María Pilar de Castro, doctora en biología celular y molecular: «Las enzimas saben exactamente qué hacer y dónde para regenerar la piel»
Este ingrediente cosmético no deja de ganar popularidad gracias a su capacidad para estimular las células

El activo biotecnológico que devuelve a la piel las instrucciones que había olvidado | @natashapoly
Puede que no esté todo perdido y que podamos vernos más jóvenes y radiantes sin necesidad de bisturí. También sin tener que recurrir a los dolorosos pinchazos que, en muchas ocasiones, dejan un volumen artificial e innecesario. Esto que podría resumirse como el mejor sueño de casi todas nosotras, es ya una realidad gracias a las enzimas recombinantes, un activo que no deja de ganar popularidad debido a sus grandes y eficaces resultados a la hora de estimular las células.
¿Pero qué son exactamente? María Pilar de Castro García, doctora europea en biología celular y molecular y directora estratégica y técnica de Proteos Biotech, explica que «son proteínas de precisión, obtenidas mediante biotecnología avanzada y diseñadas para actuar sobre dianas concretas de la piel».
Es decir, es un activo que se diferencia con respecto a lo que conocíamos hasta ahora en que no trabajan en superficie de la misma, sino que colaboran con la propia fisiología cutánea, ayudando a que la dermis recupere procesos biológicos que iba perdiendo. «Es como darle a la célula las instrucciones que había olvidado», añade la experta.
Y, dado que hay diferentes tipos de enzimas (las más conocidas son la lipasa, utilizada en los tratamientos de pérdida de grasa y la hialuronidasa, con la que se consigue disolver las infiltraciones de ácido hialurónico), la capacidad de precisión a la hora de tratar una afección cutánea es mucho mayor.
«Cada enzima tiene su especialidad. Unas están enfocadas en la renovación celular, otras en aportar luminosidad, otras en reforzar la firmeza o mejorar la absorción de otros activos… Esa especificidad es precisamente lo que hace posible personalizar los tratamientos de verdad, no solo en teoría», explica.
Regenerar desde dentro para una piel impecable desde fuera
«Si no hay nada más cierto que el dicho de lo que se come, se cría», también lo es que, para vernos bien desde fuera, hay que estarlo por dentro. Esto no solo se aplica a la alimentación, porque la piel, el órgano más grande del cuerpo, es el absoluto reflejo de cómo nos sentimos.
El estrés, la falta de descanso o los cambios hormonales son algunas de las causas que provocan las consecuencias, generalmente, en forma de acné, rojeces, manchas o un envthe ejecimiento cutáneo más acelerado de lo debido. Para hacerles frente, no basta con tu rutina de cuidado facial, ya que una gran parte de sus activos no llegan a penetrar en las capas más profundas de la piel y, por tanto, no se consigue mitigarlas.
Es aquí donde entran en juego las enzimas recombinantes, porque solo a través de ellas se logra la biorremodelación.
Con este proceso las células se estimulan para que vuelvan a comunicarse eficientemente entre ellas. En palabras de la experta, «es como darle a tu piel las herramientas que necesita para volver a brillar por sí misma. Imagínate que tu piel tiene una memoria de cuando era joven y radiante: la bioremodelación la ayuda a recordar cómo trabajar en esa versión más luminosa de sí misma».

Resaltar esto es clave para entender el porqué nuestra crema o nuestro sérum favorito no termina de dejarnos la piel lisa que deseamos.
Y es que tal y como cuenta De Castro, «aunque hay cosas que se consiguen en la superficie de la piel,el envejecimiento no empieza ahí, sino en las células, en los procesos que van perdiendo eficiencia con el tiempo. Estas literalmente, van ‘olvidando’ cómo hacer bien su trabajo y es por resto por lo que hay que regenerar desde dentro».
Ayudar a que la célula recupere esa memoria biológica y vuelva a funcionar como antes no es un proceso sencillo, pero con la enzima recombinante Keratinasa PB333 (que se incluye en SmartKer, su primera línea de dermocosméticos) creada por Proteos Biotech no resulta imposible.
El resultado que se percibe es una piel con más luminosidad, más firmeza y más uniformidad. «Esta es la prueba de que la piel está, de nuevo, haciendo bien su trabajo. Y eso es muy distinto a tapar o disimular», concluye.
