The Objective
Fotomatón

Los Sánchez y sus Artes Escénicas

«Hay que reconocer que el pequeño de los Castejón tiene a quien parecerse, aunque en formato más romo»

Los Sánchez y sus Artes Escénicas

Ilustración generada con IA.

Terminaba uno su columna el día en que toda España estaba en vilo a la espera de que el hermano menos listo del presidente del Gobierno declarase en la Audiencia Provincial de Badajoz. Y concluía recordando la respuesta que dio el pollo a la juez Biedma durante la instrucción, cuando la juez le preguntó qué cosa era la Oficina de Artes Escénicas. Y él, entre Perogrullo y fray Gerundio de Campazas, respondió: «Bueno, pues vamos a ver, yo creo que es la oficina que se encarga, no sé, de las artes escénicas». «Pero, ¿dónde está ubicada, a qué se dedica?», insistía la instructora. «No le podría decir. Imagino que en el despacho donde estoy alojado yo ahora, que es el espacio donde yo continúo con la actividad que vengo ejerciendo desde que me incorporé en 2017».

Siendo este testimonio admirable en sí mismo, se queda en nada al cotejarlo con su declaración el jueves ante el tribunal que lo juzgaba. Precisiones: Entre ambas comparecencias ha pasado un año y cinco meses. El procesado solo respondió a las preguntas de su abogado y estas fueron muy pocas porque toda su declaración duró diez minutos. Es decir, que ha tenido casi un año y medio para preparar esa comparecencia y pulir las respuestas adecuadas a preguntas amigas, como las que hacían los periodistas deportivos de antaño, tipo «justo el resultado», y, ¿este es el resultado de la brillante estrategia definida por esta lumbrera y su abogado defensor?

Bueno, pues así está el tema. El procesado se desmintió a sí mismo y donde había imaginado que la Oficina era un lugar físico que imaginaba situado (nunca se puede estar seguro de nada, ni siquiera de la tierra que pisas o el despacho en que trabajas) en el bufete que ocupaba el 10 de enero de 2025, ahora resulta que el espacio se le ha vuelto inmaterial, evanescente. La Oficina ya no es un edificio, sino una categoría administrativa, un concepto, una entelequia o, como habría dicho el Ausente, una unidad de destino. En realidad, es una acabada metáfora de España bajo el Gobierno de su hermano. Por lo demás, estuvo inane. Durante sus diez minutos de gloria no acertó a citar una sola actividad desarrollada durante sus casi nueve años al frente del invento. He aquí su nivel de precisión: talleres, reuniones y programas, actividades teatrales, colaboraciones con entidades culturales y distintos proyectos desarrollados junto a museos que se enmarcaban en la actividad institucional de la Diputación de Badajoz, de ninguna manera actividades privadas suyas.

¿Habíamos dicho que era el hermano menos listo del presidente? Sería una manera mojigata de contarlo. Parece más corto que la banqueta de ordeñar, según expresión de mi amigo Felipe Serrano. O corto como una escalera de gallinero, en el memorable y clásico enunciado de Santiago Rusiñol. Aunque no se le pueden discutir algunas dosis de eficacia. Después de su declaración, las acusaciones particulares y las del PP y Vox han duplicado la pena que venían pidiendo: de tres años a seis.

David Sánchez, entre su improbable residencia en el palacete en ruinas de Elvas, su condición de okupa consentido en la Moncloa y el piso oficial que le prestó gratis et amore Gallardo en Badajoz, es el Nowhere man que describían los Beatles en una canción de hace la tira: «He′s a real nowhere man/ sitting in his nowhere land».

Hay que reconocer forzosamente que el pequeño de los Castejón tiene a quién parecerse, aunque en formato más romo. Su hermano, el okupa principal de la Moncloa, el mismo tipo que hace cuatro meses se negó a asistir al funeral por las víctimas de Adamuz por el carácter religioso del mismo, se ha agarrado a las faldas de la sotana papal y no va a haber manera de hacérsela soltar: Fue a visitarlo al Vaticano hace diez días para llamarle «brújula moral contra la injusticia». El fulano que se confesaba ateo ante Evaristo Mejide se ha convertido en las sandalias del pescador: lo recibió ayer en Barajas. Un ratito después fue al Palacio Real, acompañado de 15 de sus ministros, que son sus cardenales. Lo visitará en la sede de la Nunciatura Apostólica, después de que el bolo Bolaños fracasara en su intento de que fuera el Pontífice quien le rindiera pleitesía a él en el Palacio de la Moncloa; también acudirá a acompañarle en Barcelona, ¡en la misa que va a celebrar en la Sagrada Familia!

Además, ha incluido en su agenda encabezar la bienvenida que se va a dispensar al Sumo Pontífice en el aeropuerto grancanario de Gando junto a Margarita Robles, Albares, Félix Bolaños, Arcadi España, Emma Sáiz y Ángel Víctor Torres, y ha anunciado su asistencia al acto que el Papa va a protagonizar en el puerto de Aguineguín, junto a un millar de inmigrantes para rezar por los que no llegaron. El presidente rescata con ello una institución jurídica del ‘ancien régime’, como él mismo. Acogerse a sagrado se llama la figura y es una maniobra comprensible para tratar de escapar de un futuro judicial que cada vez parece más presente.

No está mal lo de asistir a la oración con los inmigrantes, pero Bolaños podría mejorárselo cambiándolo por otra misa, la que el Santo Padre va a oficiar en Tenerife como punto final a la visita y en la que se ha dispuesto como atrezo la presencia de varios cayucos. Pedro, en otra de sus artes escénicas, debería embarcar como proel en el primero, el que más cerca estuviera del Papa, el que más pueda aproximarle a Dios.

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