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Economía

Hernández de Cos celebra la prórroga de los Presupuestos para frenar el gasto de Sánchez

El gobernador también advierte de cierta debilidad del crecimiento económico, sobre todo de la inversión privada

Hernández de Cos celebra la prórroga de los Presupuestos para frenar el gasto de Sánchez

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España. | Europa Press

El gobernador del Banco de España ha visto algo positivo en la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado de 2023, opción política a la que finalmente se ha abonado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al comprobar que no va a tener apoyos suficientes para sacar las cuentas públicas de este ejercicio, tras el adelanto inesperado de las elecciones autonómicas catalanas, al tiempo que ha comenzado el trámite de la ley de amnistía en el Parlamento.

En sintonía con la presentación de las proyecciones macroeconómicas de España para los años 2024-2026 –cubiertas por THE OBJECTIVE–, Ángel Gavilán, director general de Economía y Estadística del supervisor bancario, también suscribe la deriva del consumo o gasto público, y señala que la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado de 2023 favorecerá cierta contención de ese gasto, ya que «habrá partidas presupuestarias que, en ausencia de cuentas públicas, no se podrán ejecutar en lo que queda de año». Un dato nada baladí, si tenemos en cuenta que en la legislatura de Pedro Sánchez el gasto público está como en el año 2009, sin contar el año de la pandemia.

El Banco de España sostiene que el consumo público no se puede disparar otra vez un 3,8% como ha sucedido en el anterior ejercicio, entre otras cuestiones por la remuneración de los asalariados, lo que explicaría en buena medida que la mayor parte del crecimiento de nuestro producto interior bruto, lejos de venir del incremento de inversiones o del fortalecimiento de la economía por otras variables, se debe fundamentalmente a esta partida.

En opinión del órgano supervisor que dirige Hernández de Cos, hay que entender, dentro de un escenario central, que esta partida de gasto público ralentice su impulso en 2024 al 1,2% y se sitúe en el 1,7% y el 1,5% en 2025 y 2026, respectivamente. De otro modo, esa tendencia de crecimiento del consumo público supondrá una presión adicional sobre las cuentas públicas, que reafirmaría la necesidad de acometer un proceso riguroso de consolidación fiscal en España. Lo cierto es que esta esta partida habría aumentado un 3,8% en términos reales –frente al 2,2% previsto en el ejercicio de proyecciones del Banco de España de diciembre–; es decir, una tasa muy superior a la observada en 2022 e incluso durante el período de mayor incidencia de la pandemia.

Debilidad del crecimiento

El gobernador del Banco de España ha reconocido en una entrevista concedida a La Vanguardia, que la principal razón por la que han revisado al alza la previsión para este año «no es porque veamos una dinámica distinta en 2024 de la que veíamos hace tres meses, sino porque en el último trimestre del 2023 la economía creció el doble de lo que habíamos previsto, sobre todo por un mayor dinamismo del consumo público y la variación de existencias, factores que previsiblemente perderán vigor en los próximos trimestres», vaticina.

Pero hay otras variables –explica– «que indican una cierta debilidad del crecimiento económico como la atonía de la inversión privada. Una variable –apostilla– que todavía no ha recuperado los niveles previos a la pandemia. Eso, si no se revierte, puede tener consecuencias negativas para el crecimiento potencial futuro de la economía», afirma.

¿Por qué la economía española está creciendo entonces más que la del área del euro en este último período? Hernández de Cos plantea las razones. Primero, porque «habíamos caído más durante la pandemia, con lo cual el efecto rebote también está siendo mayor. Además -añade-, porque estamos recibiendo flujos migratorios muy significativos, de más de un millón de personas desde el inicio de la pandemia y el sector turístico está siendo un generador de dinamismo económico también muy importante».

En conjunto, en términos de PIB real -determina-, «hemos recuperado el nivel previo a la pandemia de manera similar a otros países europeos en el acumulado de los últimos cuatro años. Pero –apunta– cuando uno lo ve en términos per cápita, precisamente como consecuencia de la dinámica tan boyante de la inmigración, esa evolución es compatible con que de nuevo
hayamos divergido en relación con el resto de los países europeos
. Este aspecto –colige– ilustra los problemas estructurales que tiene la economía española, tanto en términos de mayor tasa de desempleo como de baja productividad. Por eso es tan importante –remata– la aplicación de las reformas estructurales que son necesarias para eliminar estos frenos a una mayor prosperidad».

Acuerdos, jornadas y bancos

En este punto, Pablo Hernández de Cos mantiene que nuestra economía debe corregir, por tanto, «la vulnerabilidad que supone tener un nivel de endeudamiento y un déficit público estructural tan elevados». Además –recuerda–, «se acaba de aprobar un nuevo marco europeo, que es una pieza clave para que la Unión Económica y Monetaria funcione adecuadamente. Y su cumplimiento estricto –ahonda– es fundamental para su credibilidad. El proceso de consolidación fiscal en España va a requerir más de una legislatura y, de nuevo, un consenso nacional sobre esta cuestión es fundamental».

En cuanto a la reducción de jornada, el gobernador advierte de un fenómeno que no es exclusivo de España, y es que estamos en números máximos de gasto de incapacidad temporal en España, como también sucede en Italia, Francia o Alemania. «En todo caso –aclara–, en relación con la reducción de la jornada laboral legal, creo que hay que ser cuidadoso para evitar errores de política económica, porque la reducción media de la jornada se está produciendo con una enorme heterogeneidad por empresas –incluso por individuos dentro de las empresas– y por sectores económicos». «Para mí –recalca–, lo más importante sobre esta discusión es que, si no queremos perjudicar la productividad de la economía, es esencial preservar la heterogeneidad en la determinación de las horas trabajadas en cada uno de los sectores y en cada una de las empresas».

Por último, en lo relativo a la permanencia del impuesto a la Banca, Hernández de Cos señala que «en esta discusión me parece relevante tomar el ejemplo italiano». Es decir –explica–, «en el caso de que el Parlamento español decidiera mantener como permanente el impuesto, una manera de aliviar la preocupación que suscita para la estabilidad financiera –ante un posible escenario de morosidad– podría ser dar a los bancos la posibilidad de que se deduzcan las aportaciones adicionales a reservas o a capital». De este modo, básicamente –sostiene el gobernador del BdE–, «estaríamos generando un incentivo a la acumulación de capital y por tanto a aumentando la resiliencia del sector bancario. Esto es lo que se ha hecho en el caso italiano y –señala– sería una manera de hacer compatible esa medida con reforzar la situación de solvencia del sector».

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