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Política

El PP logra colar la cuestión de confianza en el Congreso al reproducir un texto de Junts

PSOE y Sumar lo aprobaron en 2025 y ahora no podían rechazarla porque hubiera sido «una prevaricación de libro»

El PP logra colar la cuestión de confianza en el Congreso al reproducir un texto de Junts

La portavoz del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, Ester Muñoz | Marta Fernández (EP)

El Grupo Popular ha podido esquivar el veto del PSOE y Sumar —que controlan la Mesa del Congreso de los Diputados— a que se pueda instar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a plantear una cuestión de confianza. Para conseguir este objetivo, han introducido en una moción que se debatirá la semana que viene un punto rescatando un texto que ya registró Junts y fue calificado por la Mesa, en la que pedía esta cuestión de confianza, aunque posteriormente la formación independentista catalana lo retiró y no llegó a votarse en el pleno. Si la Mesa no hubiera dado vía libre al texto del PP, hubiera «prevaricado», según han asegurado a THE OBJECTIVE fuentes populares. Este grupo parlamentario presentó esta iniciativa el jueves; tuvieron que reformularla el viernes, y aun así, le vetaron dos puntos: los que pedían elecciones y la dimisión en bloque del Gobierno.

Los populares no quieren que el presidente finalice el curso político sin que el Congreso de los Diputados haga un pronunciamiento que le sirva de presión para convocar elecciones, ante su debilidad parlamentaria. El PP batalla para que en el último pleno ordinario antes de las vacaciones de verano, convocado para la semana que viene —los días 23, 24 y 25 de junio— pueda debatirse una moción que contemple esta convocatoria electoral o la presentación de una moción de confianza. El pleno que podría celebrarse a final de julio para aprobar el techo de gasto no puede incorporar al orden del día iniciativas parlamentarias, nada más que el denominado «pleno escoba», con cuestiones de trámite.

El Gobierno maniobra con los representantes del PSOE y Sumar para que los textos que presenta el PP para su calificación en la Mesa no lleven implícita ninguna de estas consideraciones. Esta semana lo ha conseguido, al vetar enmiendas presentadas por Junts y el PP, en este caso a un texto propio, en las que pedían que el Congreso instara «al Gobierno de España a reconocer que la legislatura actual ha llegado a su fin, debido a la situación de bloqueo político que atraviesa, y a que actúe con la máxima responsabilidad institucional, devolviendo la palabra a los ciudadanos a través de la convocatoria de elecciones generales conforme a las previsiones constitucionalmente establecidas, para restablecer la normalidad democrática, recuperar la confianza en [la] democracia y asegurar que el interés general prevalezca sobre cualquier interés político».

La moción llegó a votarse el jueves y se aprobó, pero sin el punto en el que pedían convocar elecciones. El Partido Popular pidió antes de la votación que se reconsiderara el veto, lo que no fue aceptado, y anunció un recurso ante el Tribunal Constitucional. Una estrategia jurídica que Junts también está dispuesto a seguir, según aseguraron a este periódico fuentes de la formación nacionalista.

Los populares no se rindieron y en la tarde de ese mismo jueves registraron una moción con tres puntos para su debate en el último pleno de la próxima semana. El Congreso, presidido por la socialista Francina Armengol, se puso en alerta y los letrados de la Cámara comunicaron al Grupo Popular que debía ajustar los tres puntos, y que si no se reformulaban, «no [se podría] dar el visto bueno para ser calificados», según aseguran a THE OBJECTIVE fuentes populares.

Convocar elecciones

El Grupo Popular reformula la moción, cambia el punto 1, mantiene los puntos 2 y 3 y añade los puntos 4 y 5. El punto 1 quiere que el Congreso de los Diputados manifieste «su deseo mayoritario de que se convoquen cuanto antes unas elecciones generales en España que terminen con la parálisis política existente en la actual legislatura»; y el 2 que exija «la inmediata dimisión en bloque del Gobierno presidido por D. Pedro Sánchez Castejón y la convocatoria de elecciones generales, tal y como se solicitaba en la proposición no de ley 162/000344, admitida a trámite por la Mesa del Congreso en su reunión del día 29 de octubre de 2024».

El punto 3 lo mantiene: es la clave de lo que los populares consideran un éxito frente al Gobierno, ya que lo que hicieron fue copiar el texto de una proposición no de ley de Junts, presentada y aceptada por la Mesa en febrero de 2025, aunque retirada posteriormente tras alcanzar un acuerdo con el Gobierno. Al copiar un texto que ya fue calificado, PSOE y Sumar no podían negarse ahora porque entrarían en una contradicción que los populares definen como «prevaricación». Literalmente, reclaman que, «en el caso de que decida no convocar elecciones, insta al Presidente del Gobierno español a considerar la oportunidad de plantear una cuestión de confianza, de conformidad con la prerrogativa que le confiere la Constitución, atendiendo al carácter político, sin vinculación jurídica, de la presente iniciativa, tal y como se solicitaba en la proposición no de ley 162/000386, admitida a trámite por la Mesa del Congreso en su reunión del día 4 de febrero de 2025».

El punto 4 añadido pide que la Cámara considere «que la acumulación de investigaciones sobre casos de corrupción que tienen como protagonistas a responsables políticos nombrados y sostenidos de forma directa por el presidente Pedro Sánchez exige que su asunción de responsabilidades se produzca en forma de dimisión»; y el 5, pide que defienda «su libertad para ejercer sus funciones constitucionales legislativa, de control al Gobierno y de orientación política sin más censuras que la aplicación rigurosa y no arbitraria del ordenamiento constitucional y reprueba, por tanto, la voluntad de veto, tanto por parte del Gobierno como por parte de determinados grupos políticos, del debate de determinadas iniciativas o enmiendas».

El Grupo Popular reformula su moción y el Congreso, en vez de convocar una ronda de Mesa, que se hace de manera telefónica el mismo jueves, como es habitual, la pospone para la mañana del viernes. Este retraso les lleva a pensar que el Gobierno está intentando no calificar la moción del PP y buscar argumentos jurídicos para volver a frenarla. A las diez y media de la mañana del viernes, los letrados le indican que los puntos 1, 2 y 3 «pueden ser objeto de discusión dado que se refieren a competencias reservadas por la Constitución al presidente del Gobierno». Los populares rebaten e indican que, «de acuerdo con los precedentes existentes y con los acuerdos adoptados por unanimidad por los miembros de la Mesa, se daba conformidad a todos los puntos de la moción».

De esa ronda de Mesa, con la mayoría del PSOE y Sumar, cinco miembros, frente a cuatro del PP, se aprueban los puntos 3, 4 y 5 y se rechazan los puntos 1 y 2. Los populares señalan que el punto 3 es «coincidente con la reformulación de Junts de hace un año sobre la moción de confianza que contó con el visto bueno de los letrados y se aprobó por unanimidad, exactamente la misma», por lo que sería una «prevaricación de libro». En este sentido, recuerdan que, entonces, el Gobierno no tenía problemas con Junts, y que ahora, habiendo perdido la mayoría parlamentaria, sí.

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