El truco mental de Alcaraz y Cristiano Ronaldo para ser felices y rendir mejor (y la ciencia lo confirma)
Es un hábito que influye en tu cerebro. Los grandes deportistas lo entrenan a diario para rendir mejor

Carlos Alcaraz
La forma en la que una persona se habla a sí misma no es un simple hábito, sino que es mecanismo capaz de activar o bloquear el rendimiento del cerebro. Así lo explica Xavi Cañellas, experto en psiconeuroinmunología y escritor, quien revela que este ‘truco mental’ ya es utilizado desde hace años por atletas exitosos, como Carlos Alcaraz, Kobe Bryant o Cristiano Ronaldo.
El llamado self-talk —el diálogo interno— se ha convertido en una herramienta clave dentro del alto rendimiento deportivo. Y no es casualidad, ya que cada vez más estudios demuestran que lo que nos decimos influye directamente en cómo pensamos, sentimos y actuamos.
La importancia del diálogo interno: «Cuando te hablas mal tú, tu cerebro desconecta justo la parte que necesitas para avanzar»
Según Cañellas, pensamientos como «no puedo», «siempre me pasa lo mismo» o «no soy suficiente» tienen un impacto directo en el sistema nervioso. «La amígdala, encargada de detectar el peligro, interpreta este tipo de mensajes como una amenaza real, aunque no exista un riesgo externo», subraya el experto. Este proceso activa el eje del estrés, incrementa el cortisol y desactiva el córtex prefrontal, responsable de la toma de decisiones y resolución de problemas. «Cuando te hablas mal tú, tu cerebro desconecta justo la parte que necesitas para avanzar», añade.

Este mecanismo tiene respaldo científico. Investigaciones publicadas en la revista Nature Reviews Neuroscience han demostrado que la amígdala juega un papel clave en la respuesta emocional al estrés, incluso ante amenazas percibidas y no reales. Además, otros estudios de la American Psychological Association confirman que el estrés prolongado y los pensamientos negativos aumentan el cortisol y afectan directamente a la capacidad cognitiva y la toma de decisiones.
Hablarnos bien y en segunda o tercera persona
Frente a este escenario, el experto destaca que un diálogo interno positivo genera el efecto contrario: «Cuando cambias la forma en la que te hablas, disminuye el cortisol, aumenta la dopamina y el córtex prefrontal vuelve a activarse». Un cambio que permite que el sistema nervioso abandone el modo supervivencia y favorezca la claridad mental y la capacidad de reacción.
Esta idea también ha sido respaldada por numerosas investigaciones, las cuales han concluido que hablarse a uno mismo en segunda o tercera persona (con frases como «puedes hacerlo» o «vamos») ayuda a tomar distancia emocional y mejora el rendimiento bajo presión.
El papel del diálogo interno en el deporte de élite
En el caso de Carlos Alcaraz, el propio tenista ha reconocido la importancia de la fortaleza mental en su rendimiento. Durante torneos como Wimbledon, se le ha podido escuchar verbalizar frases de ánimo entre puntos, una técnica habitual en deportistas de élite. «En el tenis, el aspecto mental es muy importante; la forma en la que te hablas antes de los partidos. (…) Siempre digo que tienes que creer en ti mismo en todo momento».

Por su parte, Kobe Bryant, en su famoso libro Mentalidad mamba: los secretos de mi éxito, menciona que la disciplina, la repetición y el control del pensamiento son imprescindibles, y que el diálogo interno es clave para mantener la concentración en momentos de máxima presión.
También Cristiano Ronaldo ha insistido en numerosas ocasiones en la importancia de la mentalidad. El portugués ha explicado que la confianza en uno mismo no es casual, sino el resultado de un trabajo constante, en el que el pensamiento juega un papel decisivo.
El cerebro no distingue completamente entre lo que imaginamos y lo que vivimos
Más allá del deporte, la evidencia científica es clara. Además de los estudios mencionados, un metaanálisis publicado en Perspectives on Psychological Science concluyó que el diálogo interno positivo mejora el rendimiento en tareas cognitivas y físicas, especialmente en situaciones de estrés.
Repetir mensajes negativos refuerza circuitos neuronales asociados al miedo, mientras que un lenguaje constructivo fortalece los relacionados con la motivación y la acción
Otra investigación de la Universidad de Bangor demostró que los participantes que utilizaban frases motivacionales mejoraban su resistencia física y su capacidad de concentración frente a quienes no lo hacían. Además, la neurociencia ha comprobado que el cerebro no distingue completamente entre lo que imaginamos y lo que vivimos. Por eso, repetir mensajes negativos refuerza circuitos neuronales asociados al miedo, mientras que un lenguaje constructivo fortalece los relacionados con la motivación y la acción.
Al final, hablarnos bien es un hábito que se puede llevar a cabo de manera sencilla a diario: «No hace falta que todo vaya bien para hablarte bien. De hecho, es precisamente en los momentos difíciles cuando más impacto tiene», concluye Cañellas. Eso sí, no se trata de repetir frases vacías, sino de entrenar una forma de pensar que favorezca el rendimiento y el bienestar. Porque, al final, la conversación más importante que tenemos cada día no es con los demás, sino con nosotros mismos, ya que de ella depende, en gran medida, hasta dónde somos capaces de llegar.
