La ONG de Fernández de la Vega recibe dinero público y acumula medio millón de deuda
La Fundación Mujeres por África tuvo gastos de personal en 2024 de casi 600.000 euros

La exvicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega, en una imagen de la ONG.
La infinita red de entes privados creados para, en teoría, hacer el bien ha llegado a suponer una maraña en la que no pocos políticos de rancio abolengo se han metido. Es curioso comprobar cómo decenas de políticos del Partido Socialista Obrero Español han creado y pertenecido a muchos de estos entes. ¿Es porque sus valores sociales son mejores? Respetuosamente me atrevo a contestar a esta pregunta —porque tras más de cinco años investigando me he ganado ese derecho— con un rotundo NO.
En esta ocasión les voy a hablar de una de estas organizaciones que, como casi todas, recibe dinero público de varias instituciones. El ente en cuestión es la Fundación Mujeres por África. El patronato de este ente es un quién es quién de los poderes económicos de España. Veamos —fuente: la propia web del ente—:
- Presidenta de Honor: S. M. la reina Letizia Ortiz.
- Presidenta: María Teresa Fernández de la Vega.
- Patronos: Ana Botín, Juan Manuel Cendoya (vicepresidente del consejo del Banco Santander), Cristina Álvarez (presidenta de El Corte Inglés), Florentino Pérez, Esther Pastor (Boluda), Juan Cierco (director corporativo de Iberia), etcétera.
Existe un patrono a título personal. Es el exministro Miguel Ángel Moratinos.
Pero hay más. En el Consejo Asesor de esta entidad se integran más VIPs. Tenemos en ese consejo a exdirigentes políticas africanas de varios países y a otras —todas mujeres— no africanas. Entre estas últimas destacan Isabel Tocino —compañera de De la Vega en el Consejo de Estado—, Cristina Garmendia, Gloria Lomana y Adelaida de la Calle.

En otra pestaña de la web aparecen entidades colaboradoras. En este grupo se encuentran fundaciones como Anesvad, la UNED, Grupo Planeta, multitud de universidades, Pfizer, etcétera. Espectacular el elenco de empresas colaboradoras.
Desde luego, en el quién es quién de esta entidad no faltan personas poderosas y con variadas fuentes de fama, aunque abundan claramente los socialistas que mantuvieron su actividad junto a la presidenta Fernández de la Vega y consejera permanente del Consejo de Estado.
Pero vamos al turrón. Al mirar la información publicada sobre esta entidad, he podido ver que recibe cantidades de dinero público registradas en la Base de Datos de Subvenciones del Ministerio de Hacienda. Recibe cantidades del Estado (Aecid), de entes locales, de la comunidad autónoma canaria y de la Diputación Foral de Vizcaya —curioso—. En el total de lo registrado desde 2022 he podido identificar al menos 261.000 euros públicos.
En cuanto a las últimas cuentas conocidas, y siempre según datos de la propia entidad, las cantidades totales recibidas se acercan a los dos millones de euros. Por tanto, las cantidades más altas que recibe esta entidad son privadas —casi todas de los poderosos patronos— y, por ello, allá cada cual con su dinero, aunque me parece que no andará lejos la desgravación fiscal en las mentes de quienes donan a una entidad como esta. Esta fundación mantiene pérdidas constantes por valor de medio millón de euros, lo cual es bastante sorprendente viendo la supuesta actividad de la misma.
Como es costumbre, he usado su propia web para ver cuál es su actividad. Sus proyectos supuestamente activos son un club de lectura y otro llamado Learn Africa, que parece ser un programa de becas presenciales solo para mujeres, con viaje de ida y vuelta a sitios indeterminados en África —aunque en una modalidad se cita a Rabat (Marruecos) como destino—, con seguro médico, alojamiento y manutención en colegios mayores. ¿Serán estas becas las que provocan sus cuentas deficitarias? No está claro, pues más allá de la supuesta concesión de 100 becas de esta «educación transformadora», no he podido ver más programas activos.
Las últimas cuentas presuntamente auditadas son de 2024, que aparecen en la web aún como «borrador», certifican que para la ONG trabajan 12 personas y dos más con contrato de servicios en un proyecto en Yale, EEUU; otro proyecto en Nigeria con diez asalariados y dos más en servicios. Así, decenas de nombres de proyectos más que suponen unos costes de personal de 591.290 euros. Desde luego, parece que esta entidad gasta más en personal que en ayudar a nadie.
