‘Asalto a Oz’, un espacio queer para encontrarse
Foto: Ilustración de portada de 'Asalto a Oz'

Mundo ethos

‘Asalto a Oz’, un espacio queer para encontrarse

Las ficciones no heterosexuales todavía son residuales en la literatura. 'Asalto a Oz', una antología de relatos de la nueva narrativa queer da espacio a esos relatos ignorados.

por Fátima Elidrissi

La Editorial Dos Bigotes publica esta antología de relatos de la nueva narrativa queer española donde más de una docena de autores nacidos entre 1978 y 2000 abordan la realidad trans, la homosexualidad en el mundo rural, la maternidad y el deseo lesbiano o el poder de lo nombrado para forjar una identidad.

 

Las ficciones no heterosexuales todavía son residuales en la literatura. Para dar espacio a todos esos relatos ignorados, servir como punto de encuentro, referencia o, quizá, identificación y ampliar las fronteras y las voces de la narrativa, en este caso en España, nace Asalto a Oz, como reza su subtítulo, una antología de relatos de la nueva narrativa queer editada por Dos Bigotes.

Nosotros, nosotras, nosotres, los maricas, las bolleras, las personas bi, trans, no binaries, de género fluido, queer, los viciosos, la aberración del sistema, los enfermos, quienes estamos al margen, quienes no somos tan importantes, quienes somos la mierda para muchos, quienes recibimos palizas en la calle, a quienes nos insultan en el colegio, a quienes nos echan de casa, a quienes medicalizan sus cuerpos, a quienes aún nos someten a terapias de conversión, a quienes nos hacen sentir vergüenza, a quienes aún nos persiguen, asesinan y torturan. Nosotros también somos literatura”, afirma en el prólogo de este combativo libro Rubén Serrano, periodista e impulsor del movimiento #MeQueer en España y de la campaña #LeyLGTBIya. Precisamente en un momento en que la ultraderecha pone en duda los derechos y libertades adquiridas por sus autores, que hablan de cuestiones tan diversas como la homosexualidad desde el mundo rural (Óscar Espirita), la maternidad y el deseo lesbiano (Aixa de la Cruz), el silencio que aún hoy persiste entre padres e hijos queers (Gema Nieto) o el poder de las palabras y de lo nombrado a la hora de forjar una identidad y la imaginación literaria (Elizabeth Duval).

Con Alana Portero, escritora, poeta, dramaturga y autora del primer relato del libro, charlamos sobre su personalísimo Fragmentos, glitches y batas de cola, un recorrido completamente autobiográfico por la vida de una mujer trans que cuestiona la educación tránsfoba que impera en nuestra sociedad: desde la genitalidad como carta de presentación de una persona o un factor determinante en la atracción sexual, pasando por la medicalización del cuerpo o el concepto social del género y la feminidad.

‘Asalto a Oz’, un espacio queer para encontrarse

«Nuestra realidad está conformada de muchas fábulas porque hay muy pocas mujeres trans con un espacio público para hablar». | Foto: Lua Quiroga Paul | Cedida por Alana Portero.

“Me parece que no hay nada más poderoso que la verdad. Y concretamente con la experiencia trans y de las mujeres trans hay mucha leyenda urbana y mucha maledicencia”, explica Portero sobre su relato. “Al final no hay nada tan poderoso y sencillo como contar nuestras vidas, que son como las de cualquiera lejos de todas esas tonterías que se nos atribuyen desde la transfobia. El problema es que nuestra historia la cuentan los demás y entonces se la tienen que inventar y se la inventan en base a sus prejuicios e ideas formadas por una educación patriarcal”, continúa diciendo. “La narrativa que nos ha contado hasta ahora, tanto en cine como en literatura, nos ha contado desde un panorama cisheterosexual. Por eso me parece importantísimo que nuestra voz se alce más, que no se olvide nuestra historia y hacer oposición. Escucharnos sería un gran principio y casi la solución”, remata.

¿La genitalidad define la identidad?

