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Sanidad

La venta de bolsitas de nicotina se dispara en todo el mundo: crece un 660% desde 2020

Un informe alerta de que los vacíos regulatorios y las campañas de marketing están impulsando su popularidad

La venta de bolsitas de nicotina se dispara en todo el mundo: crece un 660% desde 2020

Bolsita de nicotina.

El mercado de las bolsitas de nicotina se está expandiendo a gran velocidad en todo el mundo, habiéndose registrado en los últimos cinco años un crecimiento del 660%. Según un informe publicado recientemente por STOP (Stopping Tobacco Organizations and Products) —una iniciativa internacional que monitoriza las estrategias de la industria tabacalera—, este crecimiento se está viendo favorecido por los vacíos regulatorios y por campañas de marketing que incluyen desde la promoción en redes sociales hasta el patrocinio de eventos deportivos. El documento advierte, además, de que los jóvenes son especialmente vulnerables a la expansión de estos productos.

Esta tendencia está especialmente extendida entre los hombres jóvenes, aunque por ahora no ha desbancado al vapeo. En los últimos meses, además, varios futbolistas profesionales han hablado abiertamente de su consumo o han sido fotografiados utilizándolas. Su creciente popularidad responde a una combinación de factores: la discreción con la que pueden consumirse, la percepción de que son una alternativa «más saludable», una estrategia de promoción que las vincula con el deporte, el gimnasio, la productividad y un estilo de vida «activo», y el llamado efecto grupo, ya que muchos empiezan a utilizarlas porque forman parte de los hábitos de su entorno de amigos.

Qué son las bolsitas de nicotina

Las bolsitas de nicotina son pequeños sobres que contienen nicotina, fibras vegetales, saborizantes y otros ingredientes, aunque no incorporan tabaco. Se colocan entre la encía y el labio superior, donde liberan la nicotina de forma gradual para que se absorba a través de la mucosa bucal. Tras unos minutos de uso, la bolsita se retira y se desecha. Entre sus efectos más habituales se encuentran mayor sensación de alerta y concentración, disminución temporal del apetito, así como un aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial.

Sin embargo, aunque estos productos suelen considerarse menos perjudiciales que los cigarrillos convencionales, puesto que no implican ni combustión ni producción de humo, no están exentos de riesgos. Su consumo habitual puede generar dependencia de la nicotina, una sustancia altamente adictiva. Además, entre sus efectos físicos más frecuentes figuran la irritación de las encías y la mucosa bucal, así como la aparición de náuseas, mareos o palpitaciones, especialmente en dosis altas.

34 mil millones vendidas en 2025

Según el documento compartido por STOP, el pasado año se vendieron en todo el mundo 34.000 millones de unidades de este producto, un crecimiento del 660% respecto a 2020. De hecho, solo en Estados Unidos, las ventas aumentaron en más de un 1300% entre 2019 y 2025. Asimismo, se prevé que el mercado mundial alcance casi 13.800 millones de euros en 2027 y 21.600 millones de euros en 2028. Es «extremadamente rentable», aseguró Sophie Braznel, investigadora y coautora del informe, en declaraciones recogidas por Euronews.

Detrás de este auge —tal y como expone— se encontrarían algunas de las mayores tabacaleras del mundo: Philip Morris International y British American Tobacco. Ambas estarían empleando la misma estrategia que usaron con los cigarrillos tradicionales y electrónicos: enganchar a la mayor cantidad de personas posible antes de que las regulaciones se actualicen. Lo hacen promocionando a través de las redes sociales, ofreciendo decenas de sabores y anunciando estos productos como una supuesta ayuda para dejar de fumar.

Regulación en España

En España, las bolsas de nicotina, al no contener tabaco, pueden comercializarse legalmente. Hasta la fecha, no han contado con una regulación específica equiparable a la aplicable a los productos del tabaco o a determinados cigarrillos electrónicos. Para abordar esta situación, el Ministerio de Sanidad presentó un proyecto de Real Decreto destinado a regular aspectos como el contenido máximo de nicotina, los ingredientes, el etiquetado, los aromas y las condiciones de comercialización, con el objetivo de reforzar la protección de la salud pública, especialmente entre los menores. No obstante, ese proyecto normativo todavía no ha entrado en vigor.

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