The Objective
Economía

España afronta la jubilación de 6,6 millones de 'boomers' con menos cotizantes por pensionista

El escenario central de la Airef para 2050 prevé 17 millones de pensiones en el sistema y una deuda del 146% del PIB

España afronta la jubilación de 6,6 millones de ‘boomers’ con menos cotizantes por pensionista

Ilustración de Alejandra Svriz.

El sistema público de pensiones en España afrontará en las próximas décadas un aumento simultáneo tanto del número de prestaciones como de su cuantía y del tiempo de percepción, en un contexto marcado por la jubilación de más de 6,6 millones de personas pertenecientes a la generación del baby boom. THE OBJECTIVE ha analizado el escenario central de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que sitúa el horizonte de este ajuste en torno a 2050 y dibuja un sistema de mucho mayor tamaño y coste si no se producen cambios relevantes en las tendencias actuales.

El volumen de prestaciones crecerá de forma sostenida a medida que se incorporen nuevas cohortes de jubilados. Las proyecciones apuntan a que el sistema pasará de algo más de 10,4 millones de pensiones en la actualidad a cifras cercanas a los 17 millones a mitad de siglo, lo que supone un incremento de alrededor del 60%. Este aumento se concentrará especialmente entre 2025 y 2045, coincidiendo con la salida del mercado laboral de la generación más numerosa.

Mientras, la evolución de la pensión media constituye uno de los principales factores de presión sobre el sistema. En la actualidad, la pensión media se sitúa por encima de 1.300 euros mensuales, mientras que las nuevas altas de jubilación superan los 1.500 euros y, en muchos casos, los 1.600. Las estimaciones apuntan a que la pensión media podría aumentar en torno a un 20-25% en términos reales a largo plazo debido a carreras laborales más extensas y mayores bases de cotización.

El coste de las nuevas pensiones

La combinación de estos elementos se refleja en una brecha creciente dentro del sistema. Las nuevas pensiones son entre un 35% más altas que muchas de las más antiguas, lo que eleva progresivamente el gasto medio por prestación. Este efecto sustitución explica una parte significativa del incremento del gasto, incluso en escenarios en los que el crecimiento del número de pensionistas fuera más moderado.

Junto a esto, la esperanza de vida española ya supera los 83 años, lo que implica que una persona jubilada, de media, pueda percibir la pensión durante más de 20 años. Este factor incrementa el coste acumulado del sistema, ya que cada nueva alta genera una obligación de pago más prolongada en el tiempo.

La proyección conjunta de estos factores sitúa el gasto en pensiones en torno al 16,2% del PIB en 2050, frente a niveles actuales cercanos al 13%, según la Airef. Este aumento de más de tres puntos de PIB convierte a las pensiones en la principal fuente de crecimiento del gasto público a largo plazo.

Caída de cotizantes

Además, el contexto es claramente negativo, con un menor número de cotizantes que ni siquiera se contrarresta con la entrada de nuevos inmigrantes. La población en edad de trabajar pasará de 31,8 millones a 28,8 millones en el mismo periodo, lo que reduce la capacidad de generar ingresos vía cotizaciones. Este ajuste se traduce en una caída de la ratio entre cotizantes y pensionistas, que desciende desde niveles actuales ligeramente superiores a 2,2 trabajadores por jubilado hacia el entorno de 1,7-1,8 en las próximas décadas.

La evolución de la tasa de dependencia resume este cambio de equilibrio. El indicador pasará del 26,6% actual al 51,4%, lo que implica que el número de personas dependientes por cada 100 en edad de trabajar prácticamente se duplicará. En términos operativos, el sistema pasará de contar con cerca de cuatro personas en edad laboral por cada dependiente a poco más de dos.

El aumento del gasto en pensiones coincide además con un déficit público persistente, que alcanzaría el 7,6% del PIB en 2050, y con una trayectoria creciente de la deuda. En ausencia de cambios significativos, la ratio de deuda pública se elevaría hasta el 146,3% del PIB en ese mismo horizonte, en un contexto en el que el gasto en intereses pasará del 2,1% al 5,1% del PIB.

Crecimiento y prestaciones

El marco que se deriva de estas proyecciones sitúa el debate en términos de sostenibilidad a medio y largo plazo. La capacidad de pago del sistema no se cuestiona en el corto plazo, pero el coste de mantener su equilibrio aumenta de forma progresiva. El incremento del gasto, la caída de la base de cotizantes y el aumento de la deuda configuran un escenario condicionado por factores estructurales.

El comportamiento de variables como el crecimiento económico, la inmigración o la participación laboral puede modificar estas trayectorias. La Airef plantea que una mayor tasa de actividad —del 65% actual a más del 68% en 2050— o un aumento de la productividad podrían reducir parcialmente la presión sobre el sistema. Del mismo modo, cambios en la edad efectiva de jubilación o en el cálculo de las prestaciones tendrían impacto directo sobre el gasto.

La jubilación del baby boom supondrá un elemento de gran presión sobre el sistema en las próximas décadas. La magnitud de esta cohorte, su concentración temporal y su impacto sobre el número de pensiones y la pensión media explican buena parte del aumento previsto del gasto en un entorno en el que la base de financiación evoluciona en sentido contrario.

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