los populares. Por tanto, al nuevo Gobierno le llega el turno de revertir las concesiones del sanchismo a Cataluña y a los independentistas. Y dejar a los tribunales que decidan sobre el futuro del ex presidente de la Generalitat.
26.- Recuperar los regalos a PNV y Bildu.
Feijóo deberá frenar dos de los regalos más simbólicos de La Moncloa a sus socios del PNV y a Bildu. A los primeros -no al Gobierno vasco- le ha cedido el palacete de la sede del Instituto Cervantes en París tras darle los tribunales la razón al Gobierno. A los filoetarras les ha regalado el palacio de La Cumbre de San Sebastián, donde torturaron a Lasa y Zabala, para crear un Centro de Memoria. Por supuesto, un centro sectario y de una memoria que abarca el terror de ETA.
Fin a los chiringuitos de Igualdad
27.- La memoria del dinero.
Una auditoria para conocer a dónde ha ido el dinero de las subvenciones de la Memoria Histórica y poner coto a los excesos del sectarismo sanchista y de sus socios. Por supuesto que hay que incidir en la Memoria de un país, pero sin excepciones y censuras. Se detecta que no quieren descubrir la verdad, sino crearla. A eso se llama postverdad, algo contra lo que hay que luchar desde el nuevo Gobierno.
28.- La ley Montero y las pulseras.
La ley Montero de la Garantía Integral de la Libertad Sexual, la del ‘sólo sí es sí’ o ‘sola y borracha quiero llegar a casa’, si nos atenemos a las promesas de los populares, será una de las primeras en ser revocada. Finalmente, podremos tener datos sobre los agresores y violadores excarcelados y qué pasó con las pulseras de la ministra de Igualdad, Ana Redondo.
29.- El dinero de la Igualdad.
Gran momento para conocer dónde ha ido a parar el dinero de la Igualdad y gran oportunidad para acabar con los chiringuitos podemitas y de una parte del feminismo socialista. Por lo visto en la manifestación del 1 de Mayo, la izquierda ha dado un giro en sus reclamaciones electorales. Se han dado cuenta de que, con la igualdad, el feminismo y las consignas LGTBI ya no logran más votos. Ahora se centran en la sanidad y la vivienda, paradójicamente dos de las más grandes lacras de su gestión.
30.- Fin del bulo de la sanidad y educación privada.
Fuera bulos y una justa cohabitación entre la enseñanza y la sanidad privadas con las públicas. Ambas pueden coexistir como siempre ha sucedido sin campañas denigratorias. Lo importante es recuperar la excelencia en los estudios para los adolescentes y jóvenes y ser más exigente en los programas universitarios. Desideologizar las aulas y centrar sus usos en la enseñanza y no en experimentos extraescolares. Para eso están los círculos familiares. ¿Por qué en España llevamos en democracia ocho leyes de educación? ¿Por qué cada partido vencedor pretende inocular en los educandos su virus ideológico? Feijóo debería contratar a un ex ministro finlandés de Educación para que supervisara nuestros programas educativos. Seguro que, como hace Resines en su anuncio publicitario, despojaría a nuestros colegios de un sinfín de atavismos que son innecesarios.
Menos impuestos y cacerías de Hacienda
31.- Rebaja de impuestos.
Desde la llegada de Sánchez a La Moncloa, su Gobierno ha aprobado 141 subidas de impuestos y cotizaciones, provocando una sangría en las clases medias. Feijóo sólo debería copiar lo que han hecho Carlos Mazón en Valencia o Isabel Díaz Ayuso en Madrid: rebajas sin complejos. Revertir las políticas impositivas de María Jesús Montero y su ‘puto amo’.
32.- Parar las cacerías de Hacienda.
La obligación de la Agencia Tributaria es recaudar los impuestos que obligan las leyes y perseguir a los defraudadores, pero nunca convertir sus atribuciones en una cacería contra un sector de la sociedad o contra objetivos ad hoc, como ha sucedido con la pareja de Ayuso.
33.- Concesiones de escándalo.
Algunas resultarán de difícil corrección, pero el nuevo presidente deberá reconvertir las concesiones de Sánchez a Cataluña y País Vasco en materia de Hacienda, Seguridad Social, Transportes e Inmigración. Cualquier extralimitación del sanchismo debería regresar a la caja común del Estado.
34.- Reformas para el Constitucional y en CGPJ.
Los asesores de Feijóo ya deberían estar redactando una serie de reformas que afecten al funcionamiento y composición del Tribunal Constitucional y el Consejo general del Poder Judicial (CGPJ). Una ley que permita que los jueces elijan a sus propios representantes de su órgano político, sin presiones partidistas. Si las asociaciones conservadoras tienen mayoría, pues que hubieran estudiado más los otros. Soy de los muchos que creen que los jueces instructores actúan con profesionalidad y con los códigos en las manos. La política sobrevuela en altas instancias judiciales.
