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Cómo poner a raya tus finanzas con el método de ahorro japonés Kakebo

Una escrupulosa anotación diaria de cada gasto e ingreso permite tomar consciencia de los desembolsos prescindibles y las metas de ahorro factibles

Cómo poner a raya tus finanzas con el método de ahorro japonés Kakebo

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Cuando la inflación ahoga el bolsillo de las familias, mina su poder adquisitivo, se avecinan subidas de tipos de interés y es más necesario que nunca ahorrar a largo plazo para la jubilación en orden a complementar la pensión pública, se torna necesario aquilatar al máximo las finanzas familiares.

Existe un método japonés, nacido en 1904 y que confeccionó la periodista japonesa Hani Motoko, que permite poner orden en las cuentas para atender todos los frentes de gasto que conforman la cesta de la compra y evaluar la cantidad de ahorro factible de la unidad familiar. Se trata del método Kakebo.

Consiste, explica el economista Miguel Ángel Bernal, en sentarse a primeros de mes ante un cuaderno que será la libreta de ahorro y hacer una seria reflexión en función de los ingresos, gastos y objetivos cuánto le gustaría ahorrar dentro de una óptica razonable que contemple todos los desembolsos que son imprescindibles.

Examen por categorías

Hay que ser escrupuloso en el apunte de cada ingreso obtenido y gasto realizado diariamente hasta que se convierta en una disciplina automática y se deben realizar las anotaciones por categorías tales como alimentación, transporte, vestido, ocio, regalos, reparaciones, deporte y las que atañan al hogar que trata de poner a raya sus finanzas.

Se recomienda la realización de las anotaciones de forma manuscrita, bajo la creencia de que psicológicamente se es más consciente del grado de gastos en que se ha incurrido cuando se apuntan así que cuando aparecen en un formato informático.

Autoevaluación

Una vez pasado el primer mes, vuelve la seria reflexión. Más bien una autoevaluación: ¿dónde se ha escapado un mayor gasto injustificado o inadvertido? ¿En qué desviación se ha incurrido desde las metas iniciales? ¿Qué objetivos reales puedo intentar alcanzar? ¿Cuánto podría ahorrar eliminando desembolsos no elementales? La filosofía de fondo es aquilatar qué es y no es imprescindible.

A fuerza de repetir este mecanismo, en unos meses el ahorrador puede llegar a calibrar cuál es el porcentaje que realmente es capaz de acumular bajo la disciplina japonesa. Se calcula que la consecución de esta estrategia puede aportar ahorros en torno al 35% en una familia promedio.

Presupuestos y balances

Desde la Asociación de Educadores y Planificadores Financieros (AEPF) se comenta THE OBJECTIVE que, de fondo, el método se basa en el uso de dos herramientas: la cuenta de resultados y el presupuesto.

La primera, explican, -se confeccione por semanas, por meses o por años-, consiste en reflejar lo que ha ingresado y gastado la familia y permite comprobar también qué ahorro de periodos anteriores se ha consumido en el más reciente. El presupuesto se concibe como una herramienta para estimar ingresos y gastos futuros y es necesario para controlar el consumo y el ahorro. Es realmente una cuenta de resultados prospectiva.

Los educadores y planificadores financieros añaden que el uso de estas dos herramientas -que son las que subyacen al método Kakebo, permiten llegar a la realización de un balance -la reflexión y toma de consciencia de la realidad económica alcanzable-. Recomiendan abordar esta tarea una vez al año, sin perjuicio de que se recurra mensualmente a la libreta de Kakebo. Es la forma de conocer, año tras año, si la riqueza conjunta aumenta o disminuye.

Por tanto para la citada asociación, el método japonés Kakebo es una herramienta de sensibilización que ayuda a familiarizarse con el control del consumo.

A juicio del economista Javier Santacruz, el método Kakebo mezcla tres elementos de gran interés y con eficacia probada cuando se tiene constancia y con independencia del nivel de renta del que se parta. El primero, su configuración como diario personal. Es decir, requiere el mismo ejercicio de sinceridad que se aplica a la escritura de un cuaderno de vida. El segundo elemento es una mezcla de la norma técnica ISO con otras técnicas de finanzas conductuales: primero los ingresos, después un objetivo de ahorro y después los gastos fijos. Lo restante sería la capacidad de gasto discrecional, la cual hay que manejar con prudencia. El tercer elemento es que ayuda a comparar con otros miembros de la familia o amigos generando una suerte de «pique o rivalidad» consustancial al género humano en la consecución de tareas.

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