Charli, el hijo de Arguiñano que no tiene relación con el negocio familiar: «Es el que mejor cocina»
El hombre, que se ha formado en el mundo de la fotografía desligándose de la hostelería, «cocina como los ángeles»

Los hijos de Arguiñano, en una imagen de las redes sociales.
Karlos Arguiñano siempre ha sido una persona muy discreta. Aún así, sus hijos, especialmente Joseba, se ha labrado una larga carrera en el mundo de la cocina, especialmente de la repostería, abriendo su propio obrador en la ciudad que le vio crecer, Zarauz. Mientras tanto, el resto de sus cinco hijos desarrollan sus carreras profesionales dentro del hotel-restaurante que él mismo abrió sus puertas hace más de dos décadas. Aunque eso sí, como en todas las familias, hay excepciones. Así, tanto Charli como Amaia han preferido decantarse por otros caminos. En el caso de esta última, se ha formado en el mundo de las motos, mientras que Charli —quien lleva el mismo nombre que su padre— ha preferido ir por el camino de la televisión.
Aunque eso sí, según su hermana es él quien mejor cocina. «Zigor y Joseba lo hacen genial. Charli a veces tiene los fines de semana libres y cocina con tranquilidad y gusto. Siempre me ha gustado mucho su cocina. Además, ha viajado y sabe de gastronomía de muchas partes del mundo», contó al diario Deia. Sí que es cierto que el resto de sus hermanos siguen manteniendo su base en Zarauz, donde la mayoría de ellos residen en la misma calle de la localidad vasca. Aunque eso sí, cada uno ha querido volar en solitario y alejarse de ser los ‘hijos de’.
Charli Arguiñano se dedica al mundo de la fotografía

Aunque Karlos tiene siete hijos —Eneko, Zigor, Karlos, Martín, Joseba, Amaia y María—, Charli es quien ha heredado la batuta de la gestión y la cara más corporativa de la familia. A diferencia de su hermano Joseba —que es el más mediático por sus programas de cocina y su pastelería— o de Zigor —jefe de cocina del restaurante—, Charli se ha especializado en la gestión y la producción. Aunque eso sí, su gran pasión es el mundo de la fotografía, en la que trabaja desde hace mucho tiempo. Como decíamos, Arguiñano siempre ha sido una persona especialmente discreta, pero, aún así, en sus programas de Antena 3 ha ido dejando pequeñas pinceladas sobre su vida personal y familiar.
Fue hace unos meses cuando contó que su hijo es un crack en la cocina y admite que, aunque no es cocinero profesional, podría serlo «perfectamente». «Cocina como los ángeles», explicó en directo Arguiñano. «Suelo quedarme mirándole, disfruta tanto cocinando», apostilló, confirmando que su tercer hijo no solamente tiene mucha sensibilidad cultural sino que, también, sabe desenvolverse a la perfección entre fogones. Charli y sus hermanos mantienen una relación de devoción absoluta hacia su padre. Al igual que el resto del clan vive profundamente vinculado a Zarauz. Su estilo es típicamente vasco, protagonizado por la familia, el deporte y las vistas al mar. Se le define como alguien noble, directo y con el sentido del humor irónico de su padre, aunque con un punto más de seriedad comercial.
«Mi hijo cocina como los ángeles»
No se puede hablar de Charli sin mencionar a su madre, Luisi. Ella fue quien llevó las cuentas y el orden cuando Karlos empezaba. Charli ha heredado esa capacidad organizativa de ella. Mientras su padre pone la alegría y la cara pública, Charli y Luisi ponen la estructura para que el negocio no se tambalee. En todo este tiempo, sus hijos han sabido saber qué posición tiene cada uno, tanto a nivel personal como profesional. Eneko es el mayor de los hermanos y quien ejerce de maître y responsable de sala en el Hotel-Restaurante Karlos Arguiñano en Zarauz. Es la cara que recibe a los clientes. Su papel es fundamental para mantener el estándar de calidad y el trato cercano que define a la casa.
Zigor es el jefe de cocina del restaurante familiar. Aunque Karlos es el nombre del cartel, es Zigor quien dirige la operativa diaria de la cocina. Su estilo es muy fiel al de su padre: cocina de mercado, producto de temporada y técnica impecable sin excentricidades. Mientras que Martín es quien se encarga de que las cuentas cuadren. Lleva la gestión administrativa, compras y logística de las empresas del grupo. Es un perfil muy técnico y discreto, esencial para que la maquinaria económica del holding funcione sin sobresaltos. Joseba es, probablemente, el más conocido. Es repostero y panadero de formación, siguiendo los pasos de su tía, Eva Arguiñano.
Cada uno tiene su labor dentro de la familia
Tiene su propia pastelería en Zarauz (JA) que es un éxito total. Ha heredado el carisma televisivo de su padre y ya vuela solo con sus propios programas en ETB y colaboraciones nacionales, siendo el relevo natural frente a las cámaras. Amaia es quien tiene un perfil más diferente. Estudió ingeniería y se especializó en telemetría —trabajó en el mundo del motor—. Actualmente, aplica sus conocimientos técnicos y de gestión a la bodega K5, el proyecto de txakoli de alta gama de la familia en Aia (Gipuzkoa). Controla desde la producción hasta la comercialización de los vinos. María es, también, la más desconocida. La joven conoció a Arguiñano durante el paso de este por el país para comenzar con una meteórica carrera en televisión.
La mujer está plenamente integrada en la cocina del restaurante en Zarautz, trabajando mano a mano con su hermano Zigor. Es una pieza clave en el equipo de cocina y comparte la pasión por el oficio que le transmitió su padre. Sin duda alguna, la clave familiar —tanto fuera como dentro de los fogones— ha sido saber entenderse. Eneko es quien tiene más don de gentes, mientras que Zigor y María se encargan de los fogones. Charli y Martín tienen más visión de negocio y Joseba esa chispa que se necesita para estar en televisión. Mientras tanto, la parte técnica la lleva Amaia, quien se encarga de la bodega.
