The Objective
Hastío y estío

España no bebe «De la Fuente»

«Una España que te pone la zancadilla y además te corta las piernas de manera metafórica para que te dejes de sueños»

España no bebe «De la Fuente»

Luis de la Fuente y José Luis Rodríguez Zapatero. | Imagen generada con IA

España es un país que lleva siendo golpeado desde hace tiempo. Solo su envidiable resistencia hace posible que no se resquebraje. Muchos lo siguen intentando, ocasionando dolores crónicos, pero no mortales. Nuestra fortaleza está precisamente en olvidarlos, aun cuando hacen todo lo posible para seguir siendo protagonistas extendiendo sus heridas. Pero los españoles nos ilusionamos con nuestros retos personales como no lo hace nadie en ningún otro lugar. Una España que te pone la zancadilla y además te corta las piernas de manera metafórica para que te dejes de sueños y esperanzas, te rindas y te conformes con lo que la realidad te permite. Dejar esa grandeza de espíritu para unos pocos elegidos. Que sean los artistas, los cantantes, los actores, los deportistas, los compatriotas en los que veamos reflejados los sueños hechos realidad que al resto no les dejan tener, y conformarse con una vida que será un éxito si se trabaja como funcionario, aunque tenga de vocacional lo mismo que tiene un servidor de amigo de un sanchista.

Pero es que esta semana ha empezado cayendo varios de nuestros referentes, esta vez deportivos. Ilia Topuria perdió su condición de invicto en el acto de celebración del 80 cumpleaños de Trump. Los combates se realizaron alrededor de la Casa Blanca, y si el cerebro del peleador no se desactivó en un fundido a negro tras la paliza recibida, fue por puro milagro. Un hombre que parecía indestructible, como España, pero que recibió golpes por todos lados. Lo mismo que le pasa a nuestro país con este Gobierno infame y sus socios. Impactos que le vienen por Cataluña y el País Vasco, de los que se defiende poniendo el corazón en el centro, y que, por muchos golpes que reciba, sigue siendo muy consciente de su identidad. El costado izquierdo es el que más daño le produce últimamente, aunque es cuestión de tiempo que sea el derecho el que empiece a crearle problemas y enfermedades, pero difícilmente serán igual de graves. España quiere que la dejen tranquila, pero siempre habrá españoles que no la dejarán, imponiendo la taquicardia.

Después está lo de la selección española de fútbol y su debut en el Mundial. Una planicie táctica solo comparable a la intelectual de Sarah Santaolalla. Un servidor vio cómo la tertuliana anunciaba en sus redes sociales su presencia en el programa Malas lenguas, de Cintora, a la misma hora del partido, pero en la segunda cadena de TelePedro. «Sé que hoy todos vais a estar pendientes de la Roja, pero también tenéis la opción de ver a la otra roja en un programa de debate político de gran calidad». Por una vez tenía razón, y habría que haberle hecho caso. Tantos pases horizontales y un juego tan lento me hicieron retrotraerme a cuando mi madre me cogía en brazos de bebé para que dejara de llorar y me quedase dormido, consiguiéndolo en el cien por cien de los casos. Pues el otro día también lo consiguió la selección de fútbol. Si no hice caso a Sarah y me puse a verla buscando un espectáculo embriagador, fue porque adormilado se cambia mal de canal. Que España no bebe «De la Fuente» de agua potable es algo conocido y que sufren nuestros riñones, cansados de filtrar tanta basura. Que no sabemos «seleccionar» a quienes tienen que guiar nuestros designios es algo más que evidente, aunque se entiende perfectamente que a los buenos candidatos no se les deje llegar o sean ellos los que huyan de hacerlo en un lugar donde habría que cambiarlo todo o, como dijo Alfonso Guerra con más o menos estas palabras, «hasta que no la conozca ni la madre que la parió».

Que España bebe más bien de aguas fecales lo demuestra el Gobierno con menos «deportividad». Ahora muy católico, apostólico y romano, pero al que le queda un telediario para ponerse la camiseta de la selección en un nuevo desvío de la atención del personal. Un Gobierno poco deportivo, que cuando pierde no da la mano; es más, niega el resultado. Que embarra el terreno de juego. Que, a lo Bilardo, esconde alfileres con los que pinchar a los delanteros del equipo rival cuando estos intentan marcar gol. Un Gobierno lleno de tarjetas rojas y cuyas infracciones no se quedan en el terreno de juego, sino que van más allá. La mujer del presidente, Begoña Gómez, estuvo declarando el lunes desde la hora a la que comenzaba el partido. Y siguió haciéndolo una vez terminado este. Cada uno tuvimos nuestra tortura. Cuando acabó de declarar, Begoña se marchó en coche oficial y con su escolta, y el juez Peinado se fue solo caminando hasta la parada del autobús que le llevaría a su casa. Tampoco debe extrañarnos que Marlaska trate mejor a la «tertuliana roja» y le ponga escolta a quien nos divierte más que la táctica insustancial de nuestro seleccionador. Y es que el juez Peinado solo es un hombre normal que pretende hacer su trabajo y dejarlo terminado antes de su cercana jubilación. Además, qué seguridad va a necesitar un hombre que está investigando a la mujer de un presidente cuyo partido ha hecho de las cloacas su modus vivendi. Por hoy lo dejaremos aquí. Algún jefe de prensa de algún ministro o cualquier otra persona podría «advertirme» de que me dedique a lo mío. «Zapatero a tus zapatos», me podrían decir. Pero eso lo dejaremos para hoy y para mañana. Concretamente, ante el juez.

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