La vida personal de María José Catalá (PP): casada y con dos hijos, de «familia humilde» y una hermana a la que contrató como asesora
La investigación de la Fiscalía pone el foco en la alcaldesa mientras su vida personal vuelve al primer plano

La vida personal de María José Catalá, alcaldesa del PP de Valencia | Contacto
María José Catalá, alcaldesa de Valencia desde 2023 y una de las dirigentes más visibles del Partido Popular, es noticia en toda España por una investigación que la ha puesto en el punto de mira.
La Fiscalía Anticorrupción ha abierto diligencias de investigación contra ella, dos concejalas de su equipo de Gobierno —Rocío Gil y Paula Llobet—, la presidenta del Puerto de Valencia, Mar Chao, y varios trabajadores públicos por presuntos delitos de prevaricación y tráfico de influencias. La decisión llega tras las informaciones reveladas por THE OBJECTIVE en febrero, las cuales fueron formalizadas en una denuncia presentada por Compromís que señalaba una supuesta coordinación entre el Ayuntamiento de Valencia y el Puerto de la ciudad para recolocar a personal público a dedo.
Hasta ahora, María José Catalá, de 45 años, había construido un perfil público basado en la gestión institucional, la defensa de la disciplina política y una vida personal —caracterizada por la discreción, la estabilidad familiar y una exposición medida— de la que ha hablado en varias ocasiones.
Los dos hijos de María José Catalá nacieron mientras ella ascendía en política
A diferencia de otros dirigentes que convierten su vida privada en parte central de su imagen pública, Catalá ha optado por una exposición contenida. Su entorno familiar ha permanecido en gran medida fuera del foco mediático, y esa reserva ha contribuido a proyectar una imagen de política institucional clásica, más centrada en la gestión que en la construcción de un relato íntimo.
María José Catalá está casada y es madre de dos hijos. De su marido no han trascendido datos, pero sí de los pequeños, ya que sus nacimientos coincidieron con su ascenso político en el partido. Júlia, su hija mayor, llegó al mundo justo antes de que la dirigente fuera elegida secretaria general del PP valenciano. Y en 2023 nació Francesc. Este embarazo coincidió con uno de los momentos más decisivos de su carrera: en la campaña electoral que la acabaría convirtiendo en alcaldesa de Valencia.
El nacimiento de su segundo hijo, de hecho, se produjo apenas unos días antes del pleno de investidura. La propia Catalá publicó entonces un mensaje en X: «Algún día te contaré lo que hemos sido capaces de hacer juntos. Bienvenido al mundo, Francesc. Mi vida entera». Ese cruce entre vida privada y responsabilidad institucional reforzó su imagen, ahora cuestionada.
Su marido, en un segundo plano
Uno de los rasgos más característicos del perfil de Catalá es que, aunque ha hablado de su maternidad en varias ocasiones, no la ha convertido en herramienta política o narrativa.
@mjosecatala 💓 Ser madre me ha dado muchísima plenitud, y ser alcaldesa es algo muy grande. Estoy en la mejor etapa de mi vida. Con esta pequeña entrevista, donde muestro mi lado más personal, me estreno en #TikTok. ✨💕 #Valencia #LaAlcaldesa #MaríaJoséCatalá #VLC ♬ sonido original – María José Catalá
De hecho, ha construido su figura pública sobre una presencia más bien sobria y discreta, en la que lo personal aparece de forma puntual y siempre de forma muy medida. Al respecto, su marido y padre de sus dos hijos se mantiene en un estricto segundo plano. Lo mismo sucede con la mayoría de sus familiares.
Una «familia humilde» vinculada al mar
María José Catalá creció en el municipio de Torrent, en Valencia. Unos orígenes de los que está muy orgullosa y de los que ha hablado en varias ocasiones, así como de sus padres. «Estoy aquí no sólo como alcaldesa de la ciudad, (…) sino también como descendiente de una familia humilde, que nació, vivió y trabajó a la sombra de la Iglesia de Santa María del Mar, donde mi bisabuelo, mi abuelo y mi padre recibieron los sacramentos de la iniciación cristiana», dijo en el pregón de la Semana Santa Marinera de Valencia de este mes de abril.

También explicó que le ha transmitido la vinculación a esta fiesta marinera a sus hijos. «También estoy aquí como nieta e hija del Grau —barrio portuario de Valencia, históricamente ligado al mar, al comercio y a la actividad del puerto— y madre de dos niños que antes de nacer ya procesionaron desde esta parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles junto a la Dolorosa, que sintieron desde mi vientre el amor de la ‘levantà’ de los Granaderos del Cabanyal, y que acompañaron a las 31 hermandades, cofradías y corporaciones en el Santo Entierro hasta la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario», añadió en el pregón.
Catolicismo, adoración por su padre y una educación basada en el esfuerzo
De familia religiosa y practicante, y tras su paso por el colegio concertado Santa Teresa de Jesús en Torrent, Català vivió siempre el catolicismo con naturalidad. En la actualidad acude a misa con frecuencia los domingos, aunque lo hace desde una vivencia de la religión entendida «desde un punto de vista muy flexible y muy personal», tal y como dijo en una entrevista con Valencia Plaza. Esa visión se traduce en una clara defensa de la separación entre el ámbito político y el religioso, lo que la lleva a evitar trasladar sus convicciones católicas al terreno de sus decisiones públicas.
En el plano familiar, recuerda especialmente la figura de su padre, a quien evoca estudiando por las noches durante su infancia porque aún no había terminado su carrera. Para ella, él representa el ejemplo de una persona que se construye a sí misma: desde sus inicios como «chico de los recados» y trabajador del Puerto hasta alcanzar un puesto directivo en una multinacional.
Esa experiencia marcó la forma de entender el esfuerzo y la trayectoria vital en su casa. «Nuestros padres nunca nos han condicionado en nada», explicó en el citado medio, algo que considera un «mérito». La única exigencia, sin embargo, siempre fue clara: aspirar siempre a la excelencia. Sus padres le decían: «Haz esto, vale, pero sé la mejor en esto».
Su hermana, Sonsoles, a quien contrató como asesora
En 2019, María José Catalá eligió once asesores para los ocho concejales que tenía en el consistorio. Entre los elegidos, estaba su propia hermana, Sonsoles, quien fue contratada como asesora, lo que, evidentemente, llamó la atención.
Sonsoles es licenciada en Periodismo y se convirtió en la jefa de prensa del Ayuntamiento de Torrent cuando la propia María José Catalá dimitió como alcaldesa del pueblo para ser la Consellera de Educación de la Generalitat Valenciana. Durante la campaña política de aquel año, Sonsoles se hizo cargo de la publicidad en redes sociales de su hermana. En la actualidad, Sonsoles trabaja desde hace casi siete años en el Ayuntamiento de Valencia en Comunicación y estrategia digital, tal y como detalla su perfil de Linkedin.

Amante de la música
Además de la política, Catalá, que se licenció en Derecho por la Universidad CEU Cardenal Herrera y posteriormente amplió su formación académica con un doctorado en Derecho y estudios en ESADE, es muy fan de la música. Una de sus canciones favoritas es Run boy run, de Woodkid. También le gusta Love of Lesbian o el grupo de rock System of a Down, especialmente el tema Chop Suey!.
En la actualidad, la figura de María José Catalá se mueve entre dos planos: el personal y el político. Durante años, su perfil se ha construido sobre la discreción, el control del relato y una exposición medida de su vida privada. Sin embargo, la investigación abierta por la Fiscalía introduce un elemento de incertidumbre que altera ese equilibrio. La dirigente, que había proyectado una imagen de solidez institucional y vida personal ordenada, afronta ahora un escenario imprevisible. Veremos si es capaz de sostener su liderazgo en un contexto marcado por la duda, las investigaciones y la presión pública.
