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La nevera de Joseba Arguiñano en su casa de Zarauz: «No hay caos; lo que nunca falta es un bote de caldo casero y un buen queso del país»

El repostero ha confesado que es un poco «maniático del orden» y que no es muy fan de los plásticos, que intenta evitar

La nevera de Joseba Arguiñano en su casa de Zarauz: «No hay caos; lo que nunca falta es un bote de caldo casero y un buen queso del país»

Joseba y Karlos Arguiñano, en una imagen de archivo. | Gtres

Joseba Arguiñano ha heredado la pasión por la cocina de su padre, Karlos. Padre e hijo han sido los grandes protagonistas de infinidad de momentos frente a la televisión y, en todos ellos, han estado los fogones de por medio. A pesar de todo, Joseba se ha labrado un camino propio donde no puede faltar la repostería, que se ha convertido en su gran amuleto. Y en algo que practica tanto en su casa como en su obrador del centro de Zarauz. Pero, ¿qué es lo que hay realmente en su nevera?

Joseba vive en el País Vasco, y eso se nota en cuanto abres la puerta del refrigerador. No hay ultraprocesados; hay materia prima bruta. Es más, en varias ocasiones, tanto él como sus hermanos han contado que su deseo es el de mantenerse en esta pequeña localidad que les vio crecer. Es ahí donde tienen a su familia y, también, donde se encuentran sus negocios y, sobre todo, el hotel-restaurante familiar que, en todos estos años, se ha convertido en su guía.

Qué hay en la nevera de Joseba Arguiñano

Joseba y Karlos Arguiñano. | Gtres

Así, en su nevera, siempre hay hortalizas que vienen directamente de la huerta —muchas veces de la de su padre o de mercados locales como el de Ordizia—. Es un fanático de los yogures de calidad, la leche entera y, por supuesto, el queso —siempre suele tener una pieza de Idiazabal o similar—. A diferencia de otros chefs que cocinan platos individuales cada día, Joseba es muy de aprovechamiento. Y es que el cocinero vasco es padre de tres hijos, por lo que su cocina siempre está muy organizada para tener varios platos al día. En su nevera siempre verás recipientes con sobras de guisos, legumbres o caldos.

Ha dicho en varias ocasiones que «un buen puré de verduras o un caldo casero te salvan la vida cuando llegas cansado del obrador». No suele comprar carne o pescado en bandejas de supermercado. Es más, suele tener jamón del bueno o algún chorizo de la zona para hacer un almuerzo. Para él, el huevo es un ingrediente básico, especialmente para sus pruebas de repostería, y siempre los tiene frescos y de corral. Y es que, como fan de los platos dulces, estos se han convertido en un indispensable. Intenta que no haya refrescos azucarados o que su presencia no sea excesiva.

Un producto ‘prohibido’, mucho queso y orden

Karlos Arguiñano junto a su hermana y su sobrino Joseba. | Antena 3

Como buen vasco, suele tener algo de la tierra para acompañar las cenas. También, suele tomar alguna cerveza artesana o clásica para desconectar tras las grabaciones. Joseba ha confesado que, aunque es muy ordenado en su obrador —donde la precisión es matemática para el pan y los dulces—, en su nevera de casa es un poco más relajado, aunque siempre respetando la seguridad alimentaria. Todo está bien tapado y etiquetado si va a durar varios días. Como buen experto en repostería, lo que nunca se podría encontrar en su despensa es un pan industrial. Es más, sería un pecado mortal. Joseba siempre tiene pan de masa madre hecho por él mismo en su obrador de Zarautz (JA Arguiñano), y si sobra, lo guarda adecuadamente, pero jamás verás pan de molde comercial.

Para él, cocinar es un placer, incluso cuando es algo rápido. Prefiere un huevo frito con patatas que una lasaña congelada. Al igual que Karlos, Joseba tiene una obsesión con el perejil fresco. Siempre hay una rama de perejil asomando por algún cajón o en un vaso con agua, lista para darle el toque final a cualquier plato. Joseba ha comentado que lo que más valora de su nevera no es lo que tiene dentro, sino que esté limpia. Para un profesional de la alimentación, la higiene del electrodoméstico es fundamental. Él mismo ha confesado que en su nevera «no hay caos». «Soy un maniático del orden. Me gusta que cada cosa tenga su balda y que todo esté en recipientes de cristal. El plástico no me gusta nada para guardar comida», ha relatado.

«Me gusta que cada cosa tenga su balda y que todo esté en recipientes de cristal»

Joseba tiene una nevera donde no falta el queso. | EP

Además, lo que nunca puede faltar es «un buen caldo casero». «Un bote de caldo en la nevera es un tesoro; te sirve para un arroz, para una sopa rápida o para enriquecer un guiso», ha contado. Como decíamos, lo que nunca veremos en su nevera será pan de molde. «Para un panadero, el pan de molde es un insulto. Yo prefiero que el pan se ponga duro y hacer unas sopas de ajo antes que tener eso en casa», añadió. Uno de sus placeres culpables es el queso, que siempre tiene que haber en su cocina. Es más, lo ve fundamental para «un picoteo de supervivencia» cuando llega de «grabar o del obrador». «Es genético: yo abro el cajón de la verdura y tiene que haber perejil fresco. Si no hay perejil, parece que la nevera está vacía. Es el sello de la casa», ha contado.

Además del orden, para el cocinero también es fundamental que haya mucha limpieza. Es por eso que le da «mucha rabia» una nevera que «huela mal o que tenga restos». Una vez a la semana la vacía y le pasa un trapo. «Si eres cocinero, tu nevera es tu carta de representación», ha contado. Lo que se extrae de sus palabras es que su nevera es práctica y honesta. No compra por comprar; compra poco pero de mucha calidad, y sobre todo, aplica el lema que le enseñaron en casa: «Aquí no se tira nada».

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