SPF 50 no te protege: el consejo de María Segurado, dermatóloga, que usan las celebrities
La clave que cambia por completo cómo debes usar el protector solar este verano

La clave que cambia por completo cómo debes usar el protector solar este verano | Foto: Magnifik
Muchas veces pensamos que estamos haciendo lo correcto con solo elegir un protector solar SPF 50, pero no siempre es así. Yo misma he comprobado cómo este gesto tan básico puede dar una falsa sensación de seguridad, como tantas veces vemos en las celebrities que se queman en fotos de playa aunque siempre llevan SPF 50.
Tal y como explica la dermatóloga María Segurado, «la clave no está solo en el producto, sino en cómo lo usamos en el día a día». Y ahí es donde fallamos más de lo que creemos.
El error con el SPF 50 que (casi) todos cometemos sin darnos cuenta
Durante años hemos asociado SPF 50 con máxima protección, como si fuera una especie de «escudo total» frente al sol. Pero no es exactamente así. Este índice mide sobre todo la protección frente a los rayos UVB, responsables de las quemaduras, pero no garantiza por sí solo una cobertura completa.
Como señala María Segurado, «fijarnos solo en el SPF puede hacer que descuidemos otros aspectos fundamentales de la protección solar». Un buen fotoprotector debe proteger también frente a la radiación UVA , clave en el envejecimiento prematuro e incluso, en algunos casos, frente a la luz visible o azul.

Si hay un error que se repite una y otra vez, es este: usamos menos cantidad de la que deberíamos. Y eso reduce muchísimo la eficacia del protector, aunque sea SPF 50.
Según explica la experta, «la eficacia del protector solar no depende solo del producto que elegimos, sino también de cómo lo utilizamos». En la práctica, esto significa que, si vamos a exponernos al sol con gran parte del cuerpo descubierta, necesitamos alrededor de nueve aplicaciones de «dos dedos» para cubrir bien rostro, cuello, brazos, tronco y piernas.
El gesto sencillo que puede cambiar cómo proteges tu piel este verano
Más allá de la cantidad, hay otro detalle clave que muchas veces pasamos por alto: la reaplicación. No basta con ponerse protector por la mañana y olvidarse.
La recomendación es reaplicarlo cada dos o tres horas, e incluso antes si sudamos, nos bañamos o hacemos deporte. Como recuerda María Segurado, «la protección solar eficaz es el resultado de combinar un producto adecuado con una correcta aplicación».

Además, tendemos a reservar el protector solar solo para la playa o la piscina, pero lo cierto es que la exposición ocurre en muchos más momentos. Comer en una terraza, pasear o estar en un parque también suma radiación solar.
No siempre hace falta una quemadura para que la piel esté recibiendo más sol del que debería. A corto plazo, puede aparecer un ligero enrojecimiento que pasa desapercibido, pero que ya indica inflamación.
El mito que sigue generando dudas: «el protector evita el bronceado»
Con el tiempo, ese daño se acumula y se traduce en manchas, una piel más áspera, menos luminosa o con aspecto envejecido. Son señales de lo que los expertos consideran «daño solar acumulado».
Otro de los grandes mitos es pensar que usar protector solar impide broncearse. En realidad, no es así. «Las personas que tienen capacidad para broncearse lo harán igualmente, pero de forma más gradual y segura», aclara María Segurado.
Porque, al final, protegerse bien no depende solo del SPF que eliges, sino de pequeños gestos que marcan una gran diferencia.
