Moncloa amenaza a Escribano con quitarle contratos si no acepta las condiciones de Indra
Exige que se quede por debajo del 50% en una hipotética compra de su empresa familiar

Manuel de la Rocha, director de la Oficina Económica de Moncloa.
Pedro Sánchez ha decidido hacerle la vida imposible a Ángel Escribano. Aunque el nuevo presidente de Indra, Ángel Simón, pretendía retomar la fusión de la compañía cotizada con la empresa familiar de su antecesor, EM&E, Moncloa ha puesto la proa a la operación y exige unas condiciones muy duras a Escribano. Y además, le amenaza con dejarle sin contratos de Defensa si no pasa por el aro, según fuentes al tanto de la situación.
Estas fuentes explican que Moncloa no perdona a Escribano que «desobedeciera» inicialmente y se resistiera a dimitir hasta que la situación se hizo insostenible. Tampoco que se aliara con Joseph Oughourlian, a quien considera un «traidor» por enfrentarse al Gobierno en Prisa, y que intentara, mediante la fusión Indra-EM&E, armar una mayoría de accionistas privados que superase el porcentaje del capital de la SEPI.
«El Gobierno piensa que Escribano quería blindarse en la presidencia ante un eventual cambio de Gobierno, y eso no se lo va a perdonar nunca. También entendió las maniobras de De los Mozos como postularse para ser presidente de Indra cuando gobierne el PP, de ahí que Simón lo echara enseguida como consejero delegado», explica una de las fuentes.
Ahora bien, la fusión de Indra con EM&E tiene mucho sentido estratégico, como coincidían todos los fondos de inversión presentes en el capital de la primera, muchos de los cuales vendieron con la salida de Escribano. Y de hecho, la dimisión de éste y la venta del 14,3% del capital que tenía perseguían allanar la operación
Exigencias para la fusión
Por ello, Simón —que este martes fue ratificado por la junta general de Indra— ha intentado retomarla. Pero se ha encontrado con esta resistencia de la Oficina Económica de Moncloa que dirige Manuel de la Rocha, que es quien le nombró presidente cuando Escribano tuvo que dimitir.
Ante lo cual, ha tenido que variar sus planes. Una fusión total (adquisición del 100% de Escribano mediante canje de acciones) parece descartada, siempre según las fuentes. Y la idea que se abre paso es lo que se llama una «fusión impropia», en la que Indra compraría solo una parte del capital de EM&E.
Escribano estaba dispuesto a aceptarlo si mantenía el 51% de EM&E, pero Moncloa le ha dicho que no, que Indra se queda el 51% y que él no mandaría siquiera en su empresa familiar, lo cual complica mucho la operación. Además, el Ejecutivo exige rebajar mucho la valoración de EM&E, que llegó a superar los 2.000 millones a principios de año, a niveles de 1.300 millones o incluso inferiores. De esta forma, el porcentaje que recibirá de Indra será muy pequeño y no le permitirá sentarse en su consejo, otra de las exigencias de Moncloa.
Contratos de Defensa
Si no sale adelante la operación, Escribano se enfrenta al problema de que sus ingresos (y la valoración de EM&E) dependen de los contratos que Defensa le ha adjudicado conjuntamente con Indra y los que le puede conceder en el futuro. Por tanto, necesita mantener buenas relaciones con el Gobierno.
Y en este sentido, se ha producido una distensión entre Moncloa, Indra y General Dynamics (Santa Bárbara) tras las denuncias presentadas por esta última por quedarse fuera de las adjudicaciones de Defensa en favor de Indra y EM&E, lo cual hace temer que los próximos contratos incluyan a la empresa norteamericana en detrimento de la de Escribano.
«Si Escribano no se aviene a las exigencias de Moncloa, le han dejado claro que corre el riesgo de quedarse sin nuevos contratos de Defensa», concluye una de las fuentes citadas.
