El movimiento que prioriza la salud femenina frente a la tendencia de la talla cero
Cada vez más voces reivindican el entrenamiento de fuerza como respuesta saludable a los cuerpos ultradelgados

Una mujer realiza ejercicio en un gimnasio. | Eduardo Parra (EP)
Basta con ver fotos de las alfombras rojas de esta temporada de premios para notar que el culto a la delgadez extrema, tan extendido en los años noventa y 2000, parece haber vuelto. Este fenómeno resulta especialmente preocupante si se consideran los riesgos para la salud asociados a la delgadez excesiva y la influencia que puede tener en niñas y adolescentes ver a algunas de las mujeres más famosas del mundo muy por debajo de un peso saludable.
El retorno de este canon estético está ligado al mayor acceso a fármacos agonistas del receptor GLP-1, como Wegovy y Ozempic, que han facilitado la pérdida rápida de peso. El problema es que estos medicamentos, originalmente creados para personas con diabetes y utilizados de forma adecuada en algunos casos de obesidad clínica, están siendo empleados por personas que buscan adelgazar sin justificación médica. Este uso puede provocar efectos secundarios como malnutrición, disrupción hormonal, disminución de la densidad ósea y pérdida de masa muscular.
Por esa razón, resulta alentador que figuras destacadas de la industria del entretenimiento alcen la voz contra la tendencia a la escualidez. Una de ellas es Hilary Duff, quien alcanzó la fama en los 2000, una época marcada por modas que empujaban a las mujeres a ser cada vez más delgadas, mientras la prensa rosa las tildaba, a ella y a otras famosas como Britney Spears y Lindsay Lohan, de «gordas».
En la alfombra roja de la gala TIME100, organizada por la revista Time, Duff habló de su relación con su cuerpo y del cambio de perspectiva respecto a lo que valora de él hoy en día. «Obviamente crecí en una época en la que todas intentábamos desaparecer y ser extremadamente delgadas, y eso no es natural para mi cuerpo [ni] la mayoría de nuestros cuerpos, especialmente cuando atravesamos cambios hormonales, la maternidad y el embarazo, y todas esas cosas increíbles que nos hacen mujeres», explicó. Por ello, afirmó que el lema «más fuerte, no más pequeña» es una declaración «muy potente e impactante» con la que se identifica. «Soy fuerte, tengo músculos y siempre he sido gimnasta», continuó. «Antes me avergonzaba de mi fuerza, pero ya no tengo por qué sentirme así». Estas afirmaciones se producen en el marco de su campaña con Ladder, una aplicación estadounidense de entrenamiento de fuerza.
En el vídeo de la colaboración, la actriz y cantante también subrayó la importancia del entrenamiento con pesas en su rutina diaria: «La fuerza no es opcional para mí. Ser capaz de cargar a mis hijos y dar lo mejor de mí en el escenario, todo mientras me siento segura en mi cuerpo, lo es todo».
Aunque se trate de una pieza promocional, el mensaje de Duff resulta potente porque va en contra de la idea, promovida durante mucho tiempo, de que las mujeres no deberían entrenar fuerza porque se verán muy masculinas o corpulentas. De hecho, como explicó Jacqueline Crockford, doctora en Ciencias de la Salud y portavoz del American Council on Exercise, a la revista Shape, ganar mucho volumen muscular requiere años de entrenamiento muy disciplinado y una alimentación específica. Por lo tanto, levantar pesas no va a dar como resultado el cuerpo de una culturista, a menos que se entrene con ese propósito.
Lo que sí puede aportar el entrenamiento de fuerza, sin embargo, son beneficios importantes para la salud, especialmente a medida que las mujeres envejecen y se acercan a la perimenopausia y la menopausia. Como explica la BBC, la menopausia conlleva cambios físicos como «la pérdida de masa muscular y de densidad ósea, así como una ralentización del metabolismo». La pérdida de masa muscular, también conocida como sarcopenia, y la disminución de la densidad ósea, que puede derivar en osteoporosis, aumentan el riesgo de caídas, fracturas, lesiones y dependencia de otras personas durante el envejecimiento. Ante estos riesgos para la salud, cobra importancia el entrenamiento de fuerza, ya que, como afirma Harvard Health, los ejercicios de fortalecimiento muscular ayudan a contrarrestar ese proceso y favorecen la densidad ósea, la estabilidad articular, el equilibrio, la movilidad, la postura, el control del peso, el control del azúcar en sangre, el estado de ánimo y la confianza.
Como si estas no fueran razones suficientes para coger las pesas, el entrenamiento de fuerza también puede acelerar el metabolismo: el músculo, al ser un tejido metabólicamente activo, consume energía incluso en reposo, lo que contribuye a un mayor gasto calórico diario.
La fuerza femenina también gana espacio en redes
El contramovimiento frente al culto a la delgadez también está ganando visibilidad en las redes sociales. En Instagram, el vídeo de Hilary Duff hablando en la alfombra roja de la gala TIME100, publicado por la cuenta de la revista, ha sido visto 2,5 millones de veces. Por su parte, el hashtag #womenwholift (lit.: «mujeres que levantan pesas») cuenta con 4,7 millones de publicaciones, en las que mujeres muestran sus rutinas de entrenamiento de fuerza o hablan de los beneficios de esta práctica.
En España, la actriz Nicole Wallace, protagonista de la adaptación a serie de La casa de los espíritus, de Isabel Allende, también se ha sumado al discurso que promueve el entrenamiento de fuerza, al tiempo que critica la moda de la talla cero.
En una entrevista reciente con Vogue España, afirmó: «A mí, siendo la persona más normativa del mundo, me da mucha rabia que niñas o mujeres me vean y puedan pensar que estoy gorda. Sé que no estoy gorda. Es un gaslighting que se hace entre todas las mujeres. No, no, no estoy gorda. Soy una persona bastante delgada, pero estamos normalizando una enfermedad. Una epidemia. Y también es política. Se nos busca que cada vez seamos más pequeñas, más frágiles y tengamos menos fuerza para ser manipulables. Y punto. Soy consciente de eso».
Wallace añadió que no desea verse «más delgada», afirmando que «es que el mundo ahora quiere ver[la] menos fuerte y [ella busca] estarlo. Si estar fuerte significa que [va] a tener el brazo tres veces más grande que la actriz en la alfombra roja de moda, pues bueno».
La realidad es que, tanto en Hollywood como en las pasarelas de las semanas de la moda, puede verse cómo la delgadez extrema vuelve a normalizarse socialmente como estándar de belleza. La promoción de este ideal estético se populariza a pesar de que en los noventa y los 2000 ya quedó claro que es insalubre e insostenible y que incluso puede costar vidas, ya que la anorexia es el trastorno psiquiátrico con la mayor tasa de mortalidad, como afirma Beat Eating Disorders, la organización británica especializada en trastornos alimentarios.
Por eso, ver a voces influyentes promover la fuerza en lugar de la delgadez y observar cómo esta idea gana relevancia en redes sociales ofrece un punto de esperanza. Quizá algún día los estándares de belleza dejen de ser nocivos para la salud de las mujeres y, en lugar de convertir los cuerpos femeninos en una tendencia, el foco se desplace hacia formas de vida que prioricen la salud y la longevidad.
