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José Coronado, 68 años: «Me levanto a las seis de la mañana; desayuno un buen zumo de naranja, fruta y unas tostadas integrales»

El actor madrileño lleva una rutina de lo más exigente desde que sufriera un infarto hace unos años

José Coronado, 68 años: «Me levanto a las seis de la mañana; desayuno un buen zumo de naranja, fruta y unas tostadas integrales»

José Coronado, en una imagen de archivo. | Gtres

José Coronado siempre ha intentado cuidarse, sobre todo desde que vivió un infarto que, sin duda, le cambió la vida. Desde ese momento, el actor comenzó a intentar comer de forma más saludable, dormir las horas adecuadas y, sobre todo, comenzar el día con un buen chuto de energía. El actor madrileño ha hablado en varias entrevistas sobre su rutina diaria, especialmente tras el infarto que sufrió en 2017, un susto que le obligó a bajar el ritmo, dejar el tabaco y tomarse el día a día con mucha más calma y disciplina.

El actor ha confesado en repetidas ocasiones que es una persona extremadamente madrugadora, algo que asocia tanto a su edad como a sus hábitos de toda la vida. «Me levanto a las seis o seis y media de la mañana, esté trabajando o no. Me gusta mucho el día, me gusta aprovecharlo. La noche ya la quemé bastante en su momento y ahora disfruto mucho de ver amanecer con tranquilidad, sin prisas», confesó. Tras el bache de salud que vivió, Coronado cambió radicalmente sus desayunos, eliminando los excesos y apostando por algo muy saludable, ligero y constante.

La rutina de José Coronado

José Coronado tiene una una rutina muy completa. | Gtres

Su desayuno, ahora, es «sagrado y muy sencillo». «Un buen zumo de naranja natural, fruta picada, unas tostadas de pan integral con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un café solo», ha contado. Como él mismo explica, su día empieza cuando la ciudad aún duerme. Después de su desayuno saludable —con zumo, fruta, tostadas con aceite y café—, aprovecha el silencio absoluto de la casa para estudiar. Coronado es famoso en la profesión por su memoria y su rigor; usa estas horas frescas para repasar los textos y meterse en la piel de sus personajes.

Le gusta estar al día, por lo que dedica un rato a leer los periódicos digitales antes de arrancar los compromisos externos. Cuando está metido en una serie o película —un estado casi permanente en su carrera—, su rutina se adapta a las órdenes de producción. Los directores que trabajan con él destacan que es el primero en llegar al set, siempre con el texto perfectamente aprendido y una actitud muy colaborativa. Durante los parones de los rodajes intensos, Coronado tiene la costumbre de echarse siestas cortas —de apenas 15 o 20 minutos— para resetear la mente y recuperar la energía necesaria para aguantar las jornadas de 10 o 12 horas de grabación.

«Desayuno un buen zumo de naranja, fruta y unas tostadas con aceite»

Tras el aviso de su corazón, el ejercicio físico se convirtió en una obligación médica que terminó adoptando como un placer. Su rutina deportiva no busca la musculación, sino la salud cardiovascular y la flexibilidad. Lo que hace es caminar mucho por Madrid. Además, practica yoga o estiramientos para mantener la agilidad que le exigen las escenas de acción —como en Entrevías o El inocente—. Además, también realiza gimnasio moderado, siempre bajo supervisión y controlando las pulsaciones. Coronado se define hoy como un hombre eminentemente casero. Lejos de las alfombras rojas y los eventos sociales a los que no está obligado a ir, sus tardes-noches son muy tranquilas.

Le encanta pasar tiempo en su casa con sus perros, estar en contacto con sus hijos (Nicolás y Candela) y disfrutar de la lectura de una buena novela o de ver cine y series de sus compañeros. Cena muy temprano y de forma liviana para facilitar el descanso. Rara vez se acuesta más tarde de las 10:30 o 11:00 de la noche, asegurándose las horas de sueño necesarias para volver a activar el despertador a las seis de la mañana del día siguiente. La carrera de José Coronado es una de las más fascinantes del cine y la televisión en España. Es el ejemplo perfecto de un actor que empezó relativamente tarde —a los 30 años— y que, a base de tesón, evolucionó desde el cliché de galán guapo hasta convertirse en uno de los actores dramáticos más respetados, taquilleros y poderosos del panorama nacional.

El actor cuida mucho su salud. | Gtres

Antes de ser actor, Coronado estudió Derecho, Medicina, fue modelo y montó varios negocios —una agencia de modelos y un restaurante—. A los 30 años decidió apuntarse a las clases de interpretación de Cristina Rota y el veneno del teatro lo atrapó. Debutó en el cine con Wetherby (1987) y pronto saltó a la televisión con series de gran éxito como Hermanos de leche. Su primer punto de inflexión llegó en 1999 con la serie Periodistas, donde interpretaba a Luis Sanz, el jefe de local. Esta serie lo convirtió en uno de los rostros más famosos y queridos de España, aunque la industria todavía lo encasillaba en papeles de hombre seductor y sofisticado.

El cambio radical en su carrera vino de la mano del director de cine Enrique Urbizu, quien vio en Coronado una mirada turbia y una madurez perfecta para el cine negro. Juntos rodaron joyas como La caja 507 (2002) y La vida mancha (2003). Coronado demostró que era capaz de interpretar a personajes oscuros, complejos y corruptos, rompiendo definitivamente con su imagen de galán de televisión. En los últimos años, Coronado ha sabido adaptarse a la perfección a la era de Netflix y las plataformas, encadenando un éxito tras otro y especializándose en personajes con mucho carácter, padres de familia protectores o policías al límite.

Ha protagonizado series brutales como Vivir sin permiso —dando vida al narcotraficante Nemo Bandeira—, El inocente —junto a Mario Casas— o La chica de nieve. Su papel como Tirso Abantos, el abuelo exmilitar y cascarrabias del barrio madrileño de Entrevías, ha sido un éxito internacional arrollador, manteniéndose durante semanas en el Top mundial de lo más visto en Netflix.

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