The Objective
Francisco Sierra

Los ‘ofendiditos’ del PNV

«El PNV no siempre juega a dos barajas. Lo puede hacer también a tres y más barajas. A Sánchez le han exprimido con múltiples traspasos de competencias»

Opinión
Los ‘ofendiditos’ del PNV

Ilustración generada mediante IA.

Si hay un partido político que durante toda su historia ha demostrado una falta de lealtad absoluta con sus aliados, con las instituciones y hasta con su propia ideología, ese ha sido, y es, el Partido Nacionalista Vasco. No hay que ir a los tiempos de la Segunda República ni de la Guerra Civil para comprobar cómo este partido ha sido siempre capaz de hablar hasta con el diablo para conseguir sus objetivos nacionalistas, siempre también objetivos económicos. Lo llevan en la sangre. Ellos fueron los que, a la semana de pactar los Presupuestos Generales con Rajoy, se lo cargaron en la moción de censura que lideró Pedro Sánchez con la bandera de la lucha contra la corrupción. La que defendió Ábalos.

Este PNV se ha sentido ahora «ofendidito» por un meme en las redes sociales en el que el PSE, su socio en el Gobierno vasco, usaba una imagen de Aitor Esteban tirándose a la piscina. Un mensaje que los nacionalistas vascos consideran «indecente». Es cierto que la imagen generada por la inteligencia artificial no era muy inteligente ni tampoco muy natural, máxime cuando los socialistas necesitan como el comer que el PNV siga apoyándolos y con su disfraz de fuerza progresista de izquierdas. Sánchez, tras la espantada del prófugo Puigdemont y de Junts, necesita los votos peneuvistas más que nunca. Tras este meme de los socialistas vascos estaba el nuevo giro de los peneuvistas en su estrecha coincidencia con los de Otegi en las exigencias únicas del euskera y en detrimento del castellano, en proyectos como la Ley de Empleo.

El meme sentó mal. Les ofendió. Le preguntaba la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, a Pedro Sánchez si sabía cómo llegar hasta la próxima convocatoria electoral y si quería compañía o no. Luego, en este supuesto juego de «ofendiditos», le advertía de que no lo conseguirá «si no cuidamos las formas y no nos respetamos los unos a los otros». El PNV buscaba la humillación pública de Sánchez. Y por supuesto que la obtuvo. Sánchez, sumiso, contestaba que necesitaba y agradecía «el diálogo y la posición constructiva del Partido Nacionalista Vasco». No le ha importado nunca a Sánchez arrastrarse con tal de mantenerse en el poder. Prueba de ello es que calificaba de constructiva la relación con el PNV horas después de que ese mismo PNV se abstuviera en la convalidación del decreto de vivienda, ayudando a una nueva derrota legislativa del Gobierno.

«Si no cuida las formas», dicen en el PNV, como si fuera una durísima amenaza. Pareciera que lo que quieren es ir armándose de razones en una clara estrategia de empezar a dejar de apoyar al Gobierno de Madrid. Se acercan las urnas y empieza a manchar tanta amistad con Sánchez. El PNV no siempre juega a dos barajas. Lo puede hacer también a tres y más barajas. A Sánchez le han exprimido con múltiples traspasos de competencias. Pero también tienen a un Bildu que les está comiendo la tostada en el País Vasco y la culpa es… del propio PNV. Décadas de Gobierno autonómico peneuvista han marcado una educación que ha producido generaciones de chavales que desconocen e ignoran la gravedad de la criminalidad terrorista de ETA. Han blanqueado, con ayuda de los socialistas, a los hijos políticos de la banda terrorista.

El PNV ha querido ser más blanqueador que nadie y en esta carrera han sido capaces de convertir su política penitenciaria en una de las mayores vergüenzas de la reciente historia de la democracia. Ventajas e incluso liberaciones encubiertas de presos etarras con decenas de años de condena por sus asesinatos todavía por cumplir. Eso sí, en esta aberración no han estado solos. La consejera de Justicia del Gobierno vasco es la socialista María Jesús San José, que ya ha pasado a la historia por esta infamia.

«El PNV maneja como nadie la presión chantajista. Pide lo imposible para conseguir lo posible»

Ese mismo PNV que ahora se dice «ofendidito» por el meme de Aitor Esteban es el que ha callado y mirado a otro lado por los escándalos de corrupción de Ábalos y Koldo, o Santos Cerdán. Tampoco exigió el PNV, nada más allá de alguna referencia estética, responsabilidades ni siquiera explicaciones sobre los casos de la esposa y el hermano de Pedro Sánchez. Ni una palabra sobre responsabilidades políticas de nada. Ni sobre hidrocarburos, ni mordidas en constructoras. Nada. Al fin y al cabo, el Gobierno ha regalado al PNV un palacete en París que, según la justicia francesa y la justicia española, pertenecía al Estado español. Pero ya sabemos que estas cosas a este Gobierno le dan igual. Por un puñado de votos, se apoya una ley de amnistía y lo que haga falta.

El PNV maneja como nadie la presión chantajista. Pide lo imposible para conseguir lo posible. Sabe que esos imposibles no saldrán, y eso les permite su disfraz favorito: el victimismo. Un ejemplo: la increíble petición de que el Guernica de Picasso se trasladara al País Vasco. Una demanda sin sentido técnico, ni histórico, ni artístico. Una exigencia imposible del lehendakari, Imanol Pradales, apoyada por el líder del PNV, Aitor Esteban, y que les permite montar su tradicional película de que sus demandas no son concedidas. Obvian de forma malintencionada todos los informes técnicos en contra de cualquier traslado. Les importa la narrativa, y la que queda es que la centralista Madrid les niega un cuadro que en realidad ya no puede viajar.

Con esa polémica, además, ocultan otras cuestiones más delicadas, como que Sánchez les había transferido desde prestaciones de desempleo a prestaciones no contributivas de la Seguridad Social. Otra transferencia en estos años fue la de las competencias penitenciarias y ya hemos visto el resultado. De las últimas, la participación en la gestión de los aeropuertos vascos, la inspección pesquera o la seguridad privada, entre otros. Desde que llegó Sánchez a la Moncloa, el País Vasco es la comunidad que ha recibido un mayor número de transferencias de competencias.

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