Nueva Zelanda recuerda a las víctimas del atentado y hace un llamamiento contra el racismo

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Nueva Zelanda recuerda a las víctimas del atentado y hace un llamamiento contra el racismo
Foto: Mark Baker

Nueva Zelanda ha celebrado este viernes un acto en recuerdo a la víctimas del atentado contra dos mezquitas en Christchurch, que provocó la muerte de 50 personas. La primera ministra del país, Jacinda Ardern, ha hecho un llamamiento contra el racismo frente a las miles de personas que se han congregado en el parte frente a la mezquita de Al Noor.

“El racismo existe pero aquí no es bienvenido”, ha dicho Ardern. “Nuestro reto ahora es que dar lo mejor de nosotros sea una realidad diaria porque no somos inmunes al virus del odio, al miedo al otro”, ha añadido, y confía en que Nueva Zelanda “puede ser la nación que encuentre el remedio”.

Ardern ha afirmado que la lucha contra el extremismo no puede ser una responsabilidad solo del Gobierno, sino que está en manos de todos los ciudadanos, “en nuestras palabras, nuestras acciones, en nuestros actos diarios de ternura”. «El mundo está atrapado en un ciclo vicioso de extremismo que alimenta a otro extremismo y esto debe acabar», ha insistido.

Antes de la intervención de Ardern ha participado en este acto de recuerdo uno de los supervivientes del atentado, Farid Ahmed, que asegura que ha perdonado al atacante. “Quiero un corazón lleno de amor, cariño, misericordia (…) Por eso he elegido la paz, he elegido el amor y he perdonado”.

El momento álgido del acto de homenaje ha sido la lectura de los nombres de los asesinados en el ataque. En el acto ha habido también actuaciones musulmanes, ceremonias maoríes y musulmanas.

Ardern ordenó el lunes una investigación judicial independiente sobre el atentado del 15 de marzo. “Es importante que no quede piedra sin remover para entender cómo este acto terrorista ocurrió y cómo pudimos haberlo impedido”, declaró.

El australiano Brenton Tarrant, un supremacista blanco de 28 años, es el único acusado por el ataque, en el que disparó a quemarropa con armas automáticas a los feligreses de las mezquitas mientras rezaban.