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Política

Los jóvenes no creen en el feminismo: el 51% lo ve como una herramienta de división política

El Ministerio de Igualdad culpa al neoliberalismo de que los ciudadanos de entre 14 y 29 años rechacen sus políticas

Los jóvenes no creen en el feminismo: el 51% lo ve como una herramienta de división política

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, durante la celebración del acto institucional con motivo del Día del Orgullo. | Europa Press

La generación Z, los jóvenes de entre 14 y 29 años, rechazan mayoritariamente el feminismo. El 51,5% considera que es una herramienta política para la manipulación y el adoctrinamiento. Ante esta realidad, hay muchas lecturas. La del Ministerio de Igualdad de Ana Redondo es que es consecuencia del neoliberalismo, que, a su juicio, enfatiza el éxito personal, la meritocracia y la ausencia de barreras individuales, en lugar de abordar las desigualdades estructurales y la acción colectiva. Esto, combinado con la precariedad económica, la crisis de la vivienda, la desconfianza en la política y la atomización social, hace que el feminismo se perciba como parte del establishment o como algo divisivo.

Estas conclusiones se recogen en el informe Beware of Neoliberal Feminism: Why Spanish Young People Are Less Sexist but More Antifeminist (Cuidado con el feminismo neoliberal: Por qué los jóvenes españoles son menos sexistas pero más antifeministas), elaborado por Javier Carbonell, y que ha llamado la atención de Ana Redondo, que ha participado este jueves de su presentación, quizá para tratar de entender y remediar el evidente retroceso en la identificación feminista entre los más jóvenes.

Lo que evidencia el informe es que la identificación feminista ha bajado, pero esto no significa que haya subido el sexismo. Esto es, que el hecho de que los chavales no se digan feministas no los convierte en machistas. De hecho, Carbonell sostiene que los jóvenes son menos sexistas que los mayores, puesto que rechazan más la discriminación laboral por sexo o apoyan el reparto de las labores del hogar. Sin embargo, sí censuran las políticas de discriminación positiva, tales como las leyes de violencia de género.

Los jóvenes critican el feminismo institucional por estar «polarizado» y ligado a partidos concretos, en especial de la izquierda; agradecen los avances en igualdad, pero perciben que tienen problemas mucho más graves como la precariedad económica y el acceso a la vivienda. A estos factores, el autor añade que el «feminismo liberal», enfocado en el individuo en lugar de en estructuras, lo alinea con valores de la derecha y debilita al feminismo como movimiento colectivista.

Según el documento, el avance en igualdad en España está siendo socavado por la forma individualista en que se ha promovido el feminismo entre los jóvenes, y esto genera un rechazo que amenaza tanto la igualdad como la política progresista. El estudio asegura que el «feminismo neoliberal» es sutilmente peligroso porque normaliza el «patriarcado» mientras comparte algunos objetivos progresistas superficiales.

El informe, aunque señala algunos datos incómodos, ha llamado la atención del Ministerio de Igualdad porque contiene análisis que coinciden con su prisma ideológico y reúne propuestas para «recolectar» el feminismo con las preocupaciones materiales de los jóvenes, algo que el gabinete de Ana Redondo podría utilizar discursivamente o materializar en nuevas políticas. El informe combina datos de la European Social Survey, en un trabajo basado en más de 41.000 encuestados en 24 países, con una investigación cualitativa original realizada expresamente para este trabajo, que se basó en el estudio de tres grupos de jóvenes madrileños de entre 20 y 29 años. Por tanto, sus conclusiones son muy representativas.

Las conclusiones de este informe, sin embargo, son similares a las de otros países, lo que demuestra que la desconexión con el feminismo es un fenómeno que se reproduce en todo Occidente. De hecho, un estudio global hecho por Ipsos y el Instituto de la Mujer del King’s College de Londres en más de una treintena de países concluyó que el 57% de los hombres de la generación Z cree que ahora «se discrimina a los hombres» porque el feminismo ha ido «demasiado» lejos.

Esta opinión, compartida en países como Australia, Estados Unidos, Japón y Reino Unido, revela una tensión creciente entre los ideales de igualdad y la forma en que estos se perciben en la práctica. Ese estudio también contenía otro dato revelador: el 62% de los hombres asegura que alcanzar la igualdad de género es un objetivo de gran importancia personal para ellos. Esto vendría a demostrar, como el estudio de Javier Carbonell, que asociar directamente antifeminismo con machismo es una falacia feminista que, precisamente, ayuda a alimentar el antifeminismo.



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