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Economía

Todos los ojos sobre Binance

El principal proveedor de servicios de criptomonedas está bajo la lupa de toda la industria y el mercado

Todos los ojos sobre Binance

Europa Press

El mercado de las criptomonedas sin duda no está atravesando el mejor momento. Por un lado, está el complejo entorno macroeconómico, que ha llevado a lo largo de 2022 a la devaluación de los principales índices mundiales, con especial hincapié en acciones tecnológicas, además de prácticamente cualquier otro mercado y activo de inversión. Además, las políticas monetarias expansivas tras la pandemia se han visto frenadas, y actualmente las medidas fiscales que pretenden controlar la inflación dibujan un panorama incierto para el futuro a corto y medio plazo de los mercados. Por si fuera poco, a esto se ha añadido las caídas de algunos grandes titanes de la industria de las criptomonedas, como lo fue el proyecto Terra el pasado mayo o la reciente bancarrota del exchange FTX, el segundo más importante del mundo por volumen de negociación. A esto, en los últimos días se han unido dudas sobre la operativa y gestión de fondos del principal agente de la industria, el exchange Binance. 

A modo de recapitulación, la semana pasada Binance se encontró en el foco de atención de muchos usuarios que temen que el Exchange centralizado pudiera estar siguiendo los pasos de FTX, debido a problemas de solvencia. Ante esto, las preguntas son obvias. En primer lugar, ¿de dónde viene la preocupación? ¿Podríamos estar a las puertas de un FTX 2.0? ¿Supone algún riesgo para el mercado de las criptomonedas?

En primer lugar, cabe apuntar que la caída de FTX en noviembre tuvo lugar porque, pese a ser un exchange de criptomonedas, en realidad funcionaba más como un banco. Es decir, gestionaba los fondos de los clientes a modo de liquidez para invertir con ellos en diversas estrategias financieras, cuando se supone que esto no podían hacerlo; de hecho, en ningún lado figuraba oficialmente que así fuese, y en ningún lado se había comunicado a los clientes que su capital estaba siendo utilizado por la empresa.

El principal problema es que, cuando el castillo de naipes se derrumbó, los activos que realmente tenía FTX a su disposición no llegaban ni al 10% del capital depositado por los clientes, abocando a un agujero financiero multimillonario. A raíz de la bancarrota de FTX, muchos exchanges de criptomonedas se apresuraron a señalar que no estaban haciendo este tipo de cuestionables prácticas contables a financieras, tratando de avalarlo con distintas medidas en favor de la transparencia sobre las reservas de fondos de las que disponían. Su objetivo era hacer esto comprometiéndose a mostrar su llamada «prueba de reservas».

En el centro del drama de Binance la semana pasada hay un intento a medias de hacer precisamente esto, presentar de forma transparente y trazable una prueba de reservas que muestre los fondos disponibles. Para ello, Binance publicó una prueba de reservas ya a finales del pasado mes de noviembre. Además, la semana pasado incluyó una auditoría de 5 páginas de sus reservas por parte de la firma de auditoría financiera Mazars, de acuerdo con algunos «procedimientos acordados».

Las dudas que presenta la auditoria de Binance

Si bien es cierto que la auditoría presentada despeja algunos aspectos, también deja bastantes temas abiertos o por detallar. En primer lugar, el escueto documento y análisis tan solo cubre las reservas de Bitcoin, y además en tan solo algunas billeteras seleccionadas por el propio Binance.  

Dentro de estos parámetros estrictamente definidos, el informe Mazars concluyó con tres hallazgos con respecto a los números. En primer lugar, los datos afirman que en el momento de la auditoría, Binance tiene un total de 582.486 activos de BTC y pasivos de clientes de 597.602 BTC. Esto significa que las reservas de Bitcoin de Binance no llegan a respaldar a sus obligaciones al 100%, habiendo un déficit de 15.116 BTC (2,5%). Sin embargo, cabe apuntar que los usuarios de Binance también pueden tomar prestados BTC del exchange como parte de las herramientas disponibles para operar. Cuando se tienen en cuenta estos préstamos de 21.860 BTC, sus pasivos se reducen a 575 742 BTC, lo que indica que Binance está sobrecolateralizado con 15.117 BTC y por ende sus reservas de capital sí cubren sus obligaciones. Como resultado, la auditoría concluye que los fondos de bitcoin de los clientes están seguros.

Pero lo que despierta dudas sobre la auditoría realizada por Mazars, es que tal como se produjo no fue una auditoría en el sentido tradicional. ¿Por qué sólo se analizó Bitcoin? ¿Qué pasa con los préstamos que Binance pudo haber ofrecido en otras monedas como ETH, USDT o BNB? Esos fondos se omiten del lado del «pasivo» del balance de Binance, por lo que no se muestra una fotografía completa del balance.

En cualquier caso, el informe de Mazars sí hace una cosa bien, y es ser transparente con respecto a algunas de las responsabilidades de Binance. Esto ya supone una diferencia significativa con respecto a las pruebas de reservas presentadas por otros exchanges, y en este caso, al mostrar también el pasivo y presentarse por parte de un agente externo a la empresa, como una auditora, se acerca más a una prueba de solvencia. Pero debido a que descuida todos los activos que no son BTC, lamentablemente se queda corto en demostrar una imagen completa de la salud financiera de Binance.

Binance ya ha avanzado que revelaría más información sobre sus otros activos en un futuro próximo. Pero por ahora, la auditoría solo prueba una porción de las reservas de Binance, en lugar de una visión integral. Todo este alboroto ha llevado a que Mazars anunciara el 16 de diciembre que detendría sus servicios de auditoría para Binance, además de a sus otros clientes de la industria criptográfica, incluidos los exchanges Kucoin y Crypto.com. A esta medida se han sumado otras auditoras como Armanino, por lo que parece haberse producido cierta presión por desvincular a las auditoras de la industria cripto.

Pese al viento de proa, Binance sigue fuerte

A raíz de las diversas publicaciones sobre la auditoria y las reservas de Binance, el exchange vio ingentes salidas de fondos en la pasada semana por valor de miles de millones, llegando a nada menos que a 4,27 mil millones de dólares retirados tan sólo el 14 de diciembre. Pese a todo, Binance muestra una normalidad absoluta en sus comunicaciones y operativa, y hace apenas unos días anunció que había llegado a un acuerdo de 1.000 millones de dólares para adquirir los activos de la empresa Voyager, críticamente afectada por los eventos del sector de estos meses.

Todos estos indicadores muestran que, si bien Binance experimentó un gran éxodo de fondos, la situación ciertamente no es tan precaria como algunas fuentes apuntan. De hecho, los retiros de fondos son insignificantes en términos porcentuales con respecto a los sufridos en su día por FTX, y, de hecho, algunos datos apuntan que están volviendo a entrar fondos al exchange.

Pese a la aparente disponibilidad de fondos y los datos que abordan la limitada auditoría, cabe recordar que Binance no es una compañía pública, por lo que no está obligada a presentar estados financieros auditados y parece que seguirá habiendo cierta opacidad sobre sus cuentas. Por ello, cabe recordar que un intercambio centralizado, como Binance, nunca será tan seguro como mantener las criptomonedas en una billetera.

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