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Sociedad

Más kilos, mismas reglas: los ascensores no se adaptan al creciente sobrepeso de la sociedad

Un estudio presentado recientemente alerta sobre la obsolescencia de los límites de carga de estos aparatos

Más kilos, mismas reglas: los ascensores no se adaptan al creciente sobrepeso de la sociedad

Un hombre pulsando un botón del ascensor. | Magnific

A mediados de la década de 1970, los hombres en Reino Unido pesaban de media de 75 kilos, y ese era el valor estándar por persona que fijaban las regulaciones europeas para calcular la carga máxima en los ascensores. Actualmente, un británico pesa de media 86 kilos, es decir, once más. Sin embargo, los elevadores siguen manteniendo las mismas restricciones de masa soportada. Y quien dice un británico, dice un francés, un español o un austriaco: los europeos pesan más, pero estos medios de transporte verticales funcionan con límites de carga que se han quedado obsoletos.

Así lo apunta una investigación presentada en el reciente Congreso Europeo sobre Obesidad, que señala que tanto el peso máximo permitido en la cabina como las estimaciones por persona utilizadas en su cálculo no se han ajustado a la evolución de las dimensiones corporales de la población en las últimas décadas. Es decir, que las restricciones de carga nominal de los ascensores en Europa podrían no ser adecuadas en la sociedad actual.

La obesidad —una enfermedad crónica caracterizada por una acumulación excesiva de grasa corporal— ha aumentado de manera sostenida, debido a una combinación de factores estructurales, sociales, biológicos y conductuales, como los cambios en la alimentación o la menor actividad física. Las consecuencias no se limitan a la salud, sino que van mucho más allá, incluso afectando a la industria manufacturera. Y, en teoría, también a los elevadores.

La idea de averiguar si el diseño de estos sistemas se había ido adaptando en los últimos años a la creciente prevalencia de sobrepeso entre la población partió del endocrinólogo británico Nick Finer, presidente de la Organización Internacional del Síndrome de Prader-Willi (una enfermedad genética poco frecuente que altera el funcionamiento del hipotálamo, provoca una sensación constante de hambre desde la infancia temprana y que, sin control estricto, puede provocar obesidad mórbida, según explica Quirónsalud).

La investigación recopiló los datos —el año de fabricación, la carga máxima permitida y el número límite de usuarios— de 112 ascensores en siete países de Europa Occidental (Reino Unido, Francia, Alemania, España, Italia, Austria y Finlandia) fabricados por 21 empresas diferentes entre los años 1970 y 2024. Posteriormente, el peso máximo permitido por persona (calculado al dividir el máximo permitido entre la cantidad total de ocupantes) para el año de fabricación se comparó con el promedio de un adulto en dicha fecha, obtenido de la Encuesta Nacional de Salud del Reino Unido.

El análisis reveló que la carga corporal máxima permitida para los pasajeros aumentó significativamente entre 1972 y 2002, guardando una fuerte correlación con el incremento de la masa corporal promedio, es decir, los fabricantes de la época respondieron a la tendencia ascendente del tamaño del cuerpo en la población. Sin embargo, a partir de esa fecha, no se modificó de forma significativa el peso promedio estimado de los usuarios, a pesar de que dicho valor siguió creciendo en la sociedad. «Lo que parece haber ocurrido es que los fabricantes empezaron a calcular el espacio que ocupa una persona en el suelo en lugar de su peso», explicó Finer. «Pero asumen que la forma de una persona es ovalada, no circular. No han tenido en cuenta que si la obesidad aumenta, también lo hace el espacio que ocupa una persona».

Ante esto, el autor apunta que «la incapacidad de los fabricantes de ascensores para adaptarse a los crecientes niveles de obesidad y sobrepeso implica que la capacidad de estos se sobreestima, lo que probablemente aumente los tiempos de viaje y comprometa la seguridad. Además, sugerir que caben más personas de las que resultan cómodas estigmatiza a las personas con obesidad». Por eso, según él, modernizar estas señales y sistemas es fundamental para mantener la seguridad, mejorar el rendimiento y aumentar la accesibilidad. 

Diferente incidencia de la obesidad

El Congreso Europeo sobre Obesidad —European Congress on Obesity— es uno de los principales encuentros científicos sobre esta afección y reúne a médicos, nutricionistas, investigadores, cirujanos bariáticos, responsables de salud pública y asociaciones de pacientes. La cita de este año se ha celebrado en Estambul (Turquía) entre el 12 y el 15 de mayo. Organizado por la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad, es un foro donde se presentan nuevos estudios, tratamientos y fármacos, políticas públicas y avances sobre enfermedades relacionadas con el exceso de masa corporal.

Si bien las tasas globales de obesidad han aumentado mucho en las últimas décadas, lo cierto es que la incidencia difiere sustancialmente por poblaciones: mientras entre los europeos occidentales la prevalencia de la obesidad se mantiene por debajo del 25% (y llega al 11% en Francia), en países anglosajones de renta alta (Reino Unido, Canadá y Estados Unidos) las tasas se duplican. Igual sucede en América Latina, África subsahariana, Asia meridional y sudoriental y las naciones insulares del Pacífico.

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