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Sonja Lyubomirsky (59), psicóloga: «La felicidad no depende de un único acontecimiento vital, sino en gran parte de nuestros hábitos diarios»

El bienestar no se concentra en momentos puntuales, sino en la repetición constante de pequeñas decisiones cotidianas

Sonja Lyubomirsky (59), psicóloga: «La felicidad no depende de un único acontecimiento vital, sino en gran parte de nuestros hábitos diarios»

Sonja Lyubomirsky | Instagram

La psicóloga estadounidense Sonja Lyubomirsky ha construido gran parte de su carrera académica alrededor de una idea que, aunque sencilla en apariencia, ha reconfigurado el debate contemporáneo sobre el bienestar: la felicidad no es el resultado de un único acontecimiento vital, sino el producto acumulado de nuestros hábitos diarios.

Esa frase resume la tesis central de la investigadora y aparece desarrollada de forma extensa en su obra más conocida, The How of Happiness, publicada originalmente en 2007. En este libro, Lyubomirsky propone una lectura de la felicidad que se aleja de la idea de que el bienestar depende de grandes hitos como el éxito profesional, el matrimonio o la riqueza. En su lugar, defiende que lo que hacemos de manera cotidiana, cómo pensamos, cómo nos relacionamos y cómo interpretamos lo que nos sucede, tiene un peso decisivo.

The How of Happiness

Una teoría centrada en los hábitos cotidianos

Su planteamiento se inscribe dentro de la llamada psicología positiva, un campo impulsado por autores como Martin Seligman, que se centra en el estudio científico de las fortalezas humanas y no únicamente en los trastornos mentales. Desde esta perspectiva, Sonja Lyubomirsky sostiene que una parte relevante de la felicidad estaría influida por la genética, otra por las circunstancias externas y una tercera, especialmente importante, por las actividades intencionales que una persona decide incorporar a su vida.

En términos divulgativos, su modelo suele resumirse en una distribución aproximada en la que las circunstancias externas tendrían un peso relativamente reducido, mientras que los hábitos y la conducta diaria concentrarían una porción mucho mayor de la capacidad de influir en el bienestar subjetivo.

Desde ahí se abre el puente con la biología molecular, tal y como nos explica Mª Pilar De Castro García, doctora europea en Biología Celular y Molecular y directora de Estrategia y directora Técnica de Proteos Biotech y Zurko Research, quien aporta una lectura complementaria que traslada ese peso de los hábitos al plano fisiológico. Su enfoque, vinculado a la labor investigadora de Proteos Biotech y Zurko Research, describe cómo esas actividades intencionales que señala la psicología positiva tienen correlato directo en sistemas neuroquímicos concretos.

Así, los hábitos cotidianos no solo funcionan como variables conductuales, sino como desencadenantes de procesos biológicos medibles. El autocuidado, la calidad del sueño o la interacción social activan neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y la oxitocina, que modulan el estado de ánimo y la sensación de bienestar. A ello se suma la activación del BDNF, una proteína clave en la plasticidad cerebral, que refuerza la idea de que la felicidad no es únicamente una construcción psicológica, sino también una huella biológica que se va moldeando con la experiencia diaria.

Actividades intencionales y bienestar psicológico

La autora insiste especialmente en la noción de actividades intencionales. No se trata solo de lo que ocurre, sino de lo que la persona decide hacer de forma consciente para influir en su estado emocional. Entre estas prácticas se incluyen la gratitud, la generosidad, el cultivo de relaciones sociales de calidad o la fijación de metas personales significativas. En sus investigaciones, Lyubomirsky ha observado que la repetición sostenida de estos comportamientos puede generar mejoras medibles en el bienestar percibido. El énfasis no está en cambios drásticos, sino en pequeñas acciones mantenidas en el tiempo, que funcionan como una especie de arquitectura cotidiana de la felicidad.

Algunos matices necesarios

Ahora bien, el propio campo de la psicología positiva ha recibido también críticas. Algunos expertos advierten del riesgo de trasladar la responsabilidad de la felicidad exclusivamente al individuo, ignorando factores estructurales como la desigualdad económica, el acceso a la salud mental o las condiciones laborales. Desde esta perspectiva, la idea de que los hábitos personales bastan para explicar la felicidad puede resultar incompleta si no se integra con el contexto social en el que se desarrolla cada persona. La evidencia actual apunta más bien a una interacción compleja entre biología, entorno y conducta, sin jerarquías absolutas.

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