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Lo que los españoles deberíamos aprender de Rafa Nadal, según una psiquiatra

Analizamos con una psicóloga y psiquiatra qué hay detrás del éxito de Rafa Nadal, y no es nada relacionado con el entrenamiento o los ejercicios

Lo que los españoles deberíamos aprender de Rafa Nadal, según una psiquiatra

La labor como deportista de élite de Rafa Nadal está fuera de toda duda. Después de casi medio año sin competir por una lesión, el tenista ganó la final del Abierto de Australia contra el ruso Daniil Medvedev, conquistó su 14º Roland Garros y se plantó en semifinales de Wimbledon, torneo que tuvo que abandonar por otra lesión, esta vez abdominal, que llevaba unos días arrastrando.

¿Y qué le ha llevado a ser tan bueno en lo que hace? Además de horas de entrenamiento y mucha disciplina, Rafa Nadal cuenta con un as bajo la manga en lo que se refiere a su personalidad, y es casi tan importante como las largas jornadas de ejercicios.

La principal ventaja que Rafa Nadal presenta es esa capacidad, tan escasa hoy en día, de percibir que no se juega más que un partido de tenis, y que lo único que tiene que hacer es dar lo mejor de sí mismo en cada momento del partido

«La principal ventaja que Rafa Nadal presenta es esa capacidad, tan escasa hoy en día, de percibir que no se juega más que un partido de tenis, y que lo único que tiene que hacer es dar lo mejor de sí mismo en cada momento del partido», cuenta a THE OBJECTIVE Lucía Torres, psicóloga y psiquiatra en Tranquilamente.

Dicho así parece algo muy simple de hacer, pero es un comportamiento muy distinto al del resto de la sociedad actual: «Él no parece sentirse superior a nadie por el hecho de ser el número uno en el tenis o en el mundo del deporte actual. Según dice él mismo: ‘Sólo juego al tenis un poco mejor que los demás, y esto en términos globales no es un gran valor’», añade la experta.

¿Qué deberíamos aprender los españoles de Rafa Nadal para triunfar como él?

«El resto de la población parece hipnotizada en una competición infinita por demostrar su superioridad respecto a los demás: puede ser con un coche, con un bolso, con un título o con un puesto de trabajo… cualquier aspecto se convierte en una excusa para medirse y tratar de demostrar la supremacía frente al otro», nos cuenta Torres.

En ocasiones, «se llegan a hacer elecciones tan importantes en la vida de una persona como los estudios universitarios a cursar o el trabajo a ejercer por el estatus social que vaya a reportar más que por la satisfacción de ejercer una profesión que a uno le apasione. Esto incluso puede llegar a ocurrir en el momento de elegir pareja o amistades». 

La población parece hipnotizada en una competición infinita por demostrar su superioridad respecto a los demás (con un coche, con un bolso, con un título o con un puesto de trabajo), pero Rafa Nadal no es así

«Rafa Nadal no pretende perseguir esa imagen ideal de sí mismo, tratando de tapar, ocultar o maquillar sus defectos, como millones de personas pasan la vida acicalándose para mostrarse en el escaparate de las redes. Él, gane o pierda, es capaz de ver sus carencias en la cancha, con tanta objetividad como sus fortalezas. ¡Qué difícil es encontrar esto hoy en día!», comenta la psquiatra.

Este comportamiento se palpa en cada uno de los puntos de sus partidos: una buena jugada no le genera la euforia del que se siente encumbrado en la cima, pues tan sólo es una bola bien jugada: «Una bola perdida no significa que haya echado por la borda su reputación o se cuestione su capacidad, tan solo es una bola perdida. Rafa Nadal no se juega su valía en el resultado. No se viene abajo porque en cada bola solo se juega un punto, no se juega su ego. La energía de Nadal no está colocada en sostener su narcisismo, solo tiene que ocuparse de jugar al tenis dando lo mejor de sí». 

La importancia de enfocar nuestra energía

Además de lo mencionado, la psicóloga y psiquiatra asegura que todos podríamos llegar muy lejos si «jugásemos la partida de la vida como Rafa Nadal juega sus partidos: colocando toda nuestra energía en dar lo mejor de nosotros mismos en cada set en lugar de extenuarnos tratando de sostener nuestro narcisismo, de ocultar nuestros defectos o de esconder nuestras costuras».  

Podríamos llegar muy lejos si jugásemos la partida de la vida como Nadal juega sus partidos: colocando toda nuestra energía en dar lo mejor de nosotros mismos en cada set en lugar de extenuarnos tratando de sostener nuestro narcisismo

«Si la sociedad renunciara a este duelo de egos generalizado por demostrar la supremacía y dirigiera toda su energía en sacar lo mejor de la vida, qué capítulos más bonitos se podrían llegar a escribir en la Historia española, tan deliciosos o intensos como Nadal lo ha conseguido en la del tenis. A veces parecemos olvidar que ninguno de nosotros estaremos aquí en 150 años, así de importantes somos», sentencia Torres.

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