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Bad Bunny se despide de la última planta del Villa Magna: «Sale poco y solamente lo hace para comer o cenar»

El cantante ofrece, este 15 de junio, su último show en la capital y, luego, seguirá con una gira por toda Europa

Bad Bunny se despide de la última planta del Villa Magna: «Sale poco y solamente lo hace para comer o cenar»

Bad Bunny, en una imagen de archivo. | EP

Bad Bunny encara, este lunes, su último concierto en Madrid. El cantante puertorriqueño ha ofrecido en la capital diez shows en los que no ha faltado la salsa, el baile, el disfrute y los invitados. Desde que llegara a Madrid, Benito ha conseguido pasar desapercibido. Es más, solamente hemos podido verle públicamente en dos ocasiones; la primera fue en plena Gran Vía para presenciar su colección de ropa junto a Zara y, la segunda, saliendo de un restaurante. Aún así, llama especialmente la atención que en las más de tres semanas que el cantante ha estado en la ciudad no le hayamos visto casi. Y es que Bad Bunny estableció su cuartel-base en el exclusivo y lujoso Hotel Villa Magna de Madrid, del que se despide estos días para seguir con su gira por Europa.

El show está dividido estratégicamente para dar dos experiencias en una. Cuenta con el escenario principal —donde abre con temas experimentales y colaboraciones junto a artistas como Chuwi, su telonero de la gira— y La Casita, un segundo escenario en medio del estadio diseñado para conectar de forma íntima con el público y cantar los himnos de Un Verano Sin Ti y sus clásicos de trap. Bad Bunny se propuso hacer algo nunca antes visto; realizar un ciclo de 10 conciertos consecutivos en el Estadio Riyadh Air Metropolitano, convirtiéndose en el tour con más entradas vendidas en la historia de España.

Bad Bunny y su refugio en el Hotel Villa Magna

Bad Bunny se aloja en el Hotel Villa Magna de Madrid. | EP

Por primera vez, un artista latino ha logrado hacer sold out en recintos masivos de países como Polonia (Varsovia) e Italia (Milán). Sus fechas en el imponente estadio del Tottenham Hotspur en Londres marcaron el récord de más boletos vendidos para un acto hispanohablante en territorio británico. Tras acabar en Madrid, Bad Bunny se trasladará hasta Alemania, País Bajos, Reino Unido, Francia, Suecia, Polonia, Milán y Bélgica. En unas ciudades en las que, al igual que ha sucedido en Madrid, querrá pasar desapercibido. Tanto él como su equipo, como decíamos, se han alojado en uno de los hoteles más espectaculares y lujosos de Madrid.

Tal y como ha podido saber THE OBJECTIVE, el hotel ha cerrado la última planta para él y para su equipo. Además, el cantante ha salido en contadas ocasiones y, cuando lo hace, es solamente para «comer o cenar». El Hotel Villa Magna —cuyo nombre oficial actual es Rosewood Villa Magna— es uno de los grandes iconos del lujo absoluto y la sofisticación en Madrid. Está situado en el Paseo de la Castellana, en pleno corazón del prestigioso barrio de Salamanca y a solo unos pasos de la famosa Milla de Oro de la moda —la calle Serrano—.

A diferencia de otros hoteles de gran lujo que apuestan por la opulencia pesada y clásica, el Villa Magna destaca por su lujo silencioso. Es un oasis urbano muy codiciado por jefes de Estado, grandes empresarios y celebridades internacionales que buscan máxima privacidad y un servicio impecable sin estridencias. El hotel cuenta con 154 habitaciones y suites con un diseño residencial exquisito y contemporáneo. Lo más espectacular son sus Signature Suites en el ático, bautizadas como «Casas» —como la Cedros House o la Marquis of Salamanca House—, que cuentan con impresionantes terrazas privadas con vistas panorámicas a la Castellana. El Villa Magna se ha convertido en un punto de encuentro social y culinario clave en Madrid, gracias a sus cuatro espacios diferenciados.

«Sale poco»

El restaurante Amós está dirigido por el reconocido chef Jesús Sánchez —ganador de 3 Estrellas Michelin en su restaurante Cenador de Amós—, ofrece la esencia de la alta cocina del Cantábrico traída a la capital. También, cuentan con las Brasas de Castellana, un estaurante dinámico con cocina abierta centrado en el producto a la parrilla, carnes y pescados, ideal tanto para comidas de negocios como para su famoso Sunday Brunch. Su espacio de relajación, Sense, A Rosewood Spa, es un referente de bienestar en la ciudad. Incluye un auténtico hammam turco tradicional, salas de tratamientos personalizados, circuito de aguas y un centro de fitness con tecnología de última generación.

Aunque en un primer momento se habló de que Bad Bunny había escogido el icónico Hotel Ritz, lo cierto es que el cantante ha seguido la estela de otros famosos y cantantes. El hotel ha sido históricamente el cuartel general de las giras más grandes de la música. Durante sus brutales conciertos del The Eras Tour, Taylor Swift paralizó la zona alojándose en una de las impresionantes Signature Suites de la última planta, valorada en unos 25,000 euros la noche, buscando el máximo blindaje contra los swifties que rodeaban el edificio. Madonna, Justin Bieber o Lady Gaga son otros de los titanes de la música pop que siempre que van a Madrid eligen el Villa Magna como su hogar temporal, debido a que el hotel cuenta con accesos subterráneos y un equipo de seguridad entrenado para esquivar a los paparazzi.

Su último concierto en Madrid

Si una estrella de cine viaja a Madrid para una gran alfombra roja o el estreno de una película, hay un 90% de probabilidades de que se quede aquí. Es el hotel habitual, por ejemplo, de Brad Pitt. En varias de sus visitas a España se le ha visto entrar y salir de forma discreta por el Paseo de la Castellana. En su momento, el rey del pop y el actor de Top Gun, Tom Cruise y Bad Bunny, también eligieron las antiguas suites del hotel —antes de la renovación de Rosewood— atraídos por el servicio de mayordomía personalizado, que cumple cualquier capricho las 24 horas.

Además de los lujos obvios, el hotel está diseñado arquitectónicamente para protegerlos. Tiene un icónico jardín frontal que aleja la entrada principal de la acera de la Castellana, lo que dificulta mucho las fotos a distancia, y cuenta con un estacionamiento privado subterráneo con ascensores directos a las suites VIP. Las estrellas pueden entrar y salir sin que nadie en el lobby se entere de que están ahí. De esta manera, por ejemplo, el cantante puso salir, pasando desapercibido, para visitar al papa León XIV, con quien tuvo un encuentro privado.

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