La terraza exterior de Nuria Roca en su casa de la «Andalucía» de Ávila: con mucho mimbre, cerámica y en una ubicación privilegiada
La presentadora de televisión ha terminado la reforma de su casa de vacaciones en la localidad abulense de Candeleda

Nuria Roca y Juan del Val, en una imagen de archivo. | EP
Nuria Roca está estrenando su casa de Candeleda. Fue este pasado miércoles cuando la presentadora de televisión abrió las puertas de su residencia de verano —que ha terminado de reformar este mismo mes— y donde destaca su impresionante ubicación; rodeada de naturaleza. La vivienda, que ha sido decorada por su amigo Pepe Leal, mezcla la piedra vista, con la pizarra y los colores claros, intentando mimetizarse con el ambiente. Aunque eso sí, la zona más importante de la casa está en la terraza, donde cuenta una gran mesa para recibir a los invitados, rodeada de plantas y de jarrones de cerámica.
La casa de Nuria Roca y Juan del Val en Candeleda (Ávila) se ha convertido en uno de los refugios de famosos más comentados del momento. Tras un año de búsqueda, la presentadora se enamoró por completo de la energía de esta localidad de la Sierra de Gredos, un rincón natural a poco más de dos horas de Madrid que ella misma define como su «paraíso terrenal» y el lugar ideal pensado para su futura jubilación. La compra de este refugio tiene una intrahistoria muy curiosa. El matrimonio ha desvelado que invirtió en esta finca el dinero obtenido gracias al premio Planeta que ganó Juan del Val con su novela Vera. Como ellos mismos han explicado con humor, el premio literario se ha materializado en los ladrillos, las chimeneas y los árboles de este oasis rural.
La espectacular casa de Nuria Roca en Candeleda
Para dar forma a la vivienda, que originalmente era una construcción de los años 70, la pareja confió en su gran amigo, el prestigioso decorador Pepe Leal. El resultado es una combinación perfecta de funcionalidad y belleza. La casa cuenta con cinco dormitorios y seis cuartos de baño. El salón a doble altura es el auténtico corazón de la casa. Destaca por tener unos techos altísimos con las vigas de madera vista pintadas en blanco para dar luminosidad, dos chimeneas interiores y un enorme sofá modular en tonos neutros. Fiel al estilo alegre de Nuria Roca, la decoración huye del minimalismo frío. Está llena de alfombras y cojines de colores vivos, flores y contrastes potentes.
Además, también tiene gran protagonismo las flores, plantas y especias —sobre todo en la zona de la cocina—. Mezcla la estética rústica —con paredes de piedra vista y detalles de madera clara— con la tecnología más moderna, ocultando los electrodomésticos para mantener la armonía visual. La suite principal de la pareja cuenta con un vestidor diseñado con acero corten y materiales como aluminio y óxido, dándole un toque vanguardista —flow, en palabras de los propios protagonistas— que contrasta con el entorno rural. Además, la habitación dispone de su propio jacuzzi. Toda la casa está rodeada de inmensos ventanales que llenan las estancias de luz natural. La finca exterior está pensada para mimetizarse con la naturaleza abulense.
La vivienda disfruta de unas vistas privilegiadas al Pico Almanzor —la cumbre más alta del Sistema Central— y está rodeada de la vegetación autóctona de Gredos. El porche de la casa de Nuria Roca y Juan del Val en Candeleda es, sin duda, la estancia estrella del exterior y el rincón donde mejor se refleja ese concepto de «paraíso y desconexión» que buscaba la pareja. Al estar la vivienda construida en plena naturaleza, este espacio se diseñó para diluir la frontera entre el interior de la casa y el bosque de la Sierra de Gredos.
Una terraza con personalidad, columpios suspendidos y una mesa de comedor
Cuenta con unos columpios suspendidos que es el elemento más viral y comentado de la zona exterior. En lugar de optar únicamente por las clásicas sillas de exterior, han colgado unos columpios tipo columpio-sofá o mecedoras suspendidas de las vigas del porche. Es el rincón favorito de Nuria para sentarse a leer, tomar el sol o simplemente ver atardecer. Fiel al estilo rústico y natural que inunda toda la reforma, el porche está amueblado con piezas de madera tratada y detalles vegetales. Todo el suelo de la zona exterior conecta mediante plataformas de madera que van desde el porche hasta la piscina. La estructura de la casa es muy fluida y cómoda; el porche conecta directamente a través de enormes ventanales con el gran salón y con los cinco dormitorios de la vivienda, de tal forma que todas las estancias principales de la familia tienen salida directa a este oasis techado.
Lo mejor del porche es su ubicación estratégica. Al estar techado y protegido de las inclemencias del tiempo, les permite estar en mitad del bosque incluso en los días más frescos de Ávila, disfrutando de las vistas directas a la vegetación autóctona y a las cumbres de Gredos. Candeleda es uno de los pueblos más fascinantes, bellos y con mejor clima de toda la provincia de Ávila. Situado en el sur de la Sierra de Gredos, en pleno Valle del Tiétar, cuenta con un microclima sorprendentemente suave que le ha valido el apodo de «la Andalucía de Ávila» o «la Andalucía de Gredos». Mientras las cumbres de la sierra están nevadas, en el pueblo crecen higueras, olivos, naranjos y, sobre todo, pimientos para el pimentón.
Pasear por el centro de Candeleda es retroceder en el tiempo. Sus calles estrechas conservan la arquitectura popular de la zona, con fachadas entramadas de madera, piedra y adobe, y balcones volados siempre repletos de flores. La Casa de las Flores es la estampa más icónica y fotografiada del pueblo. Una preciosa vivienda tradicional cuyo balcón está literalmente cubierto por cientos de macetas. En su interior alberga el curioso Museo del Juguete de Hojalata, con más de 3.000 piezas históricas. La Plaza Mayor se trata de un espacio peatonal presidido por el Ayuntamiento de estilo neomudéjar, ideal para sentarse en una terraza. El agua es el gran patrimonio de Candeleda. El deshielo de las cumbres de Gredos baja con fuerza a través de gargantas naturales, creando un paisaje verde y rebosante de vida.
A unos 6 kilómetros del pueblo, subiendo por una carretera de montaña, se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Chilla, la patrona de la localidad. Está ubicado en un paraje natural bellísimo, rodeado de robles centenarios y fuentes. Es un lugar que respira paz absoluta y desde el que se obtienen unas vistas espectaculares de todo el valle. Para los amantes de la historia, en la pedanía de El Raso se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de España: un castro celta (vetón) del siglo III a.C. Se pueden visitar los restos de la muralla y algunas casas reconstruidas que muestran cómo vivían los antiguos pobladores de la sierra antes de la llegada de los romanos.
