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Economía

Los beneficios empresariales pierden fuste en el tercer trimestre, según el Banco de España

El supervisor ensalza la resistencia de las empresas españolas, pero detecta indicios de desaceleración en el tejido productivo

Los beneficios empresariales pierden fuste en el tercer trimestre, según el Banco de España

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. | Europa Press

La buena marcha de los beneficios empresariales en 2021 y comienzos de 2022 ha perdido fuste en el tercer trimestre de este año, según el Boletín 4/2022 del Banco de España, al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE. En el artículo analítico del supervisor titulado La Evolución Económica y Financiera de las Empresas Españolas, de la Central de Balances, elaborado por Álvaro Menéndez y Maristela Mulino, se ensalza la resistencia de las compañías patrias a los embates de la crisis, pero se refleja el cambio a peor en el tercer trimestre de este año como una constatación del agravamiento de la coyuntura.

Según el informe del Banco de España, después del fatídico 2020 -año de mayor incidencia económica y sanitaria de la pandemia- en 2021 se registró una recuperación notable de la situación económica y financiera de la mayoría de las empresas, revirtiéndose parcialmente el deterioro del año anterior asociado a las consecuencias de la Covid.

También se evidencia la buena marcha de los resultados empresariales en el conjunto de los primeros tres trimestres de este año, aunque con heterogeneidad por sectores. Sin embargo, según el estudio, si se aísla el tercer trimestre, se constata que ya la crisis energética e inflacionaria se hace notar en las cuentas de las empresas.

Recuperación de la pandemia

La facturación del conjunto de las empresas repuntó en 2021 un 16,3%, tras un descenso del 13% el año anterior. El incremento de las ventas fue algo más intenso en el segmento de las grandes compañías (16,6%) que el del de las pymes (14%). Los sectores más afectados por el confinamiento y las restricciones -aquellos, como la hostelería, más ligados al contacto social- anotaron un recuperación más acusada de sus ventas (18%), frente al 15% de los sectores más inmunes a las medidas de control de contagios.

El mayor dinamismo de la actividad en 2021 también se reflejó en un «incremento sustancial» tanto del resultado económico bruto (REB) como del resultado ordinario neto (RON), que crecieron en ambos casos en torno a un 25%, frente a las caídas respectivas registradas el ejercicio anterior del 26,9% y 42,5%. No obstante, advierte el supervisor, esta mejora no bastó para recuperar los niveles de 2019.

Este contexto de recuperación favoreció, además, un descenso del porcentaje de empresas con elevado endeudamiento, algo que reduce la vulnerabilidad del tejido productivo, y que, según el informe, ha sido más favorable en las pymes.

Según la información de la Central de Balances del Banco de España, máximo registro de la actividad de las empresas españolas, la facturación de las empresas creció en términos nominales -es decir, incorporando el alza de precios; no en términos reales- un 48,7% interanual, frente a una tasa del 16,2% del año anterior. En conjunto, aúnan el mayor crecimiento de la serie trimestral, pero aupado -«muy condicionado»- por el aumento de los precios de venta.

Diferencias por sectores

Los crecimientos más intensos del valor añadido bruto (VAB) se registraron en el sector industrial (32,6%), condicionado por el avance del subsector refino, vinculado al fuerte aumento del precio del crudo, «que estas empresas han trasladado a sus precios de venta»; en el del comercio y hostelería (25,1%), y en el agregado que engloba al resto de actividades (24,2%), impulsado por el buen comportamiento de las empresas de transporte.

La mala noticia viene al extraer sólo los datos del tercer trimestre. Ahí se evidencia que la crisis ya cala en el entramado empresarial. «A pesar del notable avance en 2022, los datos referidos exclusivamente al tercer trimestre evidencian una pérdida de dinamismo con respecto a la evolución del trimestre anterior, lo que resulta consistente con la fuerte desaceleración de la actividad económica que se recoge en la estimación preliminar del PIB del mismo periodo».

Además, esta pauta se produjo en el grueso de la ramas de actividad, lo que alimenta la preocupación. Y afectó, precisamente, a los sectores que descollaban tras la pandemia: industria, comercio, hostelería y transporte.

Mientras, el Banco de España detecta un aumento en los gastos de personal del 6,9% entre enero y septiembre y una evolución de los gastos atípicos que ejerció un impacto negativo sobre el resultado final, lo que atenuó los beneficios ordinarios. También constata el supervisor un descenso de la ratio media de liquidez en los nueve primeros meses de 2022 en prácticamente todas las ramas productivas, salvo la energía.

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