Los usuarios de las plataformas de ‘streaming’ pierden 14 minutos en decidir qué ver
El tiempo de elección se ha ido incrementando desde 2019 y en países como Francia alcanza una media de 26 minutos

Dos personas viendo una plataforma de 'streaming'. | EP
Cada vez más. Nielsen, una de las empresas líderes en medición de audiencias, datos y análisis, en colaboración con Gracenote, revela en un estudio realizado a nivel global que los usuarios pueden llegar a dedicar hasta 14 minutos de media buscando contenido antes de decidirse por una serie, película o programa en plataformas de streaming como Netflix. El tiempo destinado a las búsquedas ha crecido de manera constante en los últimos años. En 2019 el promedio era de unos siete minutos, mientras que en 2023 la cifra ya había ascendido hasta los diez minutos y medio.
El motivo, como puede imaginarse, es la multiplicación de la oferta. Cada vez hay más plataformas, y ofrecen cada vez más contenidos, a medida que aumenta también la audiencia. Francia es uno de los países más indecisos: los usuarios pueden llegar a dedicar hasta 26 minutos a elegir contenido. La cifra contrasta con la de otros países europeos como Alemania y Reino Unido, donde la media se sitúa en torno a los 11 y 12 minutos, respectivamente.
En España, la tendencia también continúa creciendo. Según el Barómetro OTT de GECA de 2025, el 44,2% de los usuarios españoles tarda entre cinco y diez minutos en decidir qué ver en plataformas de streaming, mientras que más de un tercio de los jóvenes de entre 18 y 24 años supera ya los diez minutos de búsqueda.
Las suscripciones se encarecen
Netflix ha vuelto a aumentar el precio de sus planes de suscripción en España para la versión Estándar con anuncios, Estándar y Premium, esta última superando por primera vez los 20 euros mensuales. La compañía subió el coste de sus tarifas en Estados Unidos a finales de marzo, incremento que se ha extendido a nivel global, llegando a España en menos de un mes.
Con las nuevas tarifas aumentadas, el plan Estándar con anuncios pasará a costar 8,99 euros al mes, dos más que antes. Por su parte, el precio de la versión Estándar aumenta un euro, alcanzando los 14,99 euros mensuales, y el plan Premium sube dos euros también, pasando de los 19,99 euros a 21,99 euros al mes. Así lo ha detallado la compañía en su página de Planes y Precios.
Con ello, las nuevas tarifas ya están disponibles para los nuevos usuarios y se actualizarán para los usuarios antiguos de cara al siguiente ciclo de facturación. Se trata de la segunda subida de precios en menos de dos años, ya que en el primer trimestre de 2025, la compañía aumentó sus tarifas en Estados Unidos y Portugal, y posteriormente se extendió a España.
Esta serie de incrementos en los planes de suscripciones se enmarca en un momento en el que todas las plataformas de ‘streaming’ comparten una estrategia aumentando sus tarifas. Desde Netflix hasta Spotify, HBO Max, Disney+ o Amazon Prime Video, el coste de sus tarifas ha aumentado un 81,7% desde 2015 en España.
Pero la audiencia sigue creciendo
Aunque el precio siga creciendo, el número de usuarios también lo hace. Según señala la revista cinematográfica estadounidense The Hollywood Reporter, se prevé que tanto las ganancias como las suscripciones sigan aumentando en los próximos años.
Netflix es la plataforma de streaming más grande del mundo, con más de 320 millones de suscriptores. Le siguen Prime Video con más de 200 millones de suscripciones, Disney+ con más de 135 millones y HBO Max con alrededor de 128 millones.
El crecimiento en el número de usuarios también ha empujado a las plataformas a modificar algunas de sus estrategias de negocio. Uno de los cambios más importantes de los últimos años ha sido el control de las cuentas compartidas, cuyas políticas se han endurecido.
Una de las primeras grandes plataformas en limitar las cuentas compartidas fue Netflix, que obligó a pagar un coste adicional por añadir usuarios externos. Otras como Disney+ o HBO Max también comenzaron a aplicar medidas similares.
Los clientes criticaron la estrategia, especialmente por el incremento en el precio final del servicio. Sin embargo, finalmente resultó beneficioso para las compañías a nivel económico, que consiguieron aumentar tanto sus ingresos como el número de suscripciones tras la implantación de estas restricciones.
