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Feijóo, tenemos un problema: Alberto Nadal

Arrecian las críticas contra el responsable de Economía del PP por su falta de propuestas

Feijóo, tenemos un problema: Alberto Nadal

Alberto Nadal.

Ante el derrumbe claro del Gobierno de Pedro Sánchez por los infinitos casos de corrupción que ya salpican directamente al presidente, los focos apuntan a Alberto Núñez Feijóo, el candidato llamado a ocupar la Moncloa en las próximas elecciones generales, sean adelantadas o no. Sus partidarios le dicen que es el momento de dar un paso adelante y de presentar una alternativa sólida, pero señalan un grave problema: Alberto Nadal, el hombre elegido como futuro ministro de Economía.

«No genera ninguna ilusión, no hace propuestas, no reacciona a las noticias, se dedica a hacer vídeos explicando obviedades, sus planteamientos se quedan en generalidades sin medidas concretas, cuando tendría que estar haciendo una oposición feroz», sostiene una fuente del Partido Popular que requiere no ser identificada por razones obvias.

Ejemplo de este perfil bajo de Nadal es que solo tiene 1.400 seguidores en X y apenas 800 en Instagram. Nadal proviene de la corriente sorayista del PP —de hecho, es su último representante—. Además, hay que recordar que el greatest hit de su etapa como secretario de Estado de Energía fue el fin de las primas a las renovables de Zapatero, sin duda insostenibles, pero que Nadal eliminó a las bravas sin compensaciones ni períodos transitorios.

Y de esos polvos vienen los lodos actuales de los arbitrajes internacionales que pierde España masivamente, y los embargos como el del Instituto Cervantes de Utrecht. Y ojo, que los fondos afectados, la mayoría norteamericanos, amenazan con embargar a la selección española en el Mundial en cuanto pise Estados Unidos… y hasta el avión del Rey si va a ver algún partido. Poca broma.

Falta de proyecto

Nadal —también salpicado por la trama de corrupción de Cristóbal Montoro, hasta con peticiones de dimisión dentro del partido— vino a sustituir como portavoz económico a Juan Bravo, un excelente divulgador didáctico pero con un perfil político muy bajo. Se supone que Bravo se quedará con Hacienda si el PP llega al poder. En todo caso, el perfil económico del PP no ha mejorado con el cambio, sino más bien al contrario.

«Tenemos claro que Sánchez no puede seguir con todo el fango en que está metido. Pero el PP tendrá que proponer algo. Sí, todos tenemos claro que hay un problema de vivienda, de impuestos, de intervencionismo en las empresas, de productividad […], no hace falta que venga Nadal a decírnoslo. Lo que hace falta es que diga cómo los va a solucionar. Y eso no lo dice», señala otra fuente del partido.

La falta de propuestas concretas de Nadal transmite la impresión —dentro y fuera del partido— de que Feijóo carece de plan o de proyecto de país con soluciones a todos estos problemas. Y sin eso, muchos creen que puede no ser suficiente con el hundimiento del PSOE por la corrupción y que puede hacerle perder las elecciones de nuevo (aunque es cierto que no perdió las últimas, para el caso es lo mismo; el PP debería superar ya ese discurso).

El ridículo de Indra

Ejemplo de ello es el papelón de los populares en el culebrón de Indra. Cuando se planteó la fusión con la empresa de los Escribano, EM&E, los azules no dijeron ni pío pese al evidente conflicto de interés. Cuando Moncloa se lanzó al ataque para frenar la operación y echar a Ángel Escribano de la presidencia, tampoco. Y cuando al fin lo consiguió, Nadal criticó el citado conflicto de interés (el de septiembre de 2025, nueve meses después) y el «pelotazo» de Escribano al vender en bolsa su 14,3% a precio de mercado, con lo que ¡viene a dar la razón al Gobierno!, que ha usado ese argumento para echarle. Cuando se supone que el PP se opone al intervencionismo gubernamental. De locos.

¿Va a construir vivienda pública, va a dar incentivos fiscales a promotores y compradores, va a recalificar suelo, qué va a hacer? Nadie lo sabe. ¿Qué impuestos va a bajar, y cómo va a compensarlos reduciendo gasto público, de dónde va a recortar para que la deuda no siga disparada? Otro misterio. ¿Cómo va a tratar de equilibrar la desastrosa relación precios/salarios, va a bajar el IVA o los impuestos al trabajo, incluyendo las cotizaciones sociales, va a dar incentivos a las empresas…? Nada.

Y, por supuesto, el elefante en la habitación: las pensiones. ¿Piensa ir más allá de la reformita de Rajoy —anulada por Sánchez— para evitar que el agujero de las pensiones llegue a los niveles de agujero negro de antimateria a los que está llegando ya?

Preguntas sin respuesta

Otra cuestión relevante: ¿Va a devolver la independencia al Banco de España, la CNMV, la CNMC, etc., tras el asalto del PSOE? Por ahí la cosa pinta mal después de que enchufara a su mujer, Eva Valle, en el supervisor bancario bajo José Luis Escrivá, nada menos. El escándalo fue tal que la susodicha tuvo que dimitir unos meses después.

En todo caso, Nadal debería empezar a responder a estas preguntas, si es que tiene respuestas, cosa cada vez más dudosa (en realidad, cada vez está más claro que no las tiene). Las voces críticas del PP empiezan a pedir a Feijóo que traiga alguien más potente que Nadal desde fuera, un profesional reconocido de la empresa o del mercado, con prestigio y con ideas claras. «Hace falta una cara conocida en Economía, alguien de quien la gente se crea que va a dar la vuelta a España como un calcetín».

Pero, ¡ay!, las servidumbres del partido y la necesidad de repartir los puestos por cuotas. Pues el líder conservador verá: o se pone las pilas —y no parece que Nadal sea el adecuado para ello— o se arriesga a repetir 2023. Él verá.

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