The Objective
Gente

Elena Furiase, 38 años: «Mi rutina de mañana son mis hijos; solo desayuno una tostada y mucho café»

La actriz emplea su energía mañanera para dar de desayunar a sus hijos, Noah y Nala, y, luego, les lleva al colegio

Elena Furiase, 38 años: «Mi rutina de mañana son mis hijos; solo desayuno una tostada y mucho café»

Elena Furiase, en una imagen de archivo. | Gtres

Elena Furiase sabe que es fundamental llevar una rutina, sobre todo desde que se convirtió en madre. Es por eso que en su casa, por las mañanas, tienen unos horarios establecidos para que todo salga bien y los niños puedan llegar a la hora al colegio. Esto hace que, en muchas ocasiones, la actriz no priorice tanto su desayuno o sus autocuidados y pueda centrarse en sus dos pequeños. «Yo soy de tostada con aceite y tomate, y si tengo un poquito de pavo o aguacate, mejor. Pero sobre todo, mucho café. Sin café no soy persona por la mañana, es lo que me da la vida para arrancar con los niños», ha contado.

Además, tiene claro que no quiere hacer dietas. «Como de todo, lo que pasa es que intento que sea sano. Si un día me quiero comer un plato de pasta o un dulce, me lo como. Mi rutina es el sentido común: desayunar bien, almorzar algo ligero y cenar prontito», explicó. Así, su rutina de mañana, hoy en día, son sus hijos. «Me levanto, les preparo el biberón, el desayuno… y mi momento de autocuidado llega cuando puedo. A veces mi rutina de belleza es simplemente lavarme la cara con agua fría y echarme protección solar corriendo», apostilló. Lo único que hace «de forma religiosa» es lavar su piel. «Me da igual lo cansada que esté o el sueño que tenga por la mañana, la limpieza y la hidratación son sagradas para mí», aclaró.

La rutina que marca la vida de Elena Furiase

Pedro Antonio junto a Guillermo y Elena Furiase y Alba Flores. | Gtres

Lo cierto es que, en este 2026, Elena atraviesa una etapa de gran equilibrio, consolidada como una de las figuras más queridas y terrenales del panorama artístico español. A sus 38 años, ha logrado algo que le costó mucho al principio: ser reconocida por su propio nombre, más allá del peso del apellido Flores. Desde hace tiempo reside a las afueras de Madrid, donde ha encontrado mucha paz. Sus dos hijos, Noah (7 años) y Nala (casi 4 años), son el centro de su rutina. Elena se ha convertido en un referente de maternidad sin filtros, compartiendo tanto la ternura como el agotamiento que conlleva la crianza a través de las redes sociales.

Mantiene una relación idílica con su madre, Lolita, quien ejerce de abuela devota. También está muy unida a su hermano Guillermo y a su prima Alba Flores —recientemente ha apoyado con mucha emoción el documental sobre su tío, Flores para Antonio—. Elena ha sabido diversificar su carrera para no depender solo de la inestabilidad de los rodajes de ficción. En estos últimos años, además, ha dado varias saltos en su carrera profesional. Hoy en día presenta El camping, un formato de Telemadrid, con un fuerte componente social donde conviven personas con síndrome de Down, demostrando su lado más empático y comunicativo. Tras el éxito de su novela El mundo del lado, sigue cultivando su faceta como escritora, aprovechando los ratos libres que le deja la maternidad.

«Me levanto, les preparo el biberón, el desayuno… y mi momento de autocuidado llega cuando puedo»

Sigue siendo una invitada recurrente en programas como El hormiguero o Y ahora Sonsoles, donde destaca por su naturalidad y por no esquivar temas personales o familiares, pero siempre con elegancia. Curiosamente, en sus entrevistas más recientes de 2026, ha bromeado sobre su capacidad para dormir. «Duermo como una losa… es como si me pegaran un ladrillazo», ha contado. Como decíamos, el centro de su vida son sus hijos, que nacieron de su relación con Gonzalo Sierra. Elena ha formado una familia que ella misma define como su ancla. Gonzalo, músico de profesión, es su marido desde 2021. Músico de profesión —tocaba en el grupo de su hermano Guillermo— y también empresario. Se caracteriza por ser extremadamente discreto y un apoyo fundamental en la carrera de Elena.

Sobre sus retoños, la actriz suele explicar que Noah es «puro Flores», muy activo y creativo, mientras que la pequeña Nala ha traído la calma que faltaba en la casa. Su hermano Guillermo, además, es su ojito derecho. Guillermo es músico, tiene un aire físico impresionante a su tío Antonio Flores y un talento muy similar para la composición. Son inseparables y comparten un sentido del humor muy particular. Sus mañanas, además, tienen un punto más caótico. Su despertador lo marcan Noah y Nala. Una vez que los niños están fuera, Elena divide su mañana según el proyecto del momento. Si tiene programa —como El camping— o serie, se entrega al horario de producción, que suele implicar pasar por maquillaje muy temprano.

Si no tiene rodaje, dedica las mañanas a escribir. Se encierra en su despacho o va a una cafetería tranquila. Para ella, escribir es su terapia y su forma de «desconectar conectando con ella misma». Ella misma gestiona gran parte de su contenido en Instagram, tratando de que sea natural y no demasiado impostado. También dedica parte de su rutina a cuidarse, tanto por fuera como por dentro. Su rutina de belleza es sencilla pero no se la salta jamás. Limpieza profunda, sérum hidratante y protección solar 50 todos los días del año. Además, le gusta caminar, cerca de la naturaleza, para despejar su mente, a veces sola y otras con su marido, Gonzalo.

Por la tarde, su prioridad son sus hijos. Es habitual verla en el parque como cualquier otra madre. Los baños y cenas es la parte de la rutina que más le agota, pero la que más disfruta. Intenta que las cenas sean tempranas —alrededor de las 20:00— para que los niños se acuesten pronto. Cuando la casa por fin se queda en silencio, Elena aprovecha para estar con Gonzalo Sierra. Son muy aficionados a ver cine en casa.



Publicidad