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Tribunales

Ignacio Cosidó, exdirector de la Policía, asegura que no conocía el espionaje ilegal a Bárcenas

El exsenador ha explicado ante la Audiencia Nacional que Villarejo no era un cargo de su confianza y apenas lo conocía

Ignacio Cosidó, exdirector de la Policía, asegura que no conocía el espionaje ilegal a Bárcenas

El exdirector de la Policía Ignacio Cosidó | Gabriel Luengas (EP)

El exdirector de la Policía Nacional Ignacio Cosidó ha señalado este miércoles ante la Audiencia Nacional que nunca tuvo conocimiento de que hubiese una operación de espionaje contra Luis Bárcenas, extesorero del Partido Popular, mientras él estaba al frente del Cuerpo. En su declaración como testigo en el juicio del caso Kitchen, ha apuntado que solo conocía la existencia de una investigación en la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) de la Policía en el marco del caso Gurtel, que investigaba a Bárcenas por la caja B del PP. «Sabía que existía una investigación, pero no tenía conocimiento preciso de la misma, habida cuenta de que estaba bajo órdenes de fiscales y jueces», ha apuntado. 

A preguntas del Ministerio Público, Cosidó ha señalado que nunca encargó al comisario Jose Manuel Villarejo ninguna investigación contra el extesorero del PP, cuando estaba destinado en la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía. Ha manifestado que nunca fue un «mando de su confianza» y solo coincidió en una ocasión con él poco después de que jurase su cargo como director a principios de 2012. Tras ser preguntado por el abogado de Villarejo, Antonio Cabrera, el exdirector ha detallado que tuvo una reunión «protocolaria» y «breve» en su despacho con el comisario, y que además, recordaba, se produjo con «la puerta abierta».

La cúpula del Ministerio del Interior con Mariano Rajoy se sienta en el banquillo por intentar boicotear la investigación del caso Gürtel, que acorraló al PP. La Audiencia Nacional juzga desde el pasado lunes la presunta operación de espionaje conocida como Operación Kitchen orquestada con el objetivo de robar la información sensible que tuviera el extesorero Luis Bárcenas contra los pagos irregulares al partido y a sus dirigentes. La Fiscalía Anticorrupción solicita 15 años de prisión para el exministro Jorge Fernández Díaz y su número dos, Francisco Martínez, acusados de, entre otros delitos, encubrimiento, malversación y contra la intimidad.

Su relación con Villarejo

Entre los acusados, para los que el fiscal también pide pena de cárcel, también hay otros ocho excargos de Interior. Entre ellos, el ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional Eugenio Pino y los comisarios José Manuel Villarejo, Marcelino Martín Blas y Enrique García Castaño. Este últimos estaba al frente de la Unidad de Apoyo Operativo (UCAO) de la Comisaría General de Información, desde que la supuestamente se realizaron seguimientos ilegales al entorno del extesorero del PP, con la colaboración de Sergio Rios, exchofer de Bárcenas, acusado también en el juicio y al que apodaron con el nombre de «chef» o «cocinero». Tras sus presuntos servicios, la trama le premió con una plaza de policía nacional, según la Fiscalía.

La mayor parte de la declaración de Cosidó ha tratado sobre la relación que tenía con Villarejo. El exdirector ha explicado que ordenó una investigación a la Dirección Adjunta Operativa después de que trascendiese en la prensa un presunto enriquecimiento del comisario jubilado, pero que esta nunca prosperó porque ese aumento de patrimonio «se había producido en una excedencia de la Policía Nacional» y, por tanto, no se propuso la apertura de expediente disciplinario. «Yo asumí esa apertura (…) Posteriormente se produjo una denuncia por la UDEF sobre un delito de blanqueo de capitales», ha señalado. 

Los abogados de la defensa, entre ellos, el del exsecretario de Estado de Seguridad, le han preguntado por qué, pese a las sospechas que había sobre Villarejo, nunca se le cesó de su puesto en la Dirección Adjunta Operativa. «Su supuesto dependía del DAO y una recibí una propuesta de destitución. Lo que hicimos fue admitir su petición de pase a jubilado», se ha defendido el exsenador popular. «Pero usted estuvo de 2012 a 2016, pasaron cuatro años desde que sucedió todo», le ha reprochado el letrado Pedro Colina. «Él no estaba en mi equipo, no era de mi confianza y no había hechos más allá de los de la información reservada. No había un motivo expreso para expulsarlo», ha insistido.

El nombre de Ignacio Cosidó en el caso Kitchen saltó después de que Villarejo le señalase como la persona a la que le dijo que se iba a encargar de captar a alguien para controlar al extesorero del PP. Ese infiltrado fue finalmente su chófer, Sergio Rios, al que Kitchen estuvo pagando 2.000 euros al menos con presuntos fondos reservados. Por este motivo, la Fiscalía Anticorrupción pidió, sin éxito, a la Audiencia Nacional que le investigase durante la instrucción. Cosidó se ha desvinculado del espionaje, que, ha dicho, ni conocía ni encargo, así como de la gestión de confidentes. «Si hay una materia reservada en la Policía eran los confidentes. Yo no tenía conocimiento de que esta persona estuviese actuando en esta investigación», ha señalado ante los magistrados.

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