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Política

Sánchez exigió a su mujer romper con el líder de la OMT por comprar votos para su traslado

Zurab Pololikashvili sirvió de plataforma profesional de Begoña Gómez tras acudir a la OMT a por una «colaboración»

Sánchez exigió a su mujer romper con el líder de la OMT por comprar votos para su traslado

Sánchez exigió a su mujer 'romper' con el líder de la OMT por comprar votos para su traslado.

¿Qué ocurrió para que se rompiera la estrecha relación existente entre el Gobierno de Pedro Sánchez, su mujer Begoña Gómez y el secretario general de la Organización Mundial de Turismo (OMT), Zurab Pololikashvili? La investigación realizada por THE OBJECTIVE para la publicación de Todos los hombres de Sánchez (Editorial Deusto) resuelve el misterio existente en torno al oscuro líder georgiano de la división de la ONU para el turismo, repentinamente «bloqueado» por todos los miembros del Ejecutivo con los que había mantenido una relación fluida. La orden provino del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, e incluía también a su esposa, Begoña Gómez, tras haberse servido de la OMT como plataforma de lanzamiento profesional.

Según múltiples fuentes gubernamentales consultadas por este periódico, en la primavera de 2021 el Gobierno de Pedro Sánchez recibió «un aviso» de una ministra de Turismo iberoamericana sobre el secretario general de la OMT, que patrocinó el IE Africa Center que dirigió Begoña Gómez a través del hub turístico Wakalua, colaborado por la OMT y Globalia. La comunicación partió de una llamada telefónica de Sofía Montiel de Afara, ministra de Turismo de Paraguay, a Fernando Valdés, secretario de Estado de Turismo del Gobierno de España. Tras la reelección de Pololikashvili en enero de 2021 —con el apoyo del Gobierno de España—, la ministra paraguaya reveló que Pololikashvili estaba «comprando votos» para llevarse la sede de la OMT a Arabia Saudí, lo que pretendía someter a votación en la XXIV Asamblea General de la OMT, prevista para diciembre de ese año en Marruecos.

Begoña Gómez en la XXIII Asamblea General de la OMT en San Petersburgo en septiembre de 2019

El propio reino saudí había sondeado a diversas consultoras de asuntos públicos para que lo ayudaran a hacer lobby a favor del traslado, según una fuente del sector. Y en el Gobierno de España, tanto fuentes de Moncloa como del Ministerio de Industria ratifican esta información sobre el aviso de la compra de votos recibido por el Gobierno español, motivo detrás de la orden del presidente de alejarse de Pololikashvili y retirarle el apoyo en la OMT. La reacción inmediata fue una drástica ruptura de las comunicaciones de todos los miembros del Ejecutivo y la paralización de la cesión del Palacio de Congresos a la división de la ONU para el Turismo. La operación estaba en manos de Turespaña y los abogados del Estado responsables del organismo, pero tras conocer la información, el secretario de Estado, Fernando Valdés, estudió las posibilidades de dar marcha atrás en la entrega del inmueble comprometido por Pedro Sánchez al principio de la legislatura en 2018.

El edificio del Palacio de Congresos

Como se revela en Todos los hombres de Sánchez, la concesión inicial del Palacio de Congresos a la OMT no partió del Gobierno socialista, sino que fue un compromiso contraído por el anterior Gobierno del PP, encabezado por Mariano Rajoy. Fuentes cercanas a Pololikashvili aseguran que fue Álvaro Nadal, ministro de Industria y Turismo con Mariano Rajoy, quien formalizó ese compromiso con el líder de la OMT: «El edificio es tuyo», le dijo en enero de 2018, en Fitur, tras una larga negociación con el Ministerio y el Ayuntamiento de Madrid cuando la alcaldesa era Manuela Carmena. Sánchez ratificó dicha cesión del espacio al recibir a Pololikashvili en el Palacio de la Moncloa el 11 de septiembre de 2019. Meses después, el presidente solemnizó públicamente ese compromiso en la presentación de Fitur en el Museo del Prado en enero de 2019. La edición de la feria turística de ese año fue una exaltación de la amistad entre Sánchez y el líder georgiano de la OMT, cuya imagen junto al rey Felipe VI y la ministra Reyes Maroto contrastaría, y mucho, con los desencuentros ocurridos a continuación.

Casualidad o no, el mismo día, pocas horas antes de la cena en el Museo del Prado, se presentaba en Madrid la nueva empresa turística que salía al mercado: Wakalua, un hub turístico en colaboración con Globalia y la OMT, que patrocinaría meses después a Begoña Gómez como directora del IE Africa Center. Asistieron al acto Zurab Pololikashvili y Javier Hidalgo, que eran amigos desde que se conocieron en FITUR en 2017, donde los presentó otro directivo de Globalia, el argentino Lisandro Menu-Marque: «Se hicieron íntimos, viajaban juntos y hacían negocios juntos». En la presentación en sociedad de Wakalua también estaba Carlos Barrabés, que ejerció de anfitrión del evento, celebrado en el Barrabés Growth Space, en su sede de Méndez Álvaro. Aquella era una confluencia de intereses perfecta, que funcionó a la perfección durante dos años hasta que saltó la bomba de la supuesta compra de votos.

Gómez, la última en cortar la relación

Ajeno al chivatazo recibido por el Gobierno, la queja reiterada de Pololikashvili era que en el Gobierno de Sánchez «no se movía nada» pese a haber transcurrido tres años desde que Sánchez formalizara públicamente su promesa de la cesión del Palacio de Congresos, lo cual le hizo considerar las prometedoras ofertas de los saudíes. Cuando el Gobierno español cortó cualquier contacto con él en junio de 2021, Pololikashvili ignoraba que en Moncloa habían recibido información sobre la presunta compra de votos y, según los informadores de Moncloa, él mismo se habría visto favorecido por una supuesta remuneración de Arabia Saudí, extremo que niega de forma tajante el ex secretario general de la OMT. El que hiciera a Víctor de Aldama cónsul honorífico de Georgia manifestó a sus interlocutores gubernamentales su malestar por la ruptura abrupta de las comunicaciones con el Gobierno, sin mediar explicación alguna. Begoña Gómez fue la última en cortar relaciones con él, en septiembre de 2021.

«Me han bloqueado todos, no me contesta ninguno», se quejó Pololikashvili ante su equipo en junio del mismo año, con un enfado notable. Desde que recibiera la información del presunto soborno saudí para el traslado de la sede, el Gobierno monitorizó y reconstruyó los movimientos de Pololikashvili. Fue ahí cuando el presidente Sánchez descubrió la conexión entre el georgiano, Javier Hidalgo y Víctor de Aldama. Las fuentes consultadas aseguran que «se asustaron al comprobar el perfil de la persona que había promocionado la carrera profesional de Begoña Gómez, a quien la OMT había promocionado, en colaboración con el holding empresarial Globalia, propiedad de la familia Hidalgo.

Apenas dos meses después de llegar Sánchez a la Moncloa, Begoña Gómez fichó por el IE Africa Center y fue en la escuela de negocios donde conoció a Natalia Bayona, profesora del IE y número dos de Zurab Pololikashvili. A través de ella, cerró una reunión en la sede de la OMT en la calle Poeta Joan Maragall de Madrid en junio de 2019, donde acudió a solicitar una colaboración al líder georgiano. Tres meses después, en septiembre de 2019, Begoña Gómez fue invitada por la OMT a una reunión con ministros africanos en la que Pololikashvili la presentó como «primera dama» del Gobierno de España. Al día siguiente se celebró la reunión con Javier Hidalgo, amigo de Zurab, y Víctor de Aldama en un hotel de San Petersburgo. Fue el inicio de Wakalua, el hub de innovación turística de Globalia y la OMT que patrocinó a Gómez hasta 2020, cuando irrumpió la pandemia y Air Europa —propiedad de Globalia— se hizo con todos los contratos de urgencia para importar mascarillas.

Fue ese mismo año cuando Begoña Gómez iba a convertirse en el principal reclamo para el vuelo inaugural de Air Europa a Georgia, que Hidalgo y Víctor de Aldama organizaron con el líder de la OMT para poner en marcha la ruta Madrid-Tiflis. Un vuelo previsto inicialmente en el verano de 2020 —mientras se estaba negociando el rescate de Air Europa, coincidiendo con las dos reuniones a las que asistió Gómez a la sede de Globalia en Pozuelo y las vacaciones pagadas en el chalé de Villa Parra en Marbella—, aplazado hasta septiembre y, finalmente, suspendido.

Begoña Gómez en la reunión con ministros africanos en San Petersburgo, en septiembre de 2019.

La orden de Sánchez a Begoña

Cuando un año después se produjo la llamada de la representante del gobierno guaraní, saltaron las alarmas en Moncloa. El presidente Sánchez tomó cartas en el asunto y ordenó a todos los ministros implicados «bloquear la relación con Zurab». «Zurab escribió a Laya, a Maroto, a Bolaños, a Begoña, a todos… Nadie le contestó», explican las fuentes consultadas. Así lo hicieron la ministra de Turismo, Reyes Maroto; el de Exteriores, José Manuel Albares, y Félix Bolaños, entonces secretario general de Presidencia, con quien también tuvo contactos Pololikashvili. Sin embargo, Begoña Gómez mantuvo las comunicaciones con Zurab Pololikashvili hasta septiembre de ese año. Una de las pocas interlocuciones que tenía Zurab Pololikashvili tras la ruptura de las relaciones con el Gobierno.

Después de tres años de estudio legal y haber barajado suspender la cesión del inmueble patrimonio del Estado, el 15 de septiembre de 2021 los ministros de Exteriores y Turismo convocaron a la prensa para hacerse la foto frente al Palacio de Congresos del Paseo de la Castellana y anunciar el inicio de las obras de remodelación del emblemático edificio en 2022. La distancia social de metro y medio impuesta por la pandemia ayudó a disimular que Albares, Maroto y Pololikashvili no se dirigían la palabra. De hecho, fue José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid, quien llamó al georgiano para convencerlo de hacerse la foto con él, porque «él no quería ir, estaba muy cabreado porque no le cogían el teléfono». Cuando Almeida le pidió «por favor» que acudiera a la convocatoria de prensa, Pololikashvili accedió, pero se negó a la exigencia de Moncloa de que declarara públicamente que «la OMT no se iría a Arabia Saudí». Una semana después, el 21 de septiembre de 2021, el régimen árabe comunicó oficialmente al Gobierno español que renunciaba a presentar su candidatura como sede de la OMT. En 2023, España votó en contra de un tercer mandato de Zurab Pololikashvili y, en 2025, la OMT eligió como nueva secretaria general a la emiratí Shaikha Al Nowais.

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