Violación en grupo

Arrimadas y los tarados

El mensaje de facebook con el que Rosa María, una mujer separatista bastante alterada, manifestaba el otro día, con palabras impresionantes por su violencia y grosería, sus sentimientos hacia Inés Arrimadas, la jefe de Ciudadanos en Cataluña, es un fenómeno del todo insignificante y a la vez significativo. Insignificante, porque Rosa María está con toda probabilidad algo perturbada, o tiene limitadas sus funciones intelectivas, y porque su opinión no tiene valor, no cuenta salvo en su justa e infinitesimal proporción, cuando se celebran comicios y ella mete su papeleta en la ranura de la urna, mientras a su lado una voz dice “ha votado”. Es lamentable y digna de lástima quien no pudo refrenar su coprolalia aun sabiendo, como ella misma escribió, que le iban “a llover críticas de todos los lados, sé que lo que voy a decir es machista y todo eso, pero…”. Pero aún así, lo dijo.

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