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Los vecinos de la Sierra de Gredos, sobre el nuevo refugio de Nuria Roca y Juan del Val: «El ritmo es pausado, sin prisas ni colas»

Candeleda es uno de esos lugares donde el tiempo se para y donde la pareja televisiva ha encontrado su refugio

Los vecinos de la Sierra de Gredos, sobre el nuevo refugio de Nuria Roca y Juan del Val: «El ritmo es pausado, sin prisas ni colas»

Nuria Roca y Juan del Val. | EP

Juan del Val y Nuria Roca están especialmente felices al estrenar su casa de Candeleda. El matrimonio televisivo adquirió una segunda residencia en la Sierra de Gredos que han reformado en su totalidad y han decorado a su gusto. La vivienda se encuentra en uno de los rincones de Ávila más bonitos, donde sus vecinos se ven inundados por la tranquilidad del paisaje. Ha sido la propia Nuria Roca quien, a través de un amplísimo reportaje en la revista ¡Hola!, ha revelado alguno de los lugares más especiales de la vivienda. Así, una de sus estancias predilectas es el porche, donde tiene una gran mesa para dar de comer y de cenar a sus invitados. Allí, el entorno hace que el sitio sea más importante de la vida de los Del Val-Roca.

Candeleda es uno de los pueblos de Ávila con más encanto. Probablemente, su punto fuerte se encuentra en las pozas de agua —perfectas para el verano— y su preciosa arquitectura que combina, a la perfección, con las flores de sus fachadas. Todos sus vecinos, además, han expresado, en varias ocasiones, lo orgullosos que se sienten de su tierra. Sin duda alguna, de lo que más presumen es de su «microclima», uno de los mejores de España.

Candeleda, el paraíso de Juan del Val y Nuria Roca en Ávila

La Casa de las Flores. | Turispain

Es el gran orgullo de sus vecinos. Gracias a la protección física de la Sierra de Gredos, Candeleda goza de un microclima atlántico-mediterráneo muy suave. Los vecinos presumen textualmente de que allí «crecen los naranjos, los limones y hasta las palmeras» en plena provincia de Ávila, algo impensable en el resto de la meseta castellana. Para ellos, es un «oasis» verde todo el año. Además, si hablas con alguien de Candeleda, siempre recuerda la riqueza de sus gargantas —como la Garganta de Santa María—. Los vecinos valoran enormemente el lujo de sus piscinas naturales de agua cristalina que baja directamente de la sierra. Presumen de que es un refugio idílico frente al sofocante calor del verano madrileño o castellano, pero manteniendo siempre un «ritmo pausado, sin prisas ni colas».

Aunque el pimentón de la vecina comarca extremeña de La Vera se lleva la fama internacional, los vecinos de Candeleda defienden a capa y espada que su pimentón artesanal es «igualmente excepcional» o superior. Lo mismo ocurre con sus famosos quesos de cabra. Para los candeledanos, la gastronomía local basada en el cabrito y los productos de la huerta es sagrada. A nivel social, los vecinos de Candeleda protagonizaron un hito muy comentado que sacan a relucir con mucho orgullo. El pueblo se unió en una votación masiva a nivel nacional para convertirse en la sede del festival Orgullo de Pueblo —una iniciativa para visibilizar al colectivo LGTBIQ+ en el mundo rural—. Los propios artistas que acudieron a la fiesta —como La Terremoto de Alcorcón— declararon textualmente quedar emocionados al ver a «todo Candeleda volcado con el proyecto, uniendo a todos los vecinos» en un mensaje de libertad y tolerancia.

«El ritmo es pausado, sin prisas ni colas»

El arraigo cultural de los mayores y jóvenes se refleja en su música. Los vecinos se identifican profundamente con sus tradicionales jotas y rondeñas, sus guitarras y el sonido del caldero. Existe de hecho una tonada popular muy famosa entre los paisanos que resume textualmente el sentir de sus habitantes: «Candeleda, Candeleda, qué cosas más buenas tienes… tienes la Plaza Mayor y a la entrada las palmeras, tienes a la Virgen de Chilla, que es una virgen muy buena». Fue hace unos años cuando Nuria y Juan decidieron comprarse una casa en Candeleda.

Esta es radicalmente distinta a su chalé de Madrid. Se trata de una vivienda de diseño vanguardista pero concebida bajo un concepto eco-sostenible y de mínimo impacto visual. Son módulos prefabricados de hormigón, madera y cristal que se asientan directamente sobre el terreno, camuflándose entre los robles, los enebros y la vegetación autóctona de las faldas de la Sierra de Gredos. La joya de la corona de la casa son sus paredes de cristal. El salón y las estancias principales tienen inmensos ventanales correderos que se abren por completo. Cuando están abiertos, la frontera entre el interior de la casa y la naturaleza de Candeleda desaparece: puedes estar sentado en el sofá y parece que estás en mitad del monte, disfrutando de las vistas limpias a la montaña.

La localidad de Candeleda está en Ávila. | Escapada Rural

Fieles al gusto de Nuria, el interior rompe con el típico estilo rústico de casa de campo de piedra oscura y cabezas de ciervo. Los toques de color los ponen los cuadros modernos y los textiles, logrando un ambiente que invita a la desconexión total y a la lectura —una de las grandes pasiones de Juan del Val—. En el exterior de la estructura modular se extiende una enorme plataforma de madera a modo de porche. Allí tienen una zona de comedor exterior y hamacas. Justo al borde de esa tarima se encuentra una piscina de estilo alberca, de líneas rectas, que parece flotar sobre el paisaje abulense y desde la que se divisan unos atardeceres espectaculares. Además, también hay varios columpios y unas grandes mesas con sillas donde se mezcla madera con ratán.

Así es su segunda residencia llena de piedra, madera y naturaleza

Tanto Nuria como Juan han expresado en sus redes que este «escondite» es el único sitio donde consiguen resetear el cerebro tras el frenético ritmo de la televisión y las firmas de libros en Madrid. Es su rincón para pasear por el campo con sus perros, comprar el producto local del pueblo —como los quesos y el pimentón de los que hablábamos antes— y disfrutar del microclima de la zona en total intimidad. Candeleda rompe por completo con el estereotipo de la Ávila fría, castellana y seca. Al estar situada en la vertiente sur de la Sierra de Gredos, la enorme masa de piedra de la montaña actúa como un escudo gigante que frena los vientos gélidos del norte. El resultado es un microclima subtropical/mediterráneo increíblemente suave. Es un shock visual ver que, en plena provincia de Ávila, el paisaje está salpicado de naranjos, limones, higueras, olivares y hasta palmeras, con un verdor que dura todo el año.

@revista_hola Nuria Roca hace a ¡HOLA! un 'house tour' de su nueva casa en Candeleda. La presentadora y su marido, el escritor Juan del Val, han creado un auténtico refugio de serenidad y calma en un entorno único como es la Sierra de Gredos ⛰. ¡Descubre el reportaje completo en exclusiva en la revista que tienes aún en el quiosco 📰 o en el link de nuestro perfil 🔗! #exclusiva #revistahola #nuriaroca #candeleda #casa ♬ sonido original – Revista ¡HOLA!

El agua es la gran protagonista de Candeleda. La nieve de las cumbres de Gredos se deshiela y baja con fuerza a través de riachuelos y gargantas, siendo la Garganta de Santa María la más famosa. A lo largo de su cauce, el agua ha ido erosionando la roca hasta crear impresionantes piscinas naturales de agua cristalina —y fresquita—. En verano, el pueblo se llena de vida gracias a estas pozas naturales donde la gente se baña rodeada de vegetación y rocas, huyendo del asfalto de las grandes ciudades. El casco antiguo de Candeleda conserva un encanto rural idílico. Pasear por sus calles es descubrir la arquitectura tradicional de la comarca del Valle del Tiétar. Cuentan con fachadas blancas y prácticamente todos los balcones están hechos con madera.

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