Las inversiones hispanovenezolanas caen a su punto más bajo en 30 años tras salir Maduro
Los intercambios de capital entre España y Venezuela se paralizan bajo el régimen de Delcy Rodríguez

Pedro Sánchez saluda a Delcy Rodríguez en una imagen de 2023.
Desde que Nicolás Maduro fuera capturado el pasado 3 de enero por Estados Unidos, el flujo de capital entre Caracas y Madrid ha caído a su nivel más bajo en los últimos 33 años. Bajo el régimen liderado por Delcy Rodríguez, las inversiones entre ambas economías prácticamente se han esfumado, hasta el punto de que las empresas españolas, lejos de reforzar su presencia en la nación latinoamericana en esta nueva etapa, no han invertido nada en los primeros tres meses de 2026, mientras que Venezuela ha destinado a España una cifra casi anecdótica en el mismo periodo, de tan solo 14.000 euros, según datos oficiales de la Secretaría de Estado de Comercio, dependiente del Ministerio de Economía del Gobierno de España.
Desde que empezó a haber registros en 1993, nunca se había registrado un intercambio de capital tan reducido entre nuestro país y Venezuela en el arranque del año. Aunque la inversión española en la república bolivariana ya se había desplomado hasta cero en cuatro ocasiones anteriores (2008, 2020, 2022 y 2024), en estos periodos sí llegó una cantidad de dinero considerable desde el otro lado del Atlántico. Es, por tanto, el primer trimestre del año de mayor parálisis en la historia documentada, ya que el monto total del intercambio económico mutuo jamás había sido tan bajo.
La única operación que consta en estos tres meses es una inversión de capital y patrimonio en Madrid por valor de 14.000 euros. Sin embargo, las compañías venezolanas han llevado a cabo una desinversión en España equivalente a 1,21 millones de euros en el mismo periodo, de modo que la inversión neta se saldó con un balance negativo de 1,2 millones. En el caso de las firmas españolas, no se han producido inversiones ni desinversiones. Los datos oficiales analizados por THE OBJECTIVE tienen en cuenta la inversión extranjera directa bruta, excluyendo las entidades de tenencia de valores extranjeros (ETVE), una figura societaria que permite realizar inversiones internacionales sin tener que tributar por los dividendos y las ganancias o plusvalías de las participaciones accionariales.
A la espera de comprobar cómo evoluciona este flujo de inversión a lo largo del resto de 2026, las cifras constatan una parálisis en los proyectos entre ambos países al menos en el inicio del ejercicio, después de que el régimen de Caracas y el Gobierno de Pedro Sánchez hayan estrechado sus relaciones en los últimos años. Desde 2018, la deuda contraída por el país latinoamericano con España se ha triplicado, una circunstancia que en el Ejecutivo español se atribuye a los impagos. También se ha reforzado la presencia empresarial y financiera en el país. Por ejemplo, si en 2018, año de la llegada de Sánchez a la Moncloa, las corporaciones patrias solo invirtieron 3,9 millones de euros en Venezuela, esta cifra se había disparado hasta los 90,3 millones en 2025, multiplicándose por más de 23 en siete años.
A lo largo de los últimos años, el Ejecutivo español se ha acercado al régimen populista de Caracas en general y a Delcy Rodríguez en particular: Sánchez ha llegado a saludarla amistosamente en foros internacionales, y José Luis Ábalos, condenado a 24 años de prisión por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias, recibió cuando todavía era ministro a la entonces vicepresidenta de Maduro en el aeropuerto de Barajas de Madrid, escándalo conocido como Delcygate. Todo ello a pesar de que la mandataria chavista tenía vetada su entrada en la Unión Europea por violaciones graves de los derechos humanos. Ahora que ha asumido los mandos del país, Bruselas se debate entre mantener o retirar las sanciones: organizaciones como Refugiados sin Fronteras han reclamado que no se levanten.
El hecho de que el volumen de inversión correspondiente al primer trimestre de 2026 haya sido el más bajo de los últimos 33 años contrasta con el arranque del año pasado, que fue especialmente intenso desde el punto de vista del capital movilizado por compañías españolas en Venezuela, alcanzando el tercer punto más alto de la historia, solo superado en 2016 (448,2 millones) y 1997 (308,4 millones). El mayor despliegue de capital venezolano en España se produjo en 2014 (124,9 millones), en un podio completado por 2019 (14,9 millones) y 2016 (12,3 millones).
Teniendo en cuenta solo los tres primeros meses de cada año para poder comparar con el dato disponible para 2026, la inversión venezolana en España ha superado el flujo inverso entre 1993 y 1996, de nuevo entre 2003 y 2005, entre 2008 y 2010, en 2014 y 2015, y entre 2018 y 2022, mientras que el capital español que se destina al país latinoamericano es mucho más volátil, pero ha registrado cantidades mucho más elevadas en el pasado, de forma que en el acumulado es también mucho más alto.
En el conjunto de 2025, las empresas españolas invirtieron 90,6 millones en Venezuela. Las principales operaciones fueron de telecomunicaciones, con 81 millones procedentes de Madrid, y de extracción de crudo y gas natural, con otros 7,15 millones procedentes de Barcelona. Venezuela invirtió en paralelo 7,7 millones en España, especialmente en el ámbito de las finanzas y seguros (4,2 millones) y actividades inmobiliarias (3,3 millones). La gran mayoría de este capital se concentró en Madrid (7,6 millones), aunque Barcelona, Toledo y Valencia también captaron pequeñas cantidades.
