España celebra un Viernes Santo marcado por la solemnidad y la devoción, con procesiones que atraviesan ciudades y pueblos de norte a sur, como la del Cristo de los Gitanos en Sevilla o la del Santo Entierro en Zamora. Nazarenos, cofradías y pasos avanzan lentamente por las calles, envueltos en el recogimiento y la emoción de miles de fieles que contemplan cada estación de penitencia, iluminados por el tenue resplandor de los cirios y el compás de bandas de música que acompañan el paso de imágenes centenarias, en una jornada donde la tradición y la fe se entrelazan con intensidad y solemnidad.