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Los planes de verano de Juan del Val y Nuria Roca en Candeleda: dos fiestas locales con DJ, capea y una tradición nocturna mágica

La pareja vivirá su primera temporada estival en la bonita casa que han diseñado y reformado en Ávila

Los planes de verano de Juan del Val y Nuria Roca en Candeleda: dos fiestas locales con DJ, capea y una tradición nocturna mágica

Nuria Roca y Juan del Val, en una imagen de archivo. | EP

Juan del Val y Nuria Roca cuentan las horas para disfrutar de su primer verano en Candeleda. Y es que la pareja está estrenando la casa que han reformado hace unos meses y que se convertirá en el mejor escenario para la temporada estival junto a sus hijos y sus amigos. La casa ha sido construida y diseñada para compartir, tanto en la parte exterior como en la cocina y los distintos salones. Algo a lo que también te invita la localidad, que celebra sus fiestas el próximo mes de agosto.

Será el próximo 8 de agosto cuando esta localidad de Ávila ha programado la fiesta de El Muelle que contará con varios DJs. Las entradas, además, ya han salido a la venta, para todas aquellas personas que no quieren perderse una noche de diversión con la mejor melodía. Aunque el verano en Candeleda está lleno de actividades culturales, festivales y citas en sus pozas naturales, el auténtico clímax llega con sus fiestas mayores, que tienen la particularidad de celebrarse al final de la temporada estival, en el mes de septiembre, en honor a la Virgen de la Chilla —declaradas de Interés Turístico Regional—.

Nuria Roca y Juan del Val estrenarán el verano en su casa de Candeleda

Juan del Val junto a su mujer, Nuria Roca. | Gtres

El momento más importante y emocionante de las fiestas ocurre el segundo domingo de septiembre. Todo el pueblo y miles de visitantes se desplazan hasta el Santuario de la de la Virgen de la Chilla, ubicado en un paraje natural espectacular en plena montaña, rodeado de robles y castaños. Es una romería preciosa donde se mezclan el fervor religioso, los trajes típicos candeledanos (ricos en bordados) y un ambiente festivo increíble. Tras los actos religiosos, la gente se reúne en la pradera para comer en familia y con amigos, cantar jotas y tocar el caldero y la botella de anís.

Para los amantes de las tradiciones taurinas, Candeleda transforma su emblemática Plaza Mayor durante las fiestas. La plaza del pueblo se cierra por completo con maderas al estilo tradicional para convertirse en un coso taurino provisional. Se celebran los famosos capeas y encierros, atrayendo a aficionados de toda la comarca de Gredos, la Vera e incluso de Extremadura y Toledo por la cercanía geográfica. El ambiente nocturno y callejero de Candeleda en fiestas es espectacular gracias a la implicación de sus habitantes. El Vítor es una de las tradiciones nocturnas más mágicas. Consiste en una procesión a caballo y a pie que recorre las calles del pueblo a la luz de las antorchas, donde los jinetes y el pueblo entonan cánticos tradicionales a la Virgen.

Tradición, música y toros

También, las calles del casco antiguo se llenan de colorido gracias a las peñas de amigos, que montan sus locales, animan con charangas y llenan el pueblo de música desde el mediodía hasta altas horas de la madrugada. En la Plaza del Castillo o en el muelle se instalan escenarios donde actúan algunas de las mejores orquestas del panorama nacional y DJs. Aunque las fiestas patronales son en septiembre, si visitas Candeleda en pleno agosto —alrededor del tercer fin de semana—, te encontrarás con el Festival Internacional de Folklore Pedro Vaquero.

Es una cita ineludible del verano abulense donde el pueblo se convierte en la capital de la música tradicional, reuniendo a grupos folclóricos de todo el mundo y potenciando el instrumento rey de la zona: la guitarra y el caldero, animando a todo el mundo a bailar rondas y jotas por las calles. Las fiestas de Candeleda son sinónimo de hospitalidad. El ambiente es muy abierto, y lo habitual es que acabes compartiendo un vaso de limonada —la bebida típica de las peñas— o un trozo de magro con pimientos con gente que acabas de conocer.

La localidad de Candeleda está en Ávila. | Escapada Rural

Y es que, en verano, la localidad de Candeleda se transforma completamente. Debido a su microclima —protegida por las imponentes cumbres de la Sierra de Gredos y mecida por el Valle del Tiétar—, este pueblo abulense se convierte en el refugio estival perfecto para miles de madrileños, extremeños y castellanoleoneses. El verano en Candeleda no se entiende sin el agua de la sierra. El deshielo de Gredos deja a su paso espectaculares piscinas naturales de agua cristalina. La Garganta de San María es el punto de encuentro por excelencia. Cuenta con zonas habilitadas para el baño con césped, chiringuitos y puentes, como el icónico Charco del Carreras o el Charco Palomas.

Candeleda, una localidad que se transforma en la temporada estival

Lo típico es pasar la jornada bajo la sombra de los alisos, alternando los baños en el agua helada de la montaña con unas cañas y unas tapas en las terrazas de los alrededores. Cuando cae el sol y la temperatura refresca gracias a la brisa de la sierra, el pueblo se transforma. Las plazas y calles empedradas de su casco histórico se llenan a reventar de terrazas. El ambiente es intergeneracional, vibrante y muy alegre. Además, es el momento de tapear. No puedes irte sin probar sus famosas patatas revolconas con torreznos, el queso de cabra de la zona —Candeleda es tierra de cabreros— o carnes a la brasa, todo aderezado con su producto estrella: el pimentón de Candeleda.

La Casa de las Flores. | Turispain

Para los que no conciben el verano estando quietos, el entorno de Candeleda ofrece un abanico enorme de posibilidades aprovechando las primeras horas de la mañana. El Ayuntamiento y las asociaciones locales exprimen los meses de verano con una agenda cultural potentísima para dinamizar las noches. Se organizan cines de verano al aire libre, conciertos en las plazas, mercados de artesanía y obras de teatro. Aunque eso sí, el punto álgido llega con el Festival de Folklore Pedro Vaquero, que inunda las calles de música tradicional, rondas y bailes espontáneos. Así, Candeleda en verano huele a pimentón, a higos frescos —que empiezan a recogerse al final de la estación—, a sombra de higuera y a agua limpia de montaña. Es un pueblo que duplica su población en esta época, pero que logra mantener intacto ese encanto rural, salvaje y acogedor que lo hace tan especial.

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