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El modo avión, por qué hay que activarlo en algunos vuelos y en otros no es necesario

Que una opción que se llama «avión» haya que usarla en los aviones parece cuanto menos lógico. Sin embargo, volar con el móvil conectado es una posibilidad desde hace tiempo y no conlleva riesgos para el vuelo

El modo avión, por qué hay que activarlo en algunos vuelos y en otros no es necesario

Un avión en un aeropuerto.

Cuando subimos a un avión irremediablemente pensamos en habilitar el modo avión del teléfono móvil, no vaya a ser que interfiera en las comunicaciones del aeroplano y por nuestra culpa se vaya a abajo. Es el concepto más extendido sobre el modo avión que, sin embargo, tiene muchas utilidades cotidianas al margen, como ahorrar batería o permitirte ver los mensajes de WhatsApp sin que los dos palitos azules se activen y te delaten.

Existen diferentes ‘teorías’ y falsos mitos sobre el modo avión, como que los smartphones pierden para siempre algunas de sus funciones o incluso que activarlos durante demasiado tiempo puede quemar literalmente un teléfono. Obviamente no son ciertas y la realidad es que esta función lo que hace es desactivar cualquier forma de comunicación del dispositivo y de esta manera será imposible que el móvil interfiera en los controles del avión o del aeropuerto del que despegue o al que se aproxime para tomar tierra.

El móvil, en principio, debe estar en modo avión cuando volemos, aunque en la práctica los únicos momentos en que podría interferir algo sobre otros elementos sería al despegar, al aterrizar y cuando el avión viaja por debajo de los 10.000 metros de altura. En la práctica las cosas están cambiando o deberían, puesto que la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (AESA) permite desde 2014 que los viajeros pueden utilizar sin limitaciones sus teléfonos si la compañía aérea en cuestión se compromete a asegurar que las señales no van a causar interferencias.

La AESA y la Comisión Europea coincidieron hace ocho años en calificar como legal el uso del móvil a bordo de un avión con todas sus funciones inalámbricas conectadas, también el bluetooth, que no vieron con buenos ojos la mayoría de compañías por sus protocolos de seguridad y posibles sobrecostes de adaptación. Pero lo cierto es que desde entonces hay compañías que ofrecen conexión y wifi, eso sí, previo pago en todos los casos, puesto que a determinada altura se pierde la posibilidad de hacer uso de los datos de nuestro móvil. Por ello, hay aerolíneas que dejan usar el móvil en determinados momentos del vuelo y otras donde no es necesario tirar del modo avión a bordo en ningún caso, y además exponen esa posibilidad como reclamo para atraer a clientes, aunque sus tripulaciones tienen reservada siempre la posibilidad de solicitar a los pasajeros que apaguen sus teléfonos en cualquier momento si se hace necesario por alguna incidencia. Una cosa es que sea factible volar haciendo uso del móvil y otra es que la compañía aérea lo permita.

Por unos 10 euros la hora

Esa exigencia por parte de EASA de adaptar los aviones para que permitan el uso común de móviles en 2014 conllevaba equiparlos con una estación base (BTS) propia, conectada vía satélite, y se tradujo en que compañías potentes como Emirates, British Airways o Virgin ofrecen desde hace tiempo conexión wifi a sus pasajeros o que después otras como Vueling anunciaran su intención de hacer lo mismo. Aunque todo se fue diluyendo y las compañías que ofrecían wifi lo siguen haciendo pero apenas se les han unido otras. En el caso de las aerolíneas españolas, la opción de usar Internet es casi nula. Lo ofrece Iberia, pero solo en sus vuelos internacionales y no sale barato, por por unos 10 euros la hora, aunque hay compañías que incluso duplican la cantidad en sus opciones de primera clase.

Lo cierto es que en la práctica volar con el móvil conectado no afecta en absoluto a los sistemas del avión ni a sus comunicaciones y la opción de provocar un accidente es mínima, por no decir nula. Pero la seguridad es lo primero y las compañías se curan en salud incluso aunque apenas existan riesgos, más cuando cualquiera puede prescindir del móvil unas horas, tanto en vuelos cortos como en los largos, igual que deben prescindir obligatoriamente los fumadores de hacer uso del tabaco. No parece un problema no manipular el móvil durante unas horas, pero si una compañía ofrece Internet y otra llevar el teléfono apagado, aunque suponga un sobrecoste, las cosas pueden ser diferentes.

Zumbidos y pitidos

Los pilotos coinciden en que llevar los móviles conectados durante un vuelo lo que pueden causar es que las comunicaciones con la torre de control sean más difusas, menos claras, y es algo a lo que no quieren enfrentarse sobre todo porque es fácilmente evitable. Los móviles no van a echar el avión abajo, pero pueden producir interferencias, zumbidos, pitidos y que las comunicaciones se enturbien, y cuantos más smartphones conectados, mayor será la posibilidad de que los comunicaciones entre los aviones y los aeropuertos sean más difusas.

Los fabricantes de smartphones, por su parte, aseguran que su tecnología a estas alturas -nunca mejor dicho- permite conexiones inalámbricas seguras en cualquier situación sin interferir sobre otros aparatos, y usarlos en un vuelo es totalmente seguro. Lo que está claro es que el modo avión se ideó para los aviones y aunque la necesidad de apagar el móvil ha quedado obsoleta y la norma europea lo corrobora, ya que deja en manos de las compañías el uso o no de móviles por parte de sus clientes, hay aerolíneas que ofrecen la posibilidad y otras que no. Pero que un móvil pueda interferir en las comunicaciones de un avión ya no sirve de excusa para no ofrecer la posibilidad de llevarlo conectado o hacer uso de Internet en las alturas.

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