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Motor

La marca Zeekr desembarca con cuatro eléctricos y la diana puesta en los prémium

Su salto a la península ibérica llega de la mano del muy bien establecido grupo portugués Caetano Motors

La marca Zeekr desembarca con cuatro eléctricos y la diana puesta en los prémium

Gama Zeekr.

No tienen vergüenza. Y hacen bien. Los chinos llegaron con discreción, sin hacer mucho ruido, con unos pocos soldados. Luego mandaron a su tropa, mejor nutrida y variopinta. Ahora desembarcan sus mandos, sus comandantes, porque ya no quieren una parte, sino todo. Para echarle el guante a la industria europea, tienes que ofrecer lo mejor de lo mejor, y ahí está —o quiere estar— Zeekr.

Porque existe una vieja regla no escrita en la automoción del Viejo Continente: el lujo no se compra, se hereda. Durante un siglo, las marcas que jugaban en la franja alta del mercado lo hacían porque llevaban décadas haciéndolo, con apellidos alemanes grabados a fuego en el imaginario colectivo, pero esto puede que esté llegando a su fin.

El cliente de esa categoría paga tanto por el coche como por su linaje. Esa regla acaba de saltar por los aires. Y lo ha hecho con acento sueco y pasaporte chino. La protagonista de esta irrupción se llama Zeekr y es la marca prémium de movilidad eléctrica de Geely Auto Group, el conglomerado que ya custodia firmas como Volvo, Polestar, Lotus o Lynk & Co.

Zeekr 001

Nacida en 2021, ha llegado a España de la mano de Salvador Caetano Auto con cuatro modelos de salida y una ambición que no tiene fondo. No viene a competir por precio en la base del mercado, sino a disputar clientes de cartera holgada a BMW, Mercedes, Audi y Tesla.

Los nombres de las marcas chinas siempre encierran juegos de palabras, laberintos o llamadas a lo inspirador. Zeekr no es menos y encierra una pequeña historia. El «ZE» alude al cero como punto de partida de posibilidades infinitas, la «E» a la evolución de la era eléctrica y «KR» procede del kriptón, ese gas noble capaz de emitir luz al electrificarse.

Suena a marketing, y lo es, pero detrás hay décadas de músculo industrial heredado del grupo de Hangzhou y una expansión europea que ya alcanza 15 países, desde Noruega hasta Croacia, con más de 224.000 entregas en todo el mundo el año pasado.

Pero ojo, el grupo Geely no es un chufla emergente con diseños pintones y unos alambres que sujetan su entramado industrial. Es uno de los mayores grupos automovilísticos del planeta, propietario o socio de las citadas Volvo, Lotus, Polestar, Lynk & Co y hasta de Smart a través de su alianza con Mercedes.

Zeekr X

Toda esa red comparte conocimiento en electrificación, seguridad e ingeniería. Zeekr, pese a su juventud, arranca con un colchón tecnológico que a otras marcas emergentes les llevaría lustros construir. No parte de cero, parte de gigantes bien conocidos.

El grupo automovilístico nació como un modesto fabricante de neveras antes de saltar al automóvil en los noventa. En 2010 dio la campanada cuando compró Volvo a Ford. Aquella operación, recibida entonces con escepticismo, resultó un acierto histórico: la marca sueca floreció bajo capital chino sin perder su identidad. Esa misma fórmula es la que Zeekr replica ahora, solo que parte de una hoja en blanco.

La clave que la distingue de la marabunta de fabricantes chinos que llegan al continente es su origen creativo. Sus coches no se dibujan en Shanghái, sino en Gotemburgo, en un centro de diseño global liderado por Stefan Sielaff, el mismo entorno del que emanan los modelos de Volvo y Polestar. De ahí ese aire escandinavo, esa contención que los aleja del aspecto genérico de muchos de sus rivales.

La jugada llega además en un momento delicado para el sector. Las marcas chinas han pasado en pocos años del producto barato a una ofensiva en toda regla sobre los segmentos altos. Y lo que es peor: es justo cuando las firmas europeas derrapan en su transición eléctrica. El cliente premium empieza a mirar etiquetas asiáticas sin el prejuicio de hace una década. Zeekr no es la única que lo ha entendido, pero sí una de las mejor pertrechadas para explotarlo.

El compromiso con la seguridad refuerza ese discurso de marca seria. En 2025, Geely inauguró en Ningbo el que presume de ser el mayor centro de pruebas de seguridad del mundo, con más de 45.000 metros cuadrados. Allí se prueban impactos a alta velocidad, ciberseguridad, resistencia de baterías y condiciones climáticas extremas. El resultado tangible es que toda la gama Zeekr luce las cinco estrellas Euro NCAP, el aval que el cliente prémium europeo exige.

Todos los modelos comparten la plataforma modular SEA, una arquitectura concebida desde cero para vehículos eléctricos prémium que admite sistemas de 400 y 800 voltios, distintas configuraciones de batería y carga ultrarrápida. Zeekr desarrolla sus propias baterías, motores y software. Es la diferencia entre ensamblar tecnología ajena y dominarla: aquí casi todo nace bajo el mismo paraguas industrial, y eso se nota en la coherencia del conjunto.

