The Objective
Análisis

Los cuatro días de reflexión de Begoña

Pedro Sánchez intenta desviar la atención de la investigación sobre los contratos del IE ante el temor a su judicialización

Los cuatro días de reflexión de Begoña

Ilustración de Alejandra Svriz.

A principios de 2024, un alto funcionario del Estado -de afiliación socialista- me alertó de unos supuestos beneficios que se habrían concedido al Instituto de Empresa durante el confinamiento de la covid-19: «Investiga los alquileres de María de Molina. Es un escándalo». La supuesta prebenda llegaba -«bien llegados», que diría José Luis Ábalos-, a Begoña Gómez. Tardé un año en encontrar una fuente cualificada que me confirmó el custodiadísimo secreto. Un ex presidente de la SEPI me revelaba lo sucedido reflejando en su rostro la lógica salida a la luz de la verdad por la imposibilidad de ocultar una cosa así: «No te han mentido». Un amigo y subordinado suyo vinculado a Sepides, el organismo que firmó el contrato, le comunicó: «¡Hay que ver lo que estamos cobrando por el edificio!. Es un precio escandalosos de 4 euros por metro cuadrado».

Este ex presidente de SEPI me contaba con bochorno la bajada de la renta superior al 80% que la empresa pública dependiente de María Jesús Montero, a través de una persona de su máxima confianza (Antonio Cervera), había aplicado de forma extraordinaria a la empresa en la que trabajaba la mujer del presidente del Gobierno. «Lo han dejado un precio irrisorio», en plena milla de oro de Madrid -la confluencia entre Velázquez y María de Molina- y sobre una superficie de 25.000 metros cuadrados, que implicaban un ahorro de 5 millones de euros al año. Lo que este directivo me contó es que podría estar aún en vigor porque los contratos se hacen por un periodo de 5 años.

El IE niega este extremo y todo lo demás. Los contratos firmados con Sepides (en 2010, 2013 y 2017) tienen una validez de 20 años y sostiene la escuela de negocios que no ha habido ninguna rebaja en el precio del alquiler. A lo largo de estos dos últimos años y medio hasta ocho fuentes distintas me han ratificado estos hechos, durante la investigación realizada para el libro Todos los hombres de Sánchez (Editorial Deusto) que estos días ha ocupado la portada de THE OBJECTIVE con varias informaciones exclusivas desconocidas totalmente hasta la fecha: el Mercedes que tumbó el mito del Peugeot, los vídeos exclusivos del Comité Federal de ‘Puerto Hurraco’, los 100.000 euros del padre de Nadia Calviño en la financiación de las primarias de Pedro Sánchez, el perfil oculto de Santos Cerdán como traidor de Ábalos y emisario de Sánchez para tapar la corrupción, y ahora, el supuesto «trato de favor escandaloso» que recibió el Instituto de Empresa tras contratar a Begoña Gómez.

«Begoña es la criptonita de Pedro»

Sin duda alguna, de confirmarse estos hechos que revelan fuentes internas de la SEPI, y confirma algún alto cargo del Gobierno, estaríamos ante la prueba más consistente hasta la fecha de un presunto delito de tráfico de influencias entre el Gobierno y una empresa privada, en cuya intersección se sitúa la esposa del jefe del Ejecutivo. Como me relataron varias fuentes durante la redacción del libro, «Begoña es la criptonita de Pedro Sánchez», no solo porque su mujer es su talón de Aquiles, su punto flaco, su debilidad; sino porque la mujer del líder del PSOE que, en junio de 2018, andaba preocupada por cuál sería su papel en el Gobierno, para sorpresa del núcleo duro de Sánchez, utilizó medios públicos del Gobierno y orgánicos del PSOE para vestir su fichaje en el IE primero, y promocionar después su salida abrupta en el verano de 2022, cuando la escuela de negocios le denegó la puesta en marcha de una reubicación de su posición en la empresa, con la intención de desarrollar proyectos de “Transformación Social Competitiva”, que luego desarrolló en la cátedra de la Complutense.

Cuentan en el PSOE que, cuando se produjeron los famosos cinco días de reflexión de Pedro Sánchez en mayo de 2024, el presidente ya conocía la imputación de su esposa y la ocultó a su partido, al Gobierno y a los españoles: la tensión no se concentró tanto en el seno del Gobierno como en la residencia presidencial del Palacio de La Moncloa. Quizás por ello, Pedro Sánchez se negó a sumarse al gabinete de crisis que se montó en Moncloa. «Él está solo y no quiere hablar con nadie», me dijeron entonces. Semanas después, aseguraron que fue su madre, Magdalena, y su mujer Begoña quienes le convencieron de continuar, pese a que era su esposa quien, al parecer «tenía más dudas sobre si merecía la pena». Esta semana en Moncloa algunos recordaron lo ocurrido hace dos años tras la cancelación del único acto en agenda del presidente del Gobierno, tras la persecución de Vito Quiles a Gómez y la declaración de Víctor de Aldama en el Tribunal Supremo desvelando que no pudo comprar un edificio del IE en el complejo Campos Velázquez (los alquilados por el IE) porque Begoña Gómez «los quería para ella».

El enfado de Pedro Sánchez

«Está enfadado y no va a tener actos oficiales hasta el lunes», me advirtieron el jueves desde Moncloa. Y el enfado parecía inaugurar cuatro nuevos días de reflexión sólo interrumpidos por el mitin junto a Zapatero y María Jesús Montero en Cártama (Málaga) el viernes por la tarde: el primero, señalado por su implicación en Plus Ultra; la segunda, acorralada por la investigación de su mano derecha en la SEPI, Vicente Fernández Guerrero, y su mano izquierda, Antonio Cervera, cuya sede fue registrada por la UCO hace meses y quien firmó el contrato de Sepides con el IE. No es casual, en este sentido, que fuera precisamente Montero quien saliera al rescate vehementemente de Begoña Gómez por el «acoso» sufrido. De nuevo estamos -como pasó con Ábalos primero y con Cerdán después- ante una operación de control de daños. La nueva campaña contra las formas de Vito Quiles no hace sino eclipsar el fondo de las investigaciones periodísticas sobre las actividades económicas de Begoña Gómez y sus relaciones profesionales.

Mañana en THE OBJECTIVE publicaremos algún secreto más. Son estas relaciones laborales de su mujer lo que inquieta a Pedro Sánchez, lo que le hace cancelar su agenda, lo que motiva sus reflexiones y explica su silencios. Y por eso es tan relevante la declaración de José Luis Ábalos este lunes en el Tribunal Supremo. El custodio de la criptonita del presidente; quien aventuraba que la causa iba a «escalar», que con el rescate de Air Europa «podemos llegar a Begoña, bien llegados»; y cuya pareja, Andrea de la Torre, reveló a TO: «Sé a través de qué empresas está pidiendo favores Begoña con dinero público». A la espera de que Ábalos rompa o no su silencio, quizá ya no sea Pedro Sánchez quien haya abierto unos días de reflexión. Quizá sea Begoña Gómez quien ya ha decidido que «esto ya no merece la pena».

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