35.- Agua para todos.
El presidente Zapatero se cargó de un plumazo, nada más llegar a La Moncloa, el Plan Hidrológico Nacional y el trasvase del Ebro a la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería -sin duda alguna la California de Europa que surte de frutas y verdura todos sus mercados. ¿Saben cuántos mililitros de agua del Ebro se han vertido al Mediterráneo desde esa medida? 40 millones de metros cúbicos diarios. Es decir, 40.000 millones de litros cada 24 horas. Si multiplican por 365 días/año y por una decena de años, ya descontado el tiempo de las obras, habría agua para todos. Sánchez tampoco ha hecho nada por recuperar un Plan Hidrológico y, mucho menos, desde que las comunidades autonómicas afectadas ya no pertenecen a gobiernos de su partido. Es cierto, que el nuevo presidente de Aragón, el popular Azcón, se opone al trasvase, pero el agua de los ríos de España es de todos los españoles, no sólo de las regiones que atraviesa. Ese trasvase, como recuerdan los expertos, no afecta al delta del Ebro ni dejará su cauce sin agua.
36.- Los partidos como acusación popular.
El PP no puede caer en el cinismo que ha demostrado Sánchez durante el juicio en la Audiencia Nacional del caso Kitchen. El PSOE se ha servido de la abogada personada en la causa por los socialistas para fustigar las supuestas miserias del contrincante político cuando defiende lo contrario. Lo mismo que hace el PP en el Supremo en el juicio de las mascarillas contra Ábalos y Koldo en un excelente trabajo que está realizando el abogado de Génova, Alberto Durán, pero sin contradicciones.
La diferencia estriba en que el Gobierno de Sánchez registró una proposición de ley en enero de 2025 para acotar las acusaciones populares en nombre de los partidos políticos, según el grupo socialista, para impedir que se convierta en un arma política. Al sanchismo le escocían los casos del hermano y de la esposa de Sánchez. Feijóo deberá impedir que las acusaciones populares se usen a la carta. Sí para la Gürtel y Bárcenas, que aupó a Sánchez a La Moncloa, no para los casos de sus familiares o miembros de su clan como Ábalos o Santos.
Ni tasas de basuras, ni financiaciones a la carta
37.- Tasa de basuras, una grieta municipal.
Urge su devolución a los ciudadanos que han pagado las tasas que Sánchez se inventó. Las impuso poniendo como excusa una normativa de la UE que Bruselas desmintió. Ahora el problema recae en los ayuntamientos que las han cobrado y las tendrá que devolver. Ya encontrarán una fórmula asequible.
38.– Los fondos Next Generation.
El 31 de agosto se agota el plazo de los fondos Next Generation concedidos por la UE a España. Sánchez ha gastado 27.000 millones de lo entregado por Bruselas, pero le queda una tercera parte en la caja sin gastar. Ha pedido una prórroga, pero se la han denegado. ¿Consecuencia?: El Gobierno va a tener que devolver todo ese dinero. Un escándalo sin parangón de difícil arreglo para cuando el candidato popular llegue a La Moncloa. Tendrá que convencer a Bruselas.
39.- La cultura ideologizada.
Revertir las políticas sectarias del ministro Urtasun comenzando con la destitución inmediata de los directores de los museos nacionales -Reina Sofía, el Prado y el Arqueológico Nacional (MAN)- y el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero. Todos ellos han dado muestra de un sectarismo sin límites, importando las consignas sanchistas a la cultura. Hay que blindar el Guernica, la Dama de Elche y el arte precolombino.
40.- Recuperación de los nombres de estaciones.
Recuperar los nombres de estaciones, aeropuertos y otros edificios públicos rebautizados por Sánchez. Que la estación de Atocha recupere su nombre de Atocha, a secas, y Chamartín, el de Chamartín, sin más. Ambas fueron rebautizadas por Sánchez en 2020 y 2022, respectivamente. Entiendo que Almudenas Grandes puede merecerse cualquier reconocimiento, pero por su dedicación literaria lo más corriente sería que hubieran puesto su nombre a una biblioteca o a la Feria del Libro, no a una estación de trenes. Eso lo deben decidir los madrileños en referéndum, como se hace en otros proyectos.
Además, el nuevo Ministerio de Transporte deberá restituir las vías de Atocha para los AVE que viajan a Valencia, Castellón, Alicante y Murcia, que fueron exiliados a la estación norte de Chamartín como castigo del Gobierno a la Comunidad Valenciana, tras sus acuerdos con Cataluña, cuyos trenes sí permanecieron en Atocha.
41.- Financiación de Cataluña.
El candidato del PP debe retroceder hasta un día antes de la moción de censura contra Rajoy para restablecer un reparto justo de la financiación de las Comunidades Autónomas e igualar de manera proporcional los fondos desviados a Cataluña para contentar a sus socios independentistas en detrimento de otros territorios.
42- Unidad policial especial contra las mafias inmigración.
Al igual que existen grupos policiales como la UDYCO, la UCO y el CICCO contra organizaciones internacionales, el Estado necesita una nueva estructura anticriminal que persiga a las mafias de la inmigración ilegal, una estructura integrada por militares, policías y guardias civiles y agentes del CNI. Las mafias operan con plena impunidad a través de rutas que parten desde el territorio africano y utilizan el océano Atlántico y el Mediterráneo.
La nueva oficina antimafia -conectada con el CICCO- quedaría ampliamente justificada por razones humanitarias, de seguridad y de descontrol migratorio. Ese muro policial impediría que el mar se tragara a miles de personas durante las operaciones clandestinas en pateras y cayucos que nunca llegan a las costas canarias, mediterráneas y atlánticas. Ese refuerzo, en el que también participarían las Fuerzas Armadas, nada tiene que ver con medidas xenófobas o racistas ni se asemeja a las actuaciones coercitivas y violentas del ICE creado por Donald Trump. Como medida complementaria, habría que blindar las entradas de los aeropuertos españoles, especialmente el de Barajas, que se convierten en los mayores agujeros de la inmigración ilegal, según reflejan las estadísticas y los expertos.
Ni okupas ni política woke
43- Plan antiokupa.
Medidas claras y efectivas para combatir el movimiento okupa y revertir la política de ojos cerrados de Sánchez y sus socios de Sumar. Un importante tanto por ciento de la falta de vivienda en el mercado depende de la permisividad hacia los okupas e inquiokupas. Los propietarios se retraen a la hora de sacar sus viviendas al mercado del alquiler por miedo a perderlas. Asisten a diario a experiencias de otros conciudadanos que se ven obligados a pagar la luz y el agua durante años sin recibir el dinero de los alquileres. No niegan la vulnerabilidad de algunas de las familias que se merecen todo tipo de protección social, pero no es justo que sean ellos quienes se conviertan en el escudo social cuando es una obligación del Estado. Es fácil legislar para proteger a las familias vulnerables, pero con dinero de los demás.
44.- Fin a las políticas woke.
Es otra de las asignaturas pendientes de las legislaturas sanchistas: el final de las políticas woke y de la agenda 2030. Acabar con algunas políticas desproporcionadas de protección medioambiental y ecológica que conducen a la ruina a nuestros agricultores sin sentido alguno. Luchar en Bruselas por la derogación de esas leyes restrictivas impuestas por la UE que sólo obligan a los agricultores y ganaderos españoles mientras ingresan en los mercados europeos productos sin control de Marruecos, Argelia, Israel o los países de Mercosur.
45.- Reconversión de las cuencas hidrográficas.
Tras los efectos de la DANA en Valencia hay que abordar con urgencia las medidas que posibiliten una limpieza integral de las cuencas y cauces de los ríos y ramblas mediterráneas. La experiencia sufrida en comunidades como Valencia, Castilla-La Mancha, Cataluña y Andalucía justifica una profunda reestructuración, el cese de todo el staff de las Cuencas Hidrográficas y la aprobación de un presupuesto más ambicioso. Hay que elaborar un estudio que profundice en qué medida afectaron las políticas de la ministra Teresa Ribera, negando la limpieza de los cuces de los arroyos, en el desastre final.
46.- Transparencia de verdad, sin postureo.
El sanchismo pasea a diario su condición de progresista y transparente, pero es un postureo fake. El nuevo gobierno debe acabar con los embustes de Sánchez, que se ha escudado en la seguridad para no facilitar los datos sobre sus excesos durante su mandato: viajes en Falcon y en el helicóptero Puma; retiros en La Mareta con un exceso injustificado de las dotaciones de protección; vacaciones con su círculo familiar y de amigos pagadas con fondos del erario público o el uso de los medios del Estado para sus fines partidistas. Feijóo debe implicarse en la tarea de poner luz donde su antecesor ha buscado la oscuridad. Los ciudadanos deben conocer cuántos vuelos ha realizado Sánchez a la República Dominicana y si usó el Falcon del Estado para uso privado.
47.- Deuda fotovoltaica.
Feijóo tendrá que revertir el conflicto de la deuda española con las empresas internacionales que invirtieron en España y, a mitad del partido, le cambiaron las normas. La justicia de Estado Unidos ya ha embargado fondos de España y hace unos días pasó lo mismo en Holanda con el embargo de la sede de Instituto Cervantes. Estados Unidos pretende incluso intervenir las ganancias del próximo mundial de la selección española. Después de varias sentencias judiciales la deuda arrastrada con multinacionales desde los planes fotovoltaicos del ejecutivo de Rodríguez Zapatero asciende a 2.300 millones de euros tras sentencias judiciales. El lodo proviene de aquellos polvos de la era zapaterista que ha provocado un desprestigio internacional e inseguridad jurídica a quienes pretenden invertir en España.
Las cosas claras con los sindicatos
48.- Plan anti-boicot de eventos públicos.
Una ley que impida lo sucedido durante la etapa final en Madrid de la Vuelta Ciclista, al margen de las intenciones sectarias del delegado del Gobierno de turno, sea de un partido u otro. Hay que acabar con ese bochorno que penaliza la imagen internacional de España. El interés general debe primar por encima de una minoría radical. ¿La solución? Penalizar a los organizadores y agitadores que boicoteen la celebración de eventos como la Vuelta Ciclista o un Gran Premio de Automovilismo, ya sea en Barcelona o Madrid. Ojo al dato. ¿Se imaginan ustedes unos descerebrados impidiendo la Mascletá en Valencia, los Sanfermines en Pamplona, el Día de la Rosa en Barcelona o la Cumbre Iberoamericana porque Sánchez permita que asista Delcy Rodríguez? ¿Y por qué un boicot contra un evento deportivo de nivel internacional?
49- Regular el estatuto de la mujer del presidente.
En España no existe un estatuto sobre la ‘primera dama’. Por ello, tras los excesos de Begoña Gómez que la han llevado a sentarse en el banquillo, sería conveniente aclarar los límites de la pareja de la persona que ocupa la presidencia del Gobierno mientras resida en La Moncloa. No me atrevo a aportar sugerencias, pero nada que se asemeje a lo hecho por doña Begoña.
50.- Punto final: ley trampa de la Vivienda de Sumar.
Como Sumar ya ha avisado que no va a parar hasta que el Congreso apruebe el real decreto ley trampa 2/2026 de Protección por Vulnerabilidad, Feijóo debería adelantar cuáles son sus intenciones. Sucede lo mismo que con los okupas: nosotros legislamos, no ponemos un euro y los ciudadanos se responsabilizan con su dinero del ya denominado escudo social.
51.- Sindicatos en campaña.
Los sindicatos UGT y CC. OO ya han presentado su plan de intenciones: ayudar al sanchismo para parar a Feijóo. El pistoletazo de salida lo dieron anteayer en Málaga durante la celebración de la Fiesta del Trabajo del 1 de mayo. Además, no se escondieron: detrás de la pancarta junto a María Jesús Montero la rival de Moreno en las elecciones andaluzas. Sorprendentemente, los sindicatos convirtieron el día de la reivindicación laboral en un mitin contra el PP. La excusa, la falta de vivienda, pero ni una crítica contra el Gobierno que es, como en toda democracia occidental, el responsable de esas políticas.
Nunca había asistido a tal desvergüenza en una movilización del 1-M: los lideres sindicales manifestándose contra la oposición -que no es la dueña del BOE- y dorando la píldora al sanchismo, que los ha regado con cientos de millones de subvenciones. Así las cosas, el nuevo inquilino de La Moncloa debe emprender un plan para de una puñetera vez -como vienen reclamando una gran mayoría de españoles- recomponer la financiación del sindicalismo en España. No más mamandurrias. ¿Para qué queremos unos sindicatos que sólo defienden a un sector de los trabajadores? ¿Para qué quemar parte de nuestros impuestos en reivindicaciones sectarias y partidista? Que los financien sus militantes.
52.- Regreso de Juan Carlos I a España.
Por último, aunque existen otras muchas medidas a estudiar por Feijóo y su equipo de ‘hombres de negro’, que son mucho más inteligentes que yo, los españoles necesitan transparencia y explicaciones públicas para conocer por qué nuestro rey Emérito no reside en España los años que le quedan de vida. Hay que despejar los motivos: si es porque él no quiere, porque se lo impiden razones fiscales o porque molesta a alguien en nuestro país. Que la opinión pública despeje cualquier duda. La más importante: su patrimonio en el extranjero, que le obligaría a declararlo si se viniera a pagar sus impuestos a la Agencia Tributaria. Punto final.
