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Elsa Pataky, sobre su nueva serie, sus hijos y Australia: «Ser madre es el papel más difícil»

La actriz española presenta su nuevo personaje y ha tocado distintos temas sobre su día a día y sobre la crianza

Elsa Pataky, sobre su nueva serie, sus hijos y Australia: «Ser madre es el papel más difícil»

Elsa Pataky | Gtres

Elsa Pataky está de regreso en España. La actriz madrileña de 49 años recorre los platós y medios de comunicación, entre ellos El hormiguero y TELVA del país para presentar El homenaje, su nueva serie para SkyShowtime. Un thriller sobre el poder y las rivalidades dentro de una familia adinerada. Junto a ella, un reparto repleto de talento: Ángela Molina, Luis Tosar, Juana Acosta, Miriam Giovanelli, Manu Ríos, Enrique Arce y Georgina Amorós.

Hijos salvajes en la ciudad: «Es como meter un pájaro en una jaula»

Los hijos de Elsa Pataky y Chris Hemsworth fueron también protagonistas de su visita al programa El hormiguero, donde la actriz charló con Pablo Motos sobre las peculiaridades de criar a tres niños entre Australia y España. El contraste entre ambos estilos de vida no podría ser más pronunciado.

Aunque a Pataky le encanta pasar temporadas en España y reconoce que disfruta mucho veraneando aquí, admite que traer a sus hijos a una ciudad es toda una prueba de resistencia. Acostumbrados a la vida al aire libre de Byron Bay, donde surfean, montan a caballo y se mueven en moto a diario, el encierro urbano los desespera. «Traerlos a la ciudad es como meter un pájaro en una jaula. Tienen una energía que no se acaba nunca», describió con humor. En un apartamento, confesó, acaban subiéndose literalmente por las paredes.

Su filosofía como madre refleja esa misma energía desbordante que tienen sus hijos. Le gusta que disfruten al máximo y que no se rindan ante las dificultades. «Mis hijos son bravos, que como madre es una tortura, pero para la vida es una ventaja», resumió con una honestidad que arrancó más de una carcajada. Al mismo tiempo, reconoció que no es una madre de mano dura: le cuesta imponer castigos y mantenerlos en el tiempo. «Es difícil ser madre. Es el papel más difícil de la vida», señaló.

También habló de las diferencias culturales en la crianza. En Australia, contó, los padres no suelen levantar la voz a sus hijos en público, algo que en más de una ocasión le valió miradas de desaprobación cuando ella reaccionaba de una manera más mediterránea. «Allí los apartan tranquilamente y les dicen muy despacito que luego hablan en casa», explicó entre risas.

España en el corazón, Australia como hogar

Pese a llevar años viviendo en el otro extremo del mundo, España sigue ocupando un lugar privilegiado en la vida emocional de Elsa Pataky. La mayor parte de sus amigos de siempre permanecen aquí, lo que a veces le genera una sensación de soledad cuando está lejos. La diferencia horaria complica mantener el contacto fluido, pero el vínculo con su país de origen es inquebrantable.

Ese apego se manifiesta también en los pequeños rituales cotidianos. Cuando está en España, su desayuno ideal es el pan con tomate y jamón. Cuando está en casa, en Australia, se conforma con pan y aceite. Y en su despensa, según ella misma contó, siempre hay hueco para el gazpacho, la tortilla española y el jamón. Detalles sencillos que hablan de una identidad que no se borra con los años ni con los kilómetros.

En cuanto al bienestar físico, otro de los terrenos en los que Pataky se ha convertido en referente internacional, la actriz se muestra alejada de los milagros y las fórmulas mágicas. «Lo que funciona de verdad es el esfuerzo máximo», afirmó con rotundidad. Reconoce que hay días en que el cuerpo no acompaña y que entrenar se convierte en un esfuerzo considerable, pero defiende que la recompensa siempre merece la pena. En los últimos tiempos se ha enganchado al método noruego, un sistema de entrenamiento de alta intensidad que, advierte, no está al alcance de todos.

Sin embargo, su mensaje no va dirigido a que nadie replique su rutina. Lo que defiende es algo más universal: la importancia de encontrar una actividad que uno disfrute de verdad, sea cual sea, y que sirva como válvula de escape de las presiones diarias. «Las mujeres siempre nos dedicamos a la familia, a nuestros maridos, a nuestros amigos, y acabas no teniendo tiempo para ti misma. Por eso creo que ese hobby es fundamental», subrayó.

Un rodaje que se convirtió en despedida

El homenaje lleva consigo una carga sentimental que va mucho más allá de cualquier estrategia de marketing. Eusebio Poncela, uno de los actores más admirados del cine español, falleció en 2025, y esta serie fue el último proyecto que completó antes de su muerte. Quienes tuvieron la suerte de trabajar junto a él durante el rodaje son muy conscientes del privilegio que eso supuso.

Elsa Pataky es una de ellas, y al hablar sobre Poncela la emoción se impone a cualquier otra consideración. «Estaba bastante malito, pero dijo que lo último que quería hacer en su vida era terminar la serie, porque actuar era su pasión», recordó la actriz con visible nostalgia. Según sus propias palabras, compartir escenas con él era una experiencia casi hipnótica: en muchos momentos del rodaje simplemente se quedaba mirándole, incapaz de apartar los ojos de alguien que dominaba su oficio con una maestría y una energía únicas. Su humor irónico, añadió, la hacía reír de forma continua.

«La serie se llama El homenaje y hemos acabado haciendo un homenaje. Un homenaje a él», sintetizó Pataky con una frase que lo dice todo. El título, que en origen respondía a la ficción, ha adquirido una dimensión completamente nueva y mucho más real.

Más allá del componente emocional, la actriz también subrayó los motivos puramente artísticos que la llevaron a aceptar el proyecto. La complejidad psicológica de su personaje, Stella, fue el factor decisivo. «La psicología de mi personaje es muy interesante», afirmó, dejando claro que no se trató de una decisión tomada a la ligera sino de una apuesta consciente por un papel con verdadera profundidad dramática.

Toda la familia Hemsworth, delante de la cámara

Uno de los detalles más llamativos de El homenaje es que Elsa Pataky no solo actuó en la serie sino que también ejerció como productora. Y en esa doble función tuvo una idea que pocos esperaban: incorporar a su propia familia al reparto. Su marido, el actor australiano Chris Hemsworth, con quien está casada desde 2010, aparece en la ficción en un papel secundario. Lo mismo ocurre con dos de sus tres hijos: los gemelos Tristán y Sasha, nacidos en 2014, dan vida a los hijos del personaje que interpreta su madre.

La actriz explicó cómo surgió la idea de forma completamente espontánea. El rodaje tenía lugar en Madrid y sus hijos estaban allí. Ella misma les propuso participar y la respuesta fue inmediata y entusiasta. «Les dije que era facilísimo, que solo tenían que hacer de vosotros mismos. Y surgió así», contó en una entrevista con SensaCine. Pataky considera que se trata de un recuerdo que sus hijos guardarán durante toda la vida, aunque aclaró que en ningún momento interpretó su participación como una señal de vocación artística. Fue una experiencia puntual, algo divertido que hacer durante el día, nada más.

Byron Bay: el paraíso que eligieron como hogar

La decisión de instalarse definitivamente en Australia no fue arbitraria. Cuando Elsa Pataky y Chris Hemsworth tuvieron a sus tres hijos, quedó claro que Los Ángeles no era el entorno que querían para criarlos. Querían naturaleza, espacio y distancia de los focos. Fue entonces cuando Byron Bay entró en sus vidas.

Pataky confesó que, antes de conocer ese rincón del norte de Nueva Gales del Sur, había acordado con Hemsworth que ninguno de los dos obligaría al otro a vivir en su país de origen. Pero cuando él la llevó a Byron Bay, la decisión se tomó sola. «Me enseñó Byron Bay y me enamoré. Era un paraíso», recordó.

Y el paraíso tiene nombre concreto: la reserva natural de Broken Head, un espacio protegido de cien hectáreas donde conviven la selva tropical, las playas vírgenes y los acantilados. Un lugar que cumplió uno de los sueños más antiguos de la actriz. «Siempre había querido vivir cerca del mar y con animales», dijo. Hoy lo tiene. Y, a juzgar por todo lo que cuenta, no cambiaría ese rincón del mundo por ningún otro

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