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Almudena Cid, 45 años: «Me levanto a las ocho de la mañana; desayuno un café con avena y una tostada de pan de centeno con aceite»

La exgimnasta reside en un piso en el centro de Madrid donde lleva una vida tranquila junto a su novio

Almudena Cid, 45 años: «Me levanto a las ocho de la mañana; desayuno un café con avena y una tostada de pan de centeno con aceite»

Almudena Cid, en una imagen de archivo. | Gtres

Desde muy pequeña, Almudena Cid supo perfectamente lo que era dedicar su vida a la disciplina. La exgimnasta comenzó con una alimentación saludable, a hacer deporte casi las 24 horas del día y, sobre todo, a una constancia que le llevó a ser una de las deportistas más importantes de nuestro país. Esto hizo que llevara una rutina muy concretamente que ha ido siempre más flexible con el paso del tiempo. «Me suelo despertar sobre las 8:00 o las 8:30 de la mañana. Me gusta empezar el día sin prisas, regalándome la primera hora para mí», cuenta Almudena, quien dejó el mundo de la gimnasia hace unos años.

Ahora, su desayuno es «un café con leche de avena, tostadas de pan de centeno o integral con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, tomate triturado y aguacate o pavo». Aunque eso sí, a veces lo complementa con «un bol de yogur natural con fruta picada —como kiwis o fresas— y un puñado de frutos secos». Aunque eso sí, esta varía dependiendo de sus compromisos profesionales, si está escribiendo o de gira como actriz.

La rutina de Almudena Cid

Almudena Cid se levanta pronto por la mañana. | Gtres

A sus 45 años, sus costumbres, como decíamos, han cambiado mucho. Almudena ha desvelado que sus mañanas no empiezan de golpe. Debido al enorme desgaste articular y las lesiones acumuladas en sus pies tras cuatro Juegos Olímpicos —sufrió roturas de fascia y fracturas por estrés—, tiene un ritual sagrado antes de pisar el suelo. Nada más abrir los ojos, dedica unos minutos a movilizar la cadera, la espalda y las pantorrillas. Flexiona y mueve los pies de forma progresiva. Según ella misma explica: «Lo que hago es calentar mucho mis pies antes de apoyarlos… si no, arrancas el día con un obstáculo». Tras levantarse sobre las 8:00 o 8:30, pasa al baño para lavarse la cara y hacerse su rutina de skincare. Posteriormente, se regala su momento favorito del día: un desayuno sin prisas, saludable y coronado por su imprescindible café matutino. Valora enormemente esa primera hora de paz para respirar y centrarse.

Aunque ya no compite, entrena entre 3 y 5 días a la semana, pero bajo una filosofía estrictamente funcional y de bajo impacto para proteger sus articulaciones. Además, intenta evitar los saltos. En el gimnasio no hace ejercicios que impliquen impactos fuertes. Su cardio favorito es la elíptica o la natación si tiene una piscina cerca. Prefiere trabajar con el peso de su propio cuerpo o utilizando mancuernas ligeras —de unos 2 kg—, gomas elásticas y kettlebells suaves. Centra gran parte de su rutina en el core —es decir, abdominales y lumbares— para proteger la espalda, además de trabajar intensamente los músculos de los pies para no perder el equilibrio.

«Me levanto a las ocho de la mañana; desayuno un café con avena y una tostada de pan de centeno con aceite»

Ha aprendido a no castigarse. Si por compromisos de trabajo o pereza no puede ir al gimnasio por la mañana, se pone la esterilla en casa a las 20:00h y entrena unos 45 minutos. «Ahora tengo la suerte de que si estoy agotada porque he tenido un día horroroso, me puedo permitir no hacerlo», confiesa. Para cerrar sus sesiones de ejercicio, Almudena suele reservar de 10 a 15 minutos para meditar y trabajar la respiración consciente, algo que considera vital para mantener su equilibrio emocional. Sobre su vida personal, Almudena está muy tranquila de la mano de Gerardo Berodia, quien también lleva un estilo muy parecido a ella, ya que fue futbolista profesional.

Durante casi quince años —once de ellos casados—, Almudena Cid y el presentador Christian Gálvez formaron una de las parejas más consolidadas del panorama nacional. Sin embargo, a finales de 2021 la relación llegó a su fin de forma abrupta y sorpresiva, un golpe que para ella fue devastador.

Almudena ha confesado abiertamente en entrevistas y en su libro Caminar sin punteras que la ruptura la sumergió en un pozo de ansiedad y desubicación absoluta: «Sí, lo he pasado muy mal, realmente mal. Estaba descolocada», reconoció. El hecho de que su exmarido rehiciera su vida y fuera padre poco tiempo después aumentó el foco mediático, pero ella logró canalizar el dolor a través de la escritura, el teatro y la terapia. Superado el duelo, el amor volvió a llamar a su puerta gracias a Gerardo Berodia, un exfutbolista —quien fuera canterano del Real Madrid— y agente deportivo con quien mantiene una relación sentimental muy sólida y madura. Aunque se conocían de antes y compartían círculo de amigos, comenzaron su romance discretamente.

Su vida se transformó tras dejar la gimnasia

Berodia se ha convertido en su pilar fundamental. Ha estado a su lado en los momentos más cotidianos y también en los baches de salud, como cuando Almudena tuvo que pasar por el quirófano para una operación de cadera —derivada de sus años en la gimnasia—, siendo él su mayor cuidador durante el proceso de recuperación. A diferencia de su matrimonio anterior, Almudena prefiere blindar un poco más su intimidad. Aunque se muestra natural en redes sociales y comparte momentos con él, procura reservar un espacio privado para la pareja. De momento, ha descartado la idea de volver a casarse: «Construyo mi casa, mi hogar, mi espacio y mi vida. Y yo creo que esto es lo más bonito».

Hace unos meses, Almudena se compró una casa. A través de sus redes sociales, Almudena ha compartido con mucha emoción la evolución de las obras, las cuales comenzaron su fase de cimentación a principios de 2026. Ella misma definió el concepto de su futuro hogar con una frase muy compartida. «Hoy llego al terreno donde construiré mi casa. Aquí asaré mis propias castañas, frente a mi chimenea», confesó. Está diseñada para ser una vivienda unifamiliar, un chalet rodeado de naturaleza que concibe como un «refugio de paz» enfocado en el bienestar, la tranquilidad y el cuidado propio. Ella misma se ha encargado de supervisar las obras de cerca, delimitando las estancias y planificando espacios de calma.

Este importante paso arquitectónico y personal lo está dando de la mano de su pareja, Gerardo Berodia. Aunque ella ha dejado claro que su prioridad absoluta era construir su propio espacio y un hogar independiente para ella, Berodia y su propio padre han sido sus grandes apoyos a la hora de supervisar a pie de obra que todo avance según lo previsto. Su meta era que la casa fuera una realidad a lo largo de este año 2026.

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