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Ciencia

Las mujeres con apnea del sueño sufren más síntomas que los hombres, según un estudio

Una investigación sugiere que las manifestaciones femeninas de este trastorno están infradiagnosticadas

Las mujeres con apnea del sueño sufren más síntomas que los hombres, según un estudio

Una mujer durmiendo. | Magnific

La apnea del sueño ha sido considerada tradicionalmente un trastorno más frecuente y grave en los hombres. Sin embargo, cada vez más investigaciones muestran que también afecta de forma significativa a las mujeres, aunque a menudo se manifiesta con síntomas diferentes y menos reconocidos. De hecho, estas podrían experimentar una mayor carga global de síntomas. Así lo sugiere un estudio reciente que será presentado en los próximos días en SLEEP 2026, el principal congreso internacional sobre medicina del sueño e investigación de los ritmos circadianos.

Para la investigación se analizó a un total de 502 adultos, aproximadamente la mitad de ellos hombres y la otra mitad mujeres, diagnosticados con apnea obstructiva del sueño —incluyendo casos tanto moderados como graves— que iban a iniciar una terapia de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) en dos centros clínicos. Este tratamiento consiste en el uso de una mascarilla conectada a un dispositivo que suministra aire a presión continua para mantener abiertas las vías respiratorias durante el sueño y prevenir los episodios de la enfermedad. 

La edad media de los participantes fue 50 años en mujeres y 48 años en hombres. Todos completaron cuestionarios online antes de comenzar el tratamiento. Durante el proceso se utilizaron escalas analógicas visuales para evaluar los ronquidos, las sibilancias nocturnas, la congestión nasal, la nicturia, los dolores de cabeza, las pesadillas y el reflujo ácido, mientras que instrumentos validados evaluaron los trastornos del sueño, el deterioro relacionado con el sueño, la función cognitiva, la depresión, la ansiedad, la ira, la fatiga y la satisfacción con los roles sociales.

Como resultado, se observó que, aunque las mujeres presentaban un índice medio de apnea-hipopnea similar al de los hombres (36 frente a 40 eventos/hora), sufrían una carga de síntomas significativamente mayor. En concreto, registraron puntuaciones más elevadas en nicturia, dolor de cabeza y pesadillas, así como peores resultados en indicadores de trastornos del sueño, deterioro diurno relacionado con el descanso, ansiedad, ira, fatiga, depresión y función cognitiva. También manifestaron una mayor insatisfacción con sus roles sociales. En cambio, no se encontraron diferencias por sexos en síntomas como los ronquidos, los jadeos nocturnos, la congestión nasal o el reflujo ácido, ni en las puntuaciones de la Escala de Somnolencia de Epworth.

Los autores consideran que estas diferencias podrían tener implicaciones clínicas relevantes. «Nuestros resultados sugieren que los algoritmos actuales que utilizan los médicos para diagnosticar y tratar a pacientes con apnea obstructiva del sueño siguen centrándose en los síntomas clásicos y no tienen en cuenta la gama más amplia de síntomas que pueden experimentar las mujeres», asegura la autora principal, Stuti Vaydya, investigadora de la Universidad de Pittsburgh. En este sentido, explica que los hallazgos ayudan a aclarar por qué puede haber un retraso en el diagnóstico de este trastorno en la población femenina, ya que podría no ser detectada ni tratada hasta que no aparecen las manifestaciones típicas.

Qué es la apnea del sueño

La apnea del sueño es un trastorno respiratorio que interrumpe de forma repetida la respiración durante el descanso nocturno. Estas pausas, que pueden prolongarse desde unos segundos hasta más de un minuto, suelen pasar inadvertidas para quien las sufre, pero afectan de manera significativa a la calidad del sueño y a la salud general. La variante más común es la apnea obstructiva del sueño, que se produce cuando los tejidos de la garganta se relajan en exceso y obstruyen temporalmente el paso del aire, obligando al organismo a realizar pequeños despertares para recuperar la respiración.

Aunque el ronquido intenso es uno de sus signos más reconocibles, la enfermedad va mucho más allá de una simple molestia nocturna. Los episodios de ahogo o jadeo fragmentan el sueño e impiden un descanso reparador, lo que puede traducirse en somnolencia durante el día, cansancio persistente, problemas de memoria y dificultades de concentración. Los especialistas advierten además de que, sin diagnóstico ni tratamiento, la apnea del sueño puede convertirse en un importante factor de riesgo para desarrollar hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, diabetes y otros trastornos metabólicos. El sobrepeso y la obesidad figuran entre los principales factores asociados, junto con el tabaquismo, el consumo de alcohol y el envejecimiento.

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