Villarejo se jactaba de la «presión» que ejercía sobre Mariano Rajoy e Interior
Un investigador asegura que el comisario aludía a maniobras de influencia sobre altos cargos del Gobierno

El excomisario de la Policía Nacional, José Manuel Villarejo. | Fernando Sánchez (Europa Press)
El responsable de la investigación policial sobre la Operación Kitchen ha declarado este martes ante el tribunal de la Audiencia Nacional (AN) que el comisario jubilado José Manuel Villarejo comentó con otros mandos policiales los «mecanismos de presión» que podía ejercer sobre el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, su exnúmero dos Francisco Martínez e incluso «El Asturiano» o «El Barbas», los sobrenombres con los que la presunta trama conocía al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy.
Lo ha dicho en su declaración como testigo en el juicio sobre la Operación Kitchen, que juzga el presunto operativo parapolicial orquestado por el Ministerio del Interior del Gobierno de Rajoy para robar información sensible al extesorero del PP Luis Bárcenas sobre dirigentes del partido, en el que están acusados, entre otros, Fernández Díaz, Martínez, Villarejo o el ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional Eugenio Pino.
A preguntas del abogado de Villarejo, el investigador policial ha dado cuenta de una conversación que Villarejo habría mantenido con otros mandos policiales el 16 de febrero de 2017, en la que el comisario jubilado habría dicho: «El problema que tienen es el poder que me han dejado».
«Él reitera esos mecanismos de presión, pero en este caso lo dirige al secretario de Estado (de Seguridad, Francisco Martínez) y al ministro (Jorge Fernández Díaz) y a veces también los tiende al Barbas o al Asturiano», ha señalado el inspector de Asuntos Internos de la Policía Nacional.
Este lunes, en una declaración de más de siete horas, el inspector policial relató algunos de los sobrenombres con los que la trama y, en particular, Villarejo se referían a distintas personas. «La persona a la que denominan el Asturiano es Mariano Rajoy, quien era el presidente del Gobierno entonces. Es un dato que está muy claro», afirmó.
En la testifical de este martes, el responsable de la investigación ha concretado que Villarejo reflejaba en sus diarios y en algunas conversaciones grabadas por él mismo la «dación de cuenta» que elevaba a su superior jerárquico en el cuerpo, Eugenio Pino, si bien ha detallado que, en el caso de las novedades relacionadas con Kitchen, esta era «más intensa» con «Chisco», el mote de Francisco Martínez.
Siete confidentes sin identificar
Por otro lado, el investigador ha revelado una conversación registrada en octubre de 2013 entre Villarejo y Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas captado por la presunta trama como confidente, en la que el comisario jubilado le habría instado a encontrar las supuestas grabaciones entre el extesorero del PP, Rajoy y el dirigente del partido Javier Arenas.
«Hay que darle al tarro, macho, para encontrarlas», le habría dicho Villarejo a Ríos, según las palabras reproducidas por el inspector policial encargado de Kitchen, que ha explicado que el propio Villarejo reflejó el contenido de la misma en una nota informativa que también fue intervenida por la Policía Nacional.
A preguntas del abogado de Sergio Ríos, el responsable de la investigación ha señalado que las notas de Villarejo decían que en Kitchen podría haber hasta siete confidentes, identificados de la K-1 a la K-7, y que el segundo era el propio chófer de Bárcenas –que habría recibido pagos periódicos de la DAO por su labor como informador–. Sin embargo, el inspector ha señalado que no puede asegurar esta información porque «no se pudo identificar» al resto de supuestos informadores.
«Se hicieron comprobaciones en la DAO para verificar si había otros pagos de fondos reservados, cuantías. No se localizó una circunstancia análoga ni de la documentación intervenida se pudo localizar a otros colaboradores de Villarejo», ha expresado.
Posteriormente, un agente de la Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Policía Nacional ha declarado que su jefe de sección le envió junto con otro compañero a buscar un vehículo negro en las inmediaciones de las madrileñas calles de Ayala y Hermosilla y les advirtió de que tuvieran «cuidado, porque por allí vive Bárcenas».
«Vamos allí a la zona, damos una vuelta y yo veo que ahí hay mucha presencia policial», ha relatado el agente por videoconferencia desde Perú y ha contado que fue entonces cuando vio «a unas personas que se meten en un vehículo que era un Peugeot» al que denominaban «el pitufo» por su color azul celeste.