Cuatro modelos para empezar

El primero de los cuatro modelos que trae la firma al mercado español es el Zeekr 001, un shooting brake de casi cinco metros que mira de tú a tú al Porsche Taycan Sport Turismo y al Mercedes EQE. Sobre arquitectura de 400 voltios, ofrece hasta 620 kilómetros de autonomía WLTP en su versión de acceso y los 544 caballos en las variantes de tracción total, capaces de despachar el cero a cien en 3,8 segundos.

Arranca en 60.175 euros la versión Long Range y escala hasta los 70.050 de la Privilege AWD, con suspensión neumática activa, llantas forjadas de 22 pulgadas y un sistema de sonido Yamaha de doce altavoces. Es el buque insignia, pero quizá no el más interesante del catálogo.

El siguiente es el Zeekr X, el modelo llamado a aportar volumen a la marca. Es un SUV compacto de 4,43 metros pensado para la ciudad que comparte genes con el Volvo EX30 y el smart #1, y que apunta también al BMW iX1 y al Mercedes EQA. Estrena la tecnología Golden Battery sobre plataforma de 400 voltios, con cargas de hasta 230 kilovatios que permiten pasar del 10 al 80 por ciento en apenas 18 minutos. Parte de unos competitivos 37.137 euros.

Dentro del X hay un detalle que delata su vocación tecnológica: el pilar B inteligente, una pequeña pantalla táctil junto a la puerta del conductor que muestra el estado de carga, el bloqueo o el modo mascota antes incluso de entrar. La versión de acceso Core RWD rinde 272 caballos y 330 kilómetros; la intermedia Long Range supera los 400, y la tope Privilege AWD alcanza los 496 caballos y el cero a cien en 3,7 segundos, por 46.424 euros. Mucho coche para tan poca etiqueta de precio.

Zeekr 7X

El plato fuerte es el Zeekr 7X, un SUV de nueva generación de 4,79 metros concebido de forma directa en Gotemburgo a partir de las necesidades del cliente europeo. Aquí sí entra en juego la arquitectura de 800 voltios, con cargas de hasta 480 kilovatios que recuperan 300 kilómetros en diez minutos de enchufe. Su tope de gama Privilege AWD desarrolla 646 caballos y vuela hasta los cien en 3,8 segundos, una cifra de calibre patibulario para un familiar de cinco plazas con maletero de 456 litros. Semáforos, estad preparados.

Más allá de las cifras, el 7X seduce por lo práctico de su aprovechamiento espacial y detalles conceptuales. Suma un frunk delantero, puertas traseras que abren casi noventa grados para acomodar a los niños y a personas de movilidad comprometida, cajones portaobjetos bajo los asientos y un espacio posterior generoso.

Diseño específico para Europa

Estrena la nueva identidad visual frontal de la marca en Europa, con faros Matrix LED adaptativos y una firma lumínica trasera de extremo a extremo. Es el modelo concebido para conquistar al comprador europeo, y se nota. Si hubiera que apostar por un solo modelo, el dinero iría sobre el 7X.

Logra el equilibrio que al 001 se le escapa: espacio real, comodidad de marcha, una pantalla central de 16 pulgadas y puertas eléctricas que se abren con un botón. Va de frente contra el BMW iX3 y el recién estrenado Mercedes GLC eléctrico, y lo hace desde 52.500 euros. Será, con toda probabilidad, el pilar comercial sobre el que Zeekr sostenga sus ventas en nuestro país.

Cierra la gama el Zeekr 7GT, una berlina deportiva de 4,82 metros presentada en el Salón de Bruselas. Comparte plataforma de 800 voltios y mecánicas con el 7X, pero con un centro de gravedad más bajo y una silueta más afilada. Promete hasta 655 kilómetros de autonomía en su versión Long Range y 646 caballos con cero a cien en 3,3 segundos en la tope, que añade frenos de mayor tamaño y suspensión neumática activa. Para quienes reniegan de la moda del todocamino, arranca en unos sugerentes 45.675 euros.

Zeeker 7GT

Detrás de toda esta ofensiva está Salvador Caetano Auto, el grupo luso fundado en 1946 que importó Toyota a Portugal y levantó la primera fábrica de la marca japonesa en Europa. Hoy emplea a más de 9.000 personas en 48 países y factura cerca de 5.000 millones de euros, y en España ya distribuye marcas como Dongfeng, Voyah o Xpeng. Es de suponer que una marca prémium disponga de una posventa a su nivel.

La elección del importador no es un detalle menor. El talón de Aquiles de muchas marcas chinas en Europa no ha sido el producto, sino lo que ocurre después: clientes premium que no toleran esperas eternas por una pieza o talleres improvisados. Apoyarse en una casa con ocho décadas de experiencia gestionando Toyota es una jugada calculada. Zeekr sabe que el comprador de un coche de 60.000 euros perdona muchas cosas, pero no que su vehículo pase semanas inmovilizado a la espera del recambio de una cerradura que se rompió.

El lujo eléctrico ya no es coto privado de los apellidos alemanes, ni la procedencia china implica renuncia alguna a la calidad o al diseño. Zeekr llega con producto sobrado, un padrino industrial de primer orden y un importador que conoce el terreno. Le queda lo más difícil, que es convencer a un cliente acostumbrado a pagar por la insignia tanto como por el coche. Los alemanes no es que miren de reojo, es que se espabilan, o les van a morder la yugular como ya lo hizo Lexus en su momento.

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