Zapatero se compromete a aclarar el origen de las joyas antes del Comité Federal del PSOE
El expresidente pidió a Calama un máximo de diez días para explicar la procedencia de las «dichosas» alhajas
Justo al final de las dos horas y media de la histórica declaración de José Luis Rodríguez Zapatero ante el juez José Luis Calama, el expresidente del Gobierno se avino a dar el único dato relevante sobre las valiosas joyas encontradas en una caja fuerte durante el registro de su despacho en la calle Ferraz. En un plazo de diez días —«como máximo», subrayó el exlíder socialista— estaría en disposición de declarar de nuevo ante el magistrado de la Audiencia Nacional sobre el origen de los collares y pulseras de diamantes, rubíes, zafiros y esmeraldas, tasadas en 1.323.915 euros.
«¿Qué le iba a decir? El tema de las joyas, no sé qué previsión de tiempo manejan para estar en disposición de poder declarar», inquirió Calama al abogado defensor de Zapatero, Víctor Moreno, cuando acabó su alegato para que no le impusieran cautelares a su cliente, como así ocurrió finalmente a pesar de que la Fiscalía reclamó la retirada del pasaporte, la prohibición de salir del territorio nacional y la obligatoriedad de comparecer cada 15 días en comisaría.
«Una semana, diez días», respondió el abogado. «Como máximo», precisó raudo el propio Zapatero. Ese horizonte temporal significa que el expresidente estaría listo para aclarar las incógnitas sobre estos supuestos regalos de gran valor entre el 24 y 27 de junio. Justo los días marcados en rojo en el calendario de Pedro Sánchez, ya que en la primera fecha deberá comparecer ante el pleno del Congreso de los Diputados para debatir sobre los últimos casos de corrupción que cercan al PSOE, mientras que la segunda es la cita del Comité Federal socialista, donde se prevé aprobar el calendario de primarias para las municipales y autonómicas del próximo año.
Con carácter previo, Calama había sacado al inicio del interrogatorio el asunto de «las dichosas joyas». El magistrado había rechazado postergar la declaración sobre esta pieza separada abierta tras la tasación de la empresa Ansorena y la ausencia total de rastro documental o de notificación a Hacienda sobre la existencia del ajuar más valioso encontrado en el despacho de Zapatero, cuyo abogado había presentado un recurso en la previa.
«Bueno, como sabe, el recurso no es suspensivo. Sobre esto (las joyas), ¿quiere prestar declaración o no quiere prestar declaración?», le preguntó el magistrado de la Audiencia Nacional al expresidente del Gobierno. «No deseo prestar declaración por el recurso que se ha presentado», le replicó Zapatero, quien un poco más, en el momento de despedirse, intentó congraciarse con Calama: «Espero no haber estado en ningún momento, en fin, en un tono no conveniente».
THE OBJECTIVE ya adelantó el jueves que Zapatero estará en condiciones de entregar dentro de unos días los certificados de los países que le habrían regalado las joyas incautadas por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional. De esta forma, el expresidente asumiría como propia la tesis de los regalos que no ha querido sostener públicamente hasta el momento.
Fuentes judiciales consultadas por este periódico aseguraron que el juez «no le dio ninguna credibilidad» y que lo consideró «una forma de ganar tiempo». De hecho, se interpreta como un hecho significativo que el exlíder del PSOE renunciara a pronunciarse sobre este asunto el miércoles en su interrogatorio en la Audiencia Nacional, ni que tampoco lo hiciera en el comunicado que hizo público tras su declaración, en el que se limitó a asegurar que había callado durante 29 días «por respeto a la Justicia y a Su Señoría», y añadió: «No tengan ninguna duda de que en los próximos días iré dando las explicaciones oportunas». Un comunicado en el que no se hacía ninguna referencia a las alhajas incautadas, pese a tratarse del asunto que ha suscitado el mayor impacto moral en el PSOE.
«Parece una operativa de blanqueo»
Las citadas fuentes subrayaron que Zapatero se mostró «nervioso» en su declaración, especialmente cuando fue preguntado por el instructor sobre la «operativa de pagos de sociedades instrumentales», entre las que figura Análisis Relevante, propiedad de su presunto testaferro Julio Martínez Martínez, quien habría realizado pagos tanto al expresidente como a sus hijas, Laura y Alba Zapatero Espinosa. Zapatero negó haber operado a través de esas empresas y relató que sus informes no eran escritos, sino verbales. Algo a lo que respondió el juez, algo molesto: «Parece una operativa de blanqueo».
Sin embargo, desde el entorno del expresidente aseguran que salió de la Audiencia Nacional «aparentemente tranquilo» y esperanzado al no aplicársele las medidas cautelares que solicitó para él la representante de la Fiscalía Anticorrupción, Elena Lorente. Según las citadas fuentes, su negativa a contestar al Ministerio Público se fundamenta en la necesidad de «no validar las pruebas que EEUU ha aportado a la Fiscalía», en relación al teléfono móvil de Rodolfo Reyes, que la defensa de Zapatero confía en invalidar como prueba para anular la causa en su conjunto.