De este modo, Portero reproduce conversaciones reales con su doctor, parejas sentimentales y sexuales o amigos, y las mezcla con sueños o pesadillas donde expresa sus miedos y sus dudas, los glitches del título. La reasignación sexual, de dónde surge la necesidad de someterse a un procedimiento médico tan invasivo o qué define a una mujer son algunos de los temas que cuestiona. Y en conversación con The Objective desgrana sus opiniones diciendo diciendo: “La necesidad de la reasignación sexual no sabría decir si es personal o impuesta. Supongo que es una necesidad impuesta. Yo no me metería en una operación tan complicada y una laceración del cuerpo si no me viera forzada por la sociedad. Ahí se dividen mucho las fronteras de lo que una cree que le pasa y lo que le fuerzan a hacer. De manera que hay un poco de las dos cosas: mi propia necesidad y un punto de asimilación social que también se ve cumplido así”.

Personalmente, Portero confiesa: “Yo prefiero no pensarlo mucho en mi propio caso y hacer lo que me pide el cuerpo, la cabeza y el corazón, intentar estar lo más cómoda posible y tener las mínimas fricciones con el mundo, que al final es lo que queremos todas: tener una vida vivible en relativa paz”. Pero lo cierto es que las personas trans son el colectivo que más sufre el rechazo y la violencia de toda la sociedad. Incluida muchas veces la propia comunidad LGTB, como también denuncia la autora.

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Portada de ‘Asalto a Oz’. | Imagen vía Editorial Dos Bigotes.

“Al patriarcado no le importan mucho las siglas, lo llevamos en las vísceras”, afirma. “Por supuesto que en la comunidad LGTB hay una transfobia rampante, igual que hay una misoginia importante. Ser LGTB no otorga carta de comprensión inmediata del mundo que te rodea, como mucho de tu realidad y de algunas otras”, de ahí que, una vez más, insista: “En el caso de las mujeres trans, que nos dejen contar nuestras historias es básico. Y por supuesto que tengamos donde hacerlo. Nuestra realidad está conformada de muchas fábulas porque hay muy pocas mujeres trans con un espacio público para hablar, bien sea un aula, los medios de comunicación o un espacio político. No estamos en ninguna parte porque estamos en el paro el 85%”, señala Portero, que se ofrece a desmontar prejuicios diciendo: “reto a cualquier persona con dudas tránsfobas a que se tome un café conmigo media hora y seguro que salimos dándonos dos besos y quedando otro día”.

Cuando las personas trans se ven obligadas a vivir siendo activistas

Como ex librera, escritora y colaboradora en diversos medios, Portero reconoce que esta obligación de ser activista las 24 horas del día y los siete días de la semana es agotadora. Pero en los tiempos que corren quizá sea la única forma de frenar discursos retrógrados y seguir caminando hacia la igualdad. “A las mujeres trans se nos obliga casi a ser antropólogas, biólogas y expertas en género cuando lo único que queremos es tener una vida como la de cualquiera. Es muy cansado, la verdad, tener que estar continuamente defendiendo tu propio ser, estar justificando tu manera de estar en el mundo sin hacer daño a nadie y sin que tu mera presencia interfiera en las libertades de los demás. Pero bueno, ahora es lo que nos toca. Esperemos ser la última generación que tenga que hacerlo”, señala para añadir: “Quedan muchas conversaciones pendientes. Hay que propiciar ese diálogo, no debate, en el que podamos explicarnos las personas trans”. Y en su opinión, la visibilidad y la educación son las claves.

Hablando de los demás relatos de Asalto a Oz, una fotografía generacional de la literatura LGTBI + de los años 2010 y principios de los 2020 en España, Portero destaca algunas similitudes entre la diversidad de escritores, nacidos entre 1978 y 2000. “Tenemos referencias parecidas, una música similar, giros de pensamiento, reacciones de los personajes como algunas salidas, huidas o reflexiones. En lo que respecta al código, nos encontramos con que todos nos entendemos”, afirma la autora.

Para terminar, Portero espera que este libro no sea leído únicamente por el público LGTB. “La idea es que esto lo lea cualquiera porque es un libro que nos cuenta bastante bien. En definitiva, son muchas miradas diferentes de diferentes estratos sociales, géneros, orientaciones, etcétera. Sería interesante que las personas cisheterosexuales se acercasen a este libro porque es una manera de acercarse al colectivo donde se puede aprender mucho y se desmontan muchos mitos”, concluye.