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Sociedad

Acompartir: el único banco de productos no alimentarios de España

Las compañías donan excedentes y la entidad se encarga de almacenarlos y distribuirlos entre organizaciones sociales

Acompartir: el único banco de productos no alimentarios de España

Almacén de Acompartir.

En España, 12,5 millones de personas están en riesgo de pobreza o exclusión social y 4,1 millones viven en situación de pobreza grave, según la European Anti-Poverty Network (Red Europea contra la Pobreza). Cuando se habla de pobreza, una de las necesidades básicas más señaladas es la falta de alimentos. Sin embargo, la precariedad también se extiende a bienes cotidianos como la ropa, los productos de higiene, el material escolar o los artículos para el hogar. Una fundación que nació para dar respuesta a esta problemática es Acompartir, creada en 2013 por la española Leticia López-Cotelo. 

Acompartir es el único banco de productos no alimentarios en España y, según su fundadora, funciona como «un puente entre las empresas y las entidades sociales». En este modelo, las compañías donan excedentes de inventario y la entidad se encarga de almacenarlos y distribuirlos entre organizaciones sociales, que acceden a la plataforma web para solicitar los artículos que necesitan. 

López-Cotelo define estos productos como «invendidos» y explica que se trata de «excedentes, fin de stocks, descatalogados, defectuosos, productos que las empresas no pueden vender por cualquier razón, pero que están en buen estado y óptimos para su uso». 

Una colaboración internacional 

La idea de Acompartir surgió a partir del voluntariado de López-Cotelo en el comedor social de las Misioneras de la Caridad, en la Ermita del Santo. «Estaba trabajando en una empresa cuando vi que había productos de merchandising que ya no se podían distribuir y empecé a entregarlos a personas necesitadas. Entonces me di cuenta de que todas las empresas tienen productos invendidos», explica la fundadora. 

A partir de esa experiencia, añade, observó que hacían falta muchos otros productos además de los alimentarios. «Fue abrir los ojos y ver que no solo se necesitan alimentos, sino que también está todo el tema de la higiene, la limpieza, poder lavar la ropa, ir aseado a una entrevista. Y luego ya, si tienes una casa, pues todos los artículos básicos de cocina, un vaso, un plato, toallas, sábanas»

Tras investigar, la fundadora descubrió que en países como Estados Unidos y Francia ya existían iniciativas de bancos de productos no alimentarios. Viajó a París para conocer la fundación francesa ADN France y allí recibió apoyo para replicar su modelo en España. «Me dijeron que funcionaba fenomenal, que no reinventara la rueda y que me animaban a hacerlo igual en Madrid. Y, supersimpáticos, sin nada a cambio, me contaron todo». 

Actualmente, Acompartir forma parte de una alianza europea junto con ADN France y Goods to Give, en Bélgica. 

Donar antes que destruir 

Acompartir trabaja con una red que supera las 600 ONG, a través de las cuales en 2024 canalizó más de 45 millones de productos donados que llegaron a dos millones de personas.

La fundación opera sin ayudas ni subvenciones del Estado, por lo que, para cubrir los gastos logísticos y administrativos, cuenta con la participación de las ONG, que aportan alrededor de 3,5 euros por cada caja que reciben. 

Para asegurarse de que los productos llegan a las personas que más los necesitan, las organizaciones que quieren trabajar con Acompartir deben pasar antes por un proceso de verificación. «Lo más importante para las empresas es que los productos no acaben en mercadillos ni rastrillos, sino que sean entregados directamente al beneficiario final», explica López-Cotelo. 

Esa garantía ha sido clave para convencer a las compañías de donar productos que, durante años, preferían destruir. Según la fundadora, a lo largo de los 13 años que llevan operando, la mentalidad de las compañías respecto a los productos invendidos ha ido cambiando. «Cuando empezamos, todavía no estaban acostumbrados e hicimos mucho trabajo de sensibilización. Después de la covid, también vimos un cambio porque todos nos dimos cuenta de la necesidad de productos de higiene y limpieza». 

Otro punto de inflexión llegó con la Ley de Residuos de 2022, que eliminó el IVA en las donaciones de alimentos y otros productos. Antes de esa modificación, las empresas que querían donar alimentos o productos a una ONG debían repercutir el IVA o asumirlo ellas mismas, lo que hacía que, en muchos casos, resultara más barato destruir los excedentes que donarlos. 

Sin embargo, aunque las donaciones han aumentado, López-Cotelo señala que queda mucho por hacer: «Creemos que todavía hay muchísimo más que donar». Por eso, lanza un llamado al sector privado: «Yo les diría a las empresas que si tienen que plantearse entre destruir y donar, pues que no lo duden: hay millones de personas en España en exclusión social»

Más allá del producto 

«Lo que nos hace seguir buscando empresas, seguir detrás de ellas pidiéndoles que no se olviden de nosotros, son las personas. Si no fuera por las personas que necesitan estos productos, Acompartir no existiría», afirma López-Cotelo. 

Al hablar del impacto humano de su trabajo, la fundadora recuerda una campaña que hicieron junto a una ONG que ayuda a mujeres víctimas de trata. En ese momento, explica, Acompartir estaba muy centrada en la distribución de productos de higiene y limpieza. Sin embargo, a través de esta campaña, en la que las mujeres montaron un taller de ropa, peluquería y maquillaje con los productos donados, pudo ver la importancia de ciertos artículos que, a primera vista, no parecen ser de necesidad básica. 

«Yo por entonces el maquillaje lo veía como algo secundario, pero vi que, cuando las mujeres se veían al espejo, les cambiaba completamente la cara. Se emocionaban y decían: ‘Es que yo no me veía así desde hace años’, ‘es que mi pareja no me dejaba maquillarme, no me dejaba ponerme tacones’. Se miraban y decían: ‘Sí, soy guapísima’». 

Acompartir planea ahora ampliar su alcance a través de una nueva aplicación homónima, con la que los pequeños comercios podrán donar sus productos invendidos a las ONG de sus zonas y generar un efecto positivo en su entorno.

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