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Ciencia

Un estudio asocia los trastornos del sueño con ciertos tipos de cáncer en menores de 50 años

Se ha observado que el insomnio se vincula con mayor incidencia de tumores de mama, útero y ovario en jóvenes

Un estudio asocia los trastornos del sueño con ciertos tipos de cáncer en menores de 50 años

Una joven en la cama con el móvil. | Magnific

La falta de sueño en jóvenes podría estar contribuyendo al aumento mundial de diagnósticos de cáncer en personas menores de 50 años. Así lo sugieren dos grandes estudios llevados a cabo por el Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, en Houston, presentados en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica, uno de los congresos de oncología más importantes del mundo. Los investigadores advierten de que los resultados muestran una asociación entre los trastornos del sueño y determinados tipos de esta enfermedad de aparición temprana, pero no demuestran una relación causal directa.

Tradicionalmente, las patologías oncológicas se han asociado a edades avanzadas. Sin embargo, desde los noventa se observa un aumento de la incidencia de algunos tumores en adultos jóvenes y de mediana edad, un fenómeno conocido como «cáncer de aparición temprana». Entre los que más preocupan figuran el colorrectal, de mama, de endometrio (útero), de páncreas, de riñón y varios gastrointestinales. De hecho, un análisis reciente del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos halló que entre 2010 y 2019 aumentó la incidencia de 14 localizaciones tumorales en población menor de 50 años.

A pesar de ello, no todas las variantes de la enfermedad han crecido en esta cohorte. Cabe destacar que esta mayor cantidad de diagnósticos no implica mayor mortalidad, puesto que las tasas de fallecimientos en estas personas no han parecido crecer al mismo ritmo. Incluso, en muchos países están descendiendo debido a la mejora en los tratamientos y a diagnósticos más precoces. Sin embargo, es importante señalar que el incremento de los diagnósticos en menores de 50 años no puede atribuirse a una sola causa. Entre las explicaciones que estudian los investigadores figuran los cambios en la alimentación y el estilo de vida, el aumento del sedentarismo, los trastornos del sueño, posibles factores ambientales todavía poco conocidos y una mayor realización de pruebas y programas de detección precoz.

En este contexto, cobran relevancia los problemas de sueño, cada vez más frecuentes. Diversos estudios han encontrado aumentos en síntomas como insomnio, somnolencia diurna excesiva y privación crónica, entre otros. Esta tendencia de los trastornos del ciclo sueño-vigilia suele asociarse a factores como la mayor exposición a las pantallas, estrés y salud mental y cambios en el estilo de vida, entre otros. En el caso de España, estos trastornos se han incrementado en los últimos años, habiéndose convertido en uno de los problemas de salud mental más frecuentes en atención primaria. Según investigaciones recientes, se estima que afecta en el país a alrededor del 40% de la población, con tendencia ascendente.

Con el objetivo de conocer una posible vinculación entre estas alteraciones del descanso y los tumores de aparición precoz, se analizaron datos de salud de casi 19 millones de adultos en los EEUU de entre 18 y 50 años. Como resultado, se identificaron 413.116 pacientes con insomnio primario y 18.437.709 que no presentaban este problema. Ambos grupos fueron comparados durante un periodo de observación retrospectiva de cinco años para evaluar la incidencia. Posteriormente, se descubrió que entre uno y cinco años después del diagnóstico, los pacientes con insomnio tenían mayor probabilidad de desarrollar cáncer de mama, de útero y de ovario de aparición temprana. Sin embargo, las asociaciones con el de próstata y el testicular no alcanzaron los umbrales de significación estadística. 

Estos hallazgos parecerían sugerir que la alteración del sueño podría representar un factor de riesgo clínicamente relevante y potencialmente modificable en la estratificación del riesgo de tumores de aparición temprana. Los autores sostienen que esto justifica mayor investigación, puesto que estos resultados no permiten establecer una relación causal, solo señalan una correlación. Una asociación estadística como esta no permite concluir que el insomnio sea una causa directa de estos tumores. En este sentido, algunos expertos que no han participado en el estudio han acogido con satisfacción la observación, aunque también inciden en que hay que continuar para comprender bien la relación.

Por ejemplo, Claire Coughlan, responsable clínica de la organización británica Bowel Cancer UK, afirmó en declaraciones recogidas por el diario The Guardian que el que afecta al intestino —aunque sigue siendo más común en personas mayores de 50 años— está aumentando en personas jóvenes y de mediana edad. «La conclusión de este estudio, que indica que el insomnio podría ser un factor de riesgo potencial para el cáncer colorrectal de aparición temprana, podría ayudarnos a comprender las razones de este aumento. Vale la pena seguir investigando los hallazgos de este estudio».

